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"¿Soy como un hombre?", la mejor chef del año no quiere más premios sólo para mujeres

“Es estúpido distinguir la trayectoria masculina de la femenina. Pienso que se debe premiar el talento, no el género"

Caterina Ceraudo, chef calabresa de 29 años, ha recibido el premio de la edición italiana de la Guía Michelin Donna Chef 2017. Debería estar eufórica después de ser catalogada como la mejor chef del mundo, pero no es así. La italiana, que dirige el restaurante Dattilo, ha aprovechado la atención de todos los focos mediáticos para hablar claro. Y la Guía Michelin debería escuchar.

“Estoy en contra de las distinciones entre hombres y mujeres en la cocina y en todos los campos. Pienso que se debe premiar el talento, no el género, y que es estúpido distinguir la trayectoria masculina de la femenina”.

Se empiezan a escuchar voces –la mayoría de jóvenes cocineras– que dudan de la validez de este premio que separa géneros en la cocina. ¿Es este el premio de la Guía Michelin que no debería haber existido jamás?

“En cocina mi carácter se endurece, estoy concentradísima, menos suave que cuando estoy fuera —prosigue en sus declaraciones para El Corriere della Sera—. ¿Soy como un hombre? No, soy la misma, soy así, y es la manera que tengo de gestionar el estrés”.

“Más chefs mujeres se visualizarán más y, por esto, bienvenidas acciones como esta. Las jóvenes inscritas en los institutos de hostelería o en las escuelas de cocina deben recordar que podemos apuntar alto sin tener miedo. Mi mensaje para las chicas es este: no tengáis miedo”.

Porque ella, como muchas otras, sí tuvo su ración de miedo. “Supe que quería dedicarme a esto relativamente tarde, hace 6 años, después de haber estudiado para ser enóloga. La Scuola di alta formazione de Niko Romito, en Castel di Sangro, me impactó. Pero cuando volví a casa y me puse a gestionar el restaurante de la familia, con dos ayudantes y basta, no fue fácil. Temía echarlo todo a perder. Era joven, era mujer, y muchos no me tomaban en serio".

"Esto de la cocina es un mundo muy masculino aquí en el Sur: yo lo veo en los padres de las chicas que vienen a hacer un stage aquí y están preocupados porque sus hijas quieren hacer un trabajo ‘de hombre’. Pero, ¿qué hombres? Por siglos y todavía hoy, en la mayor parte de las familias cocineras eran y son las mujeres. El problema está en el mundo profesional: muchas lo dejan porque temen no poder conciliar la cocina con la vida privada porque el contexto no ayuda. Existe una especie de prejuicio negativo hacia las mujeres si se dedican solo o mayormente al trabajo”.

“El trabajo de chef es duro para todos, la fatiga, la presión y el estrés son para todos. Pero para las mujeres la situación es peor porque la organización militar de la cocina es abiertamente sexista. Las mujeres son vistas como el elemento débil a ridiculizar. Cuántas veces, cuando estaba de stage en Holanda, mis colegas me dijeron ‘Lleva tú esta basura, mueve tú esta sartén pesada, lávalo todo tú’. En aquel momento decidí rápidamente que en mi equipo la primera regla sería el respeto”.

[Vía El Corriere della Sera]

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