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13 policías para detener a un chico que comía en el bus

La difusión del video abre el debate: ¿violencia policial innecesaria o el chaval se lo merecía?

No hubo amenazas, gritos ni violencia. Tan sólo un sándwich en el interior de un autobús. El consumo de alimentos dentro de un vehículo de transporte público fue el detonante de una operación policial con 13 miembros del cuerpo de seguridad implicados para detener a un joven de 25 años que se negaba a dejar de comer su almuerzo.

Todo empezó cuando un conductor de línea de la ciudad de Tilburg (sur de Holanda) se sintió "inseguro" después que un chico se negara a cumplir con las normas del transporte metropolitano. Después de varios intentos fallidos para que el joven dejara de comer, el conductor se negó a seguir con el trayecto y llamó a la policía para que actuara de oficio. 

Los testimonios presenciales de dentro del vehículo aseguran que el chaval no causó problema alguno ni al conductor ni al resto de pasajeros y que en todo momento mantuvo una conducta pacífica. Tan solo se negó a obedecer las órdenes del conductor. Lo que viene a continuación es el video que ha incendiado las redes sociales:

Es, sin duda, el caso más peculiar y comentado esta semana en Holanda por el posible abuso de poder de los cuerpos policiales. Las imágenes de la detención han servido para abrir el debate sobre si existe una violencia policial innecesaria o si era el procedimiento necesario si el chico no quería acatar las normas. En el video se puede ver como los policías obligan a bajar del vehículo al muchacho pese a su resistencia inicial. Después del forcejeo, logran inmovilizarlo en una parada de autobús "mientras uno de los agentes le clava un brazo en la garganta", asegura Yoni Klarenbeek, autor de las imágenes con un smartphone.

"El chaval no quería guardarse el sándwich cuando el conductor del autobús se lo pidió. Pero no estaba haciendo otra cosa peligrosa, no había insultos ni amenazas", comenta. La operación acabó con el chico detenido en comisaría, el tráfico detenido y los pasajeros llegando tarde.

Curiosamente, la opinión pública holandesa se ha posicionado mayoritariamente a favor de la policía en las encuestas de los medios locales. Una chiquillada que salió muy cara. Por cierto, no sabemos si se confiscó el bocadillo como prueba principal.

[Vía Joop]

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