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Así es la plantación de café acusada de hacer apología de la esclavitud

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El tour cafetero con esclavas negras ya es el más polémico de Brasil

rosa molinero

09 Enero 2017 16:12

Fotos: Igor Alecsander

La propietaria de una antigua plantación de café brasileña pensó que era una gran idea organizar un tour por su hacienda con mujeres vestidas de esclavas. Eso sí, borrando cualquier apunte histórico sobre la agonía que vivieron los afroamericanos sometidos a trabajos forzados.

Y no es broma: hace un mes contaba con el apoyo y la publicidad del gobierno brasileño.

Esta plantación, llamada Santa Eufrásia, está en Vassoura a 112 kilómetros de Río de Jainero, un lugar marcado por la tragedia. Se encuentra en lo que se conoce como Valle del Café, en Paraíba, que entró en los anales de la historia en 1829 porque el gobernador Eleutérido Delfim Da Silva denunció y testificó ante las cortes sobre la gran magnitud de la crueldad con la que allí eran tratados los esclavos.

Elizabeth Dolson es la heredera de esta plantación, la única de tipo privado que protege el Instituto Nacional de Historia y Patrimonio Histórico de Rio de Janeiro y que la promocionaba en un mapa de la cultura regional de Río.


Se presenta a los visitantes vestida de fazendeira, de gran propietaria a la moda de la época, que hace comentarios sobre sus esclavas. Y se hace acompañar por mujeres negras que figuran ser sus esclavas domésticas y que sirven a los invitados, a los que a parte de una excursión se les ofrece café y un agradable concierto que nada tenía que ver con la realidad de la plantación.

Quedó muy sorprendida cuando The Intercept, que comprobó como todas las reseñas del tour eran positivas, le preguntó si había recibido algún comentario por el enfoque racista de sus eventos, que glorifican el pasado esclavista sin aportar ninguna perspectiva crítica.

¿Racista, yo? ¿Por qué? ¿Porque me visto como una antigua propietaria y tengo servicio doméstico que viste como esclavas? ¿De qué me estás hablando? ¡Yo no hago nada racista!”, dijo para la revista, que señala que emplea el término “mucama” para llamar a sus empleadas domésticas, un palabra en el portugués más rancio para referirse a los esclavos.

La sangre manchó las tierra y el dinero de los que se enriquecieron a costa de los esclavos hasta 1888, porque Brasil fue el último país de occidente en abolir la esclavitud. Para la  mayoría de brasileños, el país tiene una asignatura pendiente en la lucha contra el racismo y el reconocimiento de su pasado esclavista.

El historiador Luiz Antônio Simas cree que el sistema educativo del país contribuye a una cierta miopía cultural: “Las escuelas reproducen (...) una visión de un mundo blanco, cristiano, europeo y fundado con unas nociones preconcebida de civilización que niegan las antiguas formas de sabiduría y los descubrimientos hechos por las culturas afroamericana y nativa americana”.

Tras la publicación del artículo de The Intercept, la agencia de comunicación que hizo el mapa de la cultura de Río en colaboración con el secretariado estatal de cultura, informó que la hacienda Santa Eufrásia había sido retirada de la publicidad por unas prácticas con las que están “vehementemente en desacuerdo”.

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