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Este es el resultado de trabajar 10 días en un matadero siendo vegetariana

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"Me encontré cortando las patas de un animal como si nada"

rosa molinero

12 Mayo 2017 14:03

¿Qué es para ti un trabajador de un matadero? ¿Un sádico? ¿Una mala persona? ¿Un ignorante? O tal vez pienses que es otro obrero más que mata como quien pone tornillos en una cadena de montaje. Pero, ¿qué piensan y sienten los trabajadores de un matadero? Esto es lo que ha investigado Olivia Mokiejewski durante 10 días trabajando en un matadero en el libro Le peuple des abattoirs (Grasset, 2017).

“Hice un documental sobre la industria porcina para France 2 y el tratamiento que se le da a los animales me preocupó mucho, pero todavía me impactaron y chocaron más condiciones de trabajo tan difíciles que sufren estas personas. Los consumidores tratan de olvidar lo primero, pero ellos tienen mala conciencia cuando comen carne. Es la hipocresía humana, porque lo que estamos comiendo en nuestros platos es su salud, su vida”, dijo en una entrevista para Les Inrocks.

Foto: France 2

Para llevar a cabo su estudio, la autora ha realizado una serie de encuestas a los matarifes e incluso ha trabajado al lado de ellos, oliendo las mismas pestilencias que ellos y viendo correr la sangre y la carne en sus mismas 10 horas de jornada. Y todo ello sin ir de incógnito y con el permiso del empresario.

Siendo vegetariana, le horrorizó verse convertida en una fría asesina: “Te dicen que no te lo pienses y al cabo de 30 minutos, la sangre ya es parte de la decoración y la muerte se vuelve banal. Era como un robot y me dio miedo, y aunque soy vegetariana me encontré cortando las patas de un animal como si nada”. Ella no mató a ningún animal, ya que se necesita un certificado especial para ello, pero afirma que esas patas que cortó todavía se agitan en sus manos.

En realidad, dice que “pocos obreros son capaces de matar a las bestias. Muchos lo hacen como desconectando. También hay sádicos del cuchillo, pero suelen ser personas que se han vuelto locas a causa de su trabajo”.

Mokiejewski recopiló las historias de los trabajadores a medida que se van abriendo a ella. Y su resumen es este: “Es el infierno. Por lo que pertoca a las tareas, es como un castigo, es el trabajo más ingrato que existe: hay vapor, hay sangre y los gritos de los animales te amartilla la cabeza, así que hay que ir muy deprisa (...) En la mayoría de los casos, nadie quiere hacer este trabajo. Nadie quiere ser un matarife. (...) Nadie ama trabajar en la mierda, la orina y la sangre".

“Las empresas lo saben muy bien: como les cuesta encontrar trabajadores, les ofrecen directamente un contrato indefinido. Y esto es difícil de rechazar, sobre todo cuando uno es joven. Más tarde, con una casa o deudas a cuesta, es difícil dimitir”, añade Mokiejewski.

Para finalizar, agrega una reflexión: su libro no es un llamamiento al veganismo, es una petición para “ver lo que es la carne de frente y que decidamos: ¿este modo de producción es aceptable todavía, con animales sufriendo y hombres rotos?”.


[Vía Les Inrocks]

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