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'Todo sobre el asado' lleva al límite el humor de los vegetarianos en un país carnívoro

La película que ha causado furor en Argentina se adentra en la adoración casi religiosa por la carne y en la difícil convivencia entre dos maneras de comer condenadas a entenderse

Hay un utensilio que no falta en ninguna casa de Argentina: la parrilla.

Porque allí el asado es la religión más amada después del fútbol: cada argentino consume anualmente el peso medio de su vecino, o sea, más o menos, unos 70 kilos. Muchos no dudan en considerar a la vaca la mejor amiga del hombre, pero cuando el asado se antepone en su camino, la vaca ya no es un animal, sino un producto.

Y nadie se acuerda de ella.

“¿Para qué nos íbamos a acordar de todas esas barbaridades?”, se pregunta Carlos Alberto Álvarez, mientras una hilera de vacas se encamina hacia el matadero.

Es el narrador de Todo sobre el asado, un film que se estrena hoy y que ante todo se ríe del fervor religioso que los argentinos tienen por el asado. Porque, la verdad, tienen un buen tinglado montado alrededor de esta tradición. De paso, también arremete con humor contra todo el mundo: carnívoros sin remedio, detractores del asado, festivales disparatados, documentales culinarios que pretenden elevar la cocina al nivel del arte… Pero nadie, ni los veganos, sale mal herido.

El narrador cuenta que por lo menos se habrá comido 3 mil asados en toda su vida, es decir, tonelada y media de carne, y que el ruido del crepitar de la ternera en la parrilla lo pone alegre. Son palabras que anteceden unas imágenes que no hay que ignorar cuando se come carne: la muerte de los animales. Y aclaran que ninguna vaca muere de vieja porque siempre se le pone fin a su vida en el matadero. Una vaca de campo sin ninguna atención, cuenta un criador, normalmente vive hasta que a los 24 años se le caen los dientes. Pero incluso pueden vivir más si se les consigue una dentadura nueva.

Todo sobre el asado se adentra en un matadero y habla con el noqueador Charly, que cuenta cómo mata 450 vacas al día de un golpe certero en mitad de la cabeza. Y de cómo le gusta comer el asado y cuáles son sus partes favoritas.

Hugo Echevarrieta, del asador La Brigada, se complace con decir que la carne que sale de sus parrillas puede cortarse con cuchara e incluso con el simple mango, algo que hicieron para demostrarle al televisivo chef Anthony Bourdain que no la afilaban. Pero el film no se corta en explicar el por qué de esa ternura, y lo hace dándole voz a una vegana y profesora de filosofía en la Universidad de Buenos Aires, Monica Cargnolini: la carne es rosada y tierna porque es de animales bebés.

Aunque parezca imposble, carnívoros y veganos se reirán al unísono con algunas escenas desternillantes, aunque es cierto que el espectador verá desfilar repetidas veces el rosario de cortes de vaca que pasan por las manos de los argentinos devotos del asado: bife, vacío, chorizo, morcilla, lomo, entraña, colita de cuadril, matahambre.

Y la famosa tira de asado, considerada bandera nacional y sobre la cual giran un sinfín de teorías sobre su origen.

Pensándolo bien, ¿estarán en lo cierto los argentinos diciendo que el asado es suyo y solamente suyo? Pues según han contado los directores del film, Mariano Cohen y Gastón Duprat, es mejor no estar tan seguros porque

-El primer asado fue Chino: se hizo hace 450 mil años y la carne era humana.

-Las vacas no eran propias del continente Latinoamericano hasta que las trajo Cristóbal Colón.

-Los estadounidenses afirman que ellos inventaron los cortes de carne argentinos

Pero probablemente todo esto, a los argentinos, les dé igual, porque

-Para ellos, carne=vaca, y el resto es pollo, pato, pescado, etc.

-Han creado un festival nacional del asado, donde se asan 100 vacas a la antigua, con piel y pelos

-Los gauchos que criaban las vacas inventaron el rap con sus payadas

-Un performer que le dedica obras y un cantautor que canta sus delicias

-Tienen el único sommelier de carne del mundo y la única escuela que en 12 días te convierte en asador profesional

-Saben que un día intenso de beber y comer asado puede ocasionar un “corazón de fiesta”, o sea, que puede dar una arritmia mortal y lo comen igualmente

-Y hasta hacen psicoanálisis del asado

No tratan de convencer a nadie de que cuelguen las pinzas (¿o sí? o de que se pongan el delantal frente a un asador, pero sí que se permiten bromear con esta frase final: “Si sos vegetariano y no comés carne, igual te pensás que sos de izquierda, pero no, ¡sos de recontraderecha!”

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