PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Food

La obesidad hedonista

H

 

Nuevos estudios demuestran la influencia de la mente en el sobrepeso de muchas personas

Carlos Román

28 Abril 2016 10:25

Foto: Biel Capllonch

Muchas personas se encuentran con el mismo problema: les resulta sencillamente imposible ceñirse a una dieta y controlar la cantidad de comida que se llevan a la boca, especialmente alimentos como helados, galletas, pan o pasta. Lo peor, sin embargo, no es que sean incapaces de controlar cuánto comen, sino que tengan el estómago lleno y sientan el impulso de seguir comiendo.

Hasta hace unos pocos años, la comunidad científica ignoró el papel que desempeñaba el cerebro en la obesidad y se centró únicamente en las causas fisiológicas de esta dolencia. Así, se creía que la única razón era la llamada hambre homeostática, aquella que nuestro cuerpo nos hace sentir cada vez que detecta que llevamos demasiado tiempo sin comer o que no hemos ingerido una cantidad suficiente de alimentos.

Durante los últimos años, sin embargo, diversos estudios han encontrado la razón del hambre hedonista (aquella que nos impulsa a comer por placer y no por necesidad) y su funcionamiento, que activa una parte del cerebro distinta a la que activa el hambre homeostática y genera una sensación intensa de placer. Esta sensación, provocada por la ingesta de productos ricos en calorías, es la misma que provocan algunas drogas y comportamientos compulsivos, como la ludopatía. Además, no solo pasa cuando comemos este tipo de alimentos, también pasa cuando los vemos, por ejemplo, en un programa de cocina.

La raíz del problema tiene componentes genéticos e históricos, pues los productos ricos en grasas y azúcares, eran poco comunes para el ser humano de la prehistoria. Cada vez que se encontraba con uno de estos alimentos, el impulso natural era el de comérselos ya que no había ninguna certeza de cuándo volvería a cruzarse con un producto tan nutritivo. Era una cuestión de supervivencia. En la actualidad, la realidad es muy diferente, pues comemos mucho más de lo que nuestro cuerpo necesita para mantenerse, especialmente productos con una alta carga calórica. Antes nos enfrentábamos al reto de no morirnos de hambre. Hoy, al de no morir de sobrepeso.

Foto: Stephanie Gonot

share