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10 síntomas para descifrar si alguien está sufriendo un trastorno de ansiedad

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Así se distingue el estrés de la ansiedad

claudio moreno

01 Agosto 2017 14:10

El 40% de los españoles padece ansiedad o depresión. Hace tres años, los ponentes del VII Congreso Nacional de Ansiedad ofrecieron este dato abrumador. Eso significa que casi la mitad de los españoles sufrimos un trastorno mental. Significa que, mires donde mires, verás gente ansiosa o deprimida.

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Quizás tú seas parte del porcentaje y no sepas reconocerlo, pues los síntomas son similares a los que manifestamos cuando lidiamos con situaciones de estrés. Por tanto, ¿cómo podemos saber si sufrimos ansiedad? El temblor de manos, el sudor excesivo, el balbuceo atropellado al intentar pronunciar una frase compleja, ¿es tensión o se trata de algo más?

Concretemos su sintomatología mediante el descarte. Pongamos que en 20 minutos tienes el último examen de la carrera y tiemblas porque has empezado a estudiar en el cercanías que te lleva hasta él. Estrés. Estás en tu primer día de trabajo como camarero y en 10 minutos ya tienes 35 comandas. Estrés. Hace 2 horas que no fumas y te subes por las paredes. Adicción.

Tienes el examen de las oposiciones en 6 meses y ya estás cardíaco perdido. Lloras cada noche. Asumes que va a ir mal, pero estudias a diario para que el fracaso sea total —el macabro deleite de la profecía autocumplida—. En resumen: tu vida es una ruina. ANSIEDAD.

La ansiedad persiste en ausencia de factores estresantes. Y lo hace oculta bajo los siguiente signos:

1. Preocupación extrema. Es el sello distintivo del Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), el tipo más amplio de ansiedad. Se traduce en una preocupación desmesurada por las pequeñas cosas del día a día, de manera que los pensamientos ansiosos interfieren perjudicialmente en la vida cotidiana del afectado y, además, se acompañan de síntomas como la fatiga.

2. Déficit de sueño. La incapacidad para conciliar el sueño está vinculada a una amplia gama de condicionantes físicos y psicológicos. Es normal que te cueste dormir por la entrevista de trabajo del día siguiente. Sin embargo, cuando el insomnio es crónico y te mantiene agitado por cuestiones un tanto vagas, lo más probable es que esté ligado al trastorno de la ansiedad.

3. Miedos irracionales. No se asocia al TAG, pero sí a un tipo específico de ansiedad. Existen miedos desproporcionados (a la multitud, a los espacios cerrados, a los animales, al propio miedo) que alcanzan la categoría de fobia. Éstas son frustrantes y muy incapacitantes, dos condiciones que derivan en la ansiedad que todos conocemos.

4. Tensión muscular. La sobrecarga de los músculos por tenerlos en continua tensión suele estar asociada a la ansiedad. Asimismo, el dolor de mandíbula (por mantenerla apretada durante el sueño) y los problemas crónicos de cervicales son indicativos de que estamos engrosando el porcentaje del principio del artículo.

5. Indigestión crónica. La ansiedad surge en la mente, pero se traslada al resto del cuerpo a través de diferentes síntomas físicos. El síndrome del intestino irritable, los calambres en el estómago, la distensión abdominal, los gases, el estreñimiento y la diarrea conforman un cuadro asociado a la ansiedad del tracto digestivo.

6. Invisibilidad. En general, somos permeables al escrutinio de la masa, por eso nos cuesta hablar delante de grandes audiencias. Se trata de un temor común. Sin embargo, algunas personas llevan ese miedo al extremo y se deshacen siendo el centro de atención. Según la psicología, padecen un “trastorno de ansiedad social”.

7. Ataques de pánico. Uno de los grandes peligros de la ansiedad. Llega sin avisar, y se manifiesta con una sensación agresiva de impotencia acompañada de problemas respiratorios, palpitaciones, hormigueo, entumecimiento de manos, sudoración, debilidad y mareos. Se estecha como un túnel, y se sale recuperando el control.

8. Flashbacks. Algunas investigaciones sugieren que las personas con ansiedad social pueden experimentar regresiones a situaciones dolorosas, por ejemplo aquellas en las que fueron ridiculizados en público.

9. Perfeccionismo. La ansiedad y la mentalidad obsesiva suelen ir de la mano. Si te juzgas a ti mismo todo el rato y anticipas un sinfín de errores que crees que cometerás, entonces deberías encender las alarmas anti ansiedad.

10. ¿Y si? La duda siempre acompaña a las personas ansiosas. ¿Qué pasaría si fuera gay? ¿Qué pasaría si no lo fuera? ¿Y si me despiden del trabajo? ¿Y si me obligan a seguir un día más en esta oficina infernal? Son ataques de incertidumbre, y aparecen con especial fiereza cuando la pregunta encierra una cuestión irresoluble.

Por suerte, la pregunta de cómo hacer frente a la maldita ansiedad tiene múltiples soluciones, y todas empiezan por identificarla. Para tal efecto te dejamos la herramienta de autoevaluación colgada en la web del Ministerio de Sanidad.

(Vía Health)

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