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¿Hay que dejar el alcohol para perder peso?

La respuesta no gustará a 9 de cada 10 dietistas

Si quieres perder peso hay que olvidarse de las bebidas alcohólicas. Este es uno de los consejos que flota en el aire y que se repite como un mantra cada vez que alguien se pone a dieta. Adiós a la copita de vino con queso, ni hablar del digestivo en vaso corto después del postre y ya no digamos el ron con refresco azucarado para alargar la noche. La voz de la experiencia dice que hay que dejar de empinar el codo o la grasa no se irá nunca de tu cintura. O eso es lo que siempre se ha dicho.

El alcohol, con sus más de 7 calorías por gramo, descarrila cualquier buena intención. Miles de nutricionistas aseguran sin falta de razón que ingerir alcohol baja las defensas de autocontrol y estimula el apetito. A pesar de miles de estudios sobre nutrición y dietética, el alcohol sigue siendo uno de los temas más controvertidos y confusos para las personas preocupadas por controlar su peso.

¿Necesitamos renunciar al alcohol para bajar de peso? No necesariamente. O eso es lo que extrae Jane Brody, reportera experta en nutrición de The New York Times, después de revisar docenas de estudios médicos al respecto. Sus conclusiones son sorprendentes: un consumo moderado de alcohol no es incompatible con mantener un buen peso.

Ingerir un poco de alcohol baja las defensas de autocontrol y estimula el apetito.

El Grupo de Investigación de Vida Activa y Obesidad con el doctor Chaput del Hospital de Niños del Este de Ontario (Canadá) a la cabeza, publicó en Current Obesity Reports el estudio “Consumo de alcohol y obesidad: una actualización”. Primero revisaron los últimos estudios que vinculan ingesta de alcohol y el índice de masa corporal y el primer hallazgo fue que, en los hombres, el consumo de alcohol no estaba asociado directamente al aumento de peso, mientras que entre las mujeres, el consumo de alcohol no afectaba al peso pero se asociaba con un peso corporal inferior al de las no bebedoras.

La segunda conclusión fue que "la ingesta frecuente de alcohol ligero a moderado" como máximo dos ingestas al día para los hombres, una para las mujeres "no parece estar asociada con el riesgo de obesidad". Si el consumo pasaba a ser intensivo (más de cuatro bebidas al día para los hombres, o más de tres para las mujeres) se asociaba a un mayor riesgo de obesidad.

 Y la tercera idea generalizada es que algunas de las investigaciones indicaron que para los adolescentes y los adultos de mayor edad, el alcohol en cualquier cantidad puede "promover el sobrepeso y un mayor porcentaje de grasa corporal”.

 

 

El alcohol puede promover el sobrepeso y un mayor porcentaje de grasa corporal en adolescentes y adultos de mayor edad.

La segunda parte de la investigación del doctor Chaput se centró en estudios prospectivos que tienen una aceptación mayor entre la comunidad científica por analizar grupos durante largos periodos de tiempo (meses e incluso 20 años). Curiosamente, tampoco dibujaban una conclusión clara entre alcohol y peso. Tan solo se establecía una relación entre ingesta de cerveza y obesidad masculina.

Los dos estudios prospectivos más simbólicos dejan datos no muy difundidos en los medios. El primer estudio concluyó que beber dos vasos de vino tinto a diario durante seis semanas no resultó en aumento de peso o un mayor porcentaje de grasa corporal en 14 hombres, en comparación con la misma dieta y régimen de ejercicio sin alcohol. En el segundo estudio, entre 20 mujeres sedentarias con sobrepeso, no se encontró ningún cambio significativo en el peso después de 10 semanas de consumir un vaso de vino cinco veces a la semana.

El alcohol es una sustancia tóxica que no se almacena en el cuerpo.

El doctor Chaput se atreve a concluir en su estudio que "los hombres son más propensos a beber alcohol y bebidas alcohólicas, mientras que la mayoría de las mujeres beben más vino y son más propensas que los hombres a compensar las calorías adicionales consumidas como alcohol".

La genética también es un factor esencial. Según aseguran los doctores encargados del estudio, el alcohol puede ser un problema mayor entre las personas genéticamente propensas al aumento de peso excesivo. "Las personas que tienen sobrepeso tienen más probabilidades de aumentar su masa corporal si aumentan su ingesta de alcohol", asegura el doctor Chaput.

Así pues, a diferencia de las proteínas, grasas y carbohidratos, el alcohol es una sustancia tóxica que no se almacena en el cuerpo. Las calorías del alcohol se utilizan como combustible, disminuyendo así el uso de otras fuentes de calorías. Eso significa que las personas que beben comen menos o hacen más ejercicio para mantener su peso. Resumiendo: con el estudio se puede decir que no se gana peso y grasa corporal a pesar de consumir "unas 15 bebidas alcohólicas a la semana" si se complementa con una dieta saludable, ejercicio todos los días y una revisión regular del peso.

Las personas que beben, comen menos o hacen más ejercicio para mantener su peso.

Y es que se hace imposible generalizar porque incluso en el caso dos personas con el mismo peso y que comen y beben la misma cantidad, la suma de alcohol a la mezcla puede tener consecuencias diferentes. En otras palabras, lo más efectivo es mirar las calorías que contienen cada tipo de alcohol en concreto. Por ejemplo, el vino blanco y el negro tienen calorías parecidas, pero una variedad de cerveza puede contener unas 300 calorías más que otra. Pensar que todo el alcohol engorda de una manera generalizada es un error parcial. Por esta razón The Center for Science in the Public Interest creó una lista con las calorías de cada tipología de bebida alcohólica.

Pensar que todo el alcohol engorda de una manera generalizada es un error parcial.

Eso sí, que quede claro que aquí no se tienen en cuenta otros efectos colaterales negativos en la salud en los que sí puede afectar el consumo diario de alcohol.

[Vía The New York Times]

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