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Descubre al "profesor chiflado" de Oxford que mezcla música con cocina

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La comida china sabe mejor con Taylor Swift y la comida india con Bruce Springsteen

Garbancita

08 Mayo 2017 13:00

Charles Spence debe ser lo más parecido al profesor chiflado de la célebre Universidad de Oxford. Es un científico peculiar capaz de desarrollar estudios que concluyen que la comida china se saborea mucho mejor si se escucha a Taylor Swift, que las canciones de Bruce Springsteen potencian el sabor picante de la comida india o que la música clásica se degusta mejor con comida italiana en el plato. Pero sobre todo trabaja las sensaciones producidas por alimentos industriales, donde escuchar el crujido de una patata frita es casi tan importante, o más, que el propio sabor del producto.


La comida china se saborea mucho mejor si se escucha a Taylor Swift.



Charles Spence es un viejo conocido en el mundo de la gastronomía. Fue junto a Heston Blumenthal con quien, este profesor de psicología experimental, comenzó a indagar sobre cómo reacciona nuestro cerebro con la información procedente de diferentes sentidos (especialmente del oído) y cómo estos son capaces de crear extraordinarias experiencias sensoriales cuando escuchamos un sonido determinado al comer algo.

Una investigación que culminó con el famoso plato “Sound of the Sea”, en el que la degustación de una elaborada receta con ostras, se complementa con el sonido del mar, gracias a un reproductor de sonido que se ofrece en una caracola junto con el plato. Según los experimentos de Spence, la percepción del sabor se modifica sustancialmente si los sentidos son estimulados de forma oportuna, y en este caso, es el oído el que aumenta la percepción de notas salinas y yodadas de la ostra.

La última contribución de Charles Spence, se centra en la posibilidad de aumentar la sensación de picante del curry mediante la música que escuchamos mientras comemos. Los resultados de este estudio arrojan datos como que es posible incrementar entre un 5 a un 10% la percepción del picante.

El estudio Sounds Spicy se llevó a cabo a través de cuatro fases y en él participaron 180 voluntarios con el fin de saber si la música es un ingrediente acústico más del plato. En un primer experimento, se escogieron entre un total de 36 canciones aquellas que se consideraba “música picante”, un dato un tanto subjetivo que pretende recrear un paisaje sonoro adecuado para la experiencia multisensorial. Dichos temas tenían en común notas distorsionadas y agudas, una rápida percusión que sienta la base de los sonidos graves y un volumen más alto de lo habitual, características éstas que recuerdan sospechosamente a la música tradicional india.


Una vez seleccionada la banda sonora, los voluntarios degustaron una receta de calabaza espolvoreada con chile mientras escuchaban cuatro tipos diferentes de sonido; la música “picante” escogida en la primera parte del experimento, otra banda sonora con temas “dulces” (sonidos más pausados, con menos decibelios y menos notas distorsionadas/agudas), ruido blanco (un sonido con todas las frecuencias sonoras a la misma potencia) y, finalmente, silencio. Aquellos que comieron con la música más rápida, más alta y con más agudos, confesaron percibir un aumento en la sensación de picor.

El resto de experimentos llevados a cabo por el equipo de Charles Specer, consistieron en aumentar la cantidad de capsaicina (compuesto químico responsable del picor de chiles y ajíes) de la receta catada para comprobar que el aumento de la sensación era proporcional al nuevo nivel de picante, así como en confirmar el extremo contrario, con el fin de controlar las expectativas respecto al picante que iban a encontrase los voluntarios de la prueba.

Más allá del hecho de que la percepción de picante aumente en un 10%, los científicos que lideran este estudio, no tienen claro si la “música picante” predispone a tener una expectativas picantes, por un tema de asociación similar al experimento del perro de Pavlov, o que, por otro lado, asociemos la música alta, rápida y distorsionada con la energía que produce la sensación de comer alimentos picantes.

Si tenéis curiosidad y queréis experimentar con el sonido y el picante, en este enlace se pueden escuchar los tres tipos de sonido utilizados; picante, dulce y ruido blanco. También está a nuestra disposición la descarga de una banda sonora completa, que permite enfatizar otro tipo de características de un plato, como el sabor dulce, el amargo o el salado.



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