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La guerra absurda contra el gluten eterniza falsos mitos

Dos bandos irreconciliables. Un conflicto sin solución. Y los expertos en nutrición buscando una opinión neutral imposible. ¿A quién podemos creer?

“El metabolismo me cambió automáticamente. Nunca me sentía lleno ni pesado, sobre todo, en la pista, era como si hiciese la digestión rápido y tenía más energía que cuando tomaba la proteína”, recuerda David Souto, extenista profesional venezolano, que al igual que Djokovic en un momento de su carrera deportiva decidió quitarse el gluten de su dieta y su rendimiento mejoró notablemente.

Pese a no ser celíaco ni ser sensible a la proteína, su médico le recomendó  un cambio radical en su alimentación y empezara una dieta ‘gluten free’ para subir un escalón físico en su rendimiento. Algo extraño teniendo en cuenta que algo menos del 1% de la población mundial padece celiaquía. En España, los datos indican un porcentaje similar, siendo por tanto unas 450 000 las personas afectadas.

Junto a esta enfermedad, en los últimos años se ha estado investigando una nueva patología, la Sensibilidad al Gluten No Celíaca (SGNC) que sufre entre un 5% y 10% de la población, a la que se recomienda dejar de consumir la proteína, pese a que parte de los síntomas se han asociado a otras moléculas presentes en el trigo y no necesariamente al gluten .

Algo menos del 1% de la población mundial padece celiaquía.

Así, la gran pregunta pasa a ser esta: ¿para el resto de la población resulta inofensivo ingerir alimentos con gluten o realmente acarrea problemas?

Mientras que en el mundo de la alimentación se forman dos bandos, pro-gluten y anti-gluten, la realidad es que las dietas ‘gluten free’ son cada día más populares entre los no celíacos sin una base médica certificada. Deportistas y ‘celebrities’ de todo el planeta defienden estas dietas con la excusa de gozar de mejor salud, eliminar algunos síntomas gastrointestinales o perder peso. Pero, ¿qué ocurre realmente en nuestro organismo cuándo dejamos de consumir gluten? ¿Es bueno o malo para nuestro cuerpo? Hablamos con varios nutricionistas al respecto.

“Dejar el gluten afectaría positivamente a todo el mundo", defiende Martina Ferrer, nutricionista integrativa y especialista PNI. "Hacer la digestión es uno de los procesos fisiológicos que más energía gasta y necesita. Los alimentos con gluten requieren de una digestión más difícil, si quitamos esa sustancia, puedes disfrutar de tu energía para otras actividades”.

Además, “ingerir gluten es una de las causas que favorece a la hipermeabilidad intestinal, es decir, como si la aduana intestinal no separara correctamente los alimentos que tienen que pasar y los que no a nivel intestinal. La consecuencia: pasan dentro del organismo más sustancias con las que nuestro cuerpo tiene que lidiar”, añade en defensa de la alimentación sin gluten.

Por contrario, la nutricionista Desa Abril defiende que “casi todo lo que contiene gluten, además tiene minerales como el magnesio o el zinc, fibra y hierro, sin embargo en las alternativas sin gluten su contenido en fibras y minerales es bajo. Si al quitársela han notado mejoría (sin ser intolerante ni tener una dolencia) como fundamento científico no repercute, simplemente te estarás quitando fibras y minerales que te van a fastidiar más que mejorar”. 

Djokovic comenzó una dieta ‘gluten free’ y mejoró su rendimiento de manera significativa.

Y explica el caso del actual número 1 mundial del tenis, Novak Djokovic, quien hace años dejo el gluten y se convirtió en el mejor entre los mejores: “Su rendimiento deportivo era deficitario y él lo notaba, se hizo muchas pruebas y los resultados confirmaron que el gluten le provocaba una pequeña dolencia, no era mucha, pero suficiente para hacer que su rendimiento descendiese. A partir de comenzar una dieta ‘gluten free’, empezó a mejorar de manera significativa”.

En las intolerancias hay muchos niveles, “una pequeña intolerancia es difícil de localizar y diagnosticar sin pruebas específicas y está afectando a nuestro organismo más allá del rendimiento deportivo”, aclara Abril. “Si se nota que mejora el rendimiento deportivo después de dejar la proteína es porque existía la dolencia o intolerancia, pero no a gran escala”, concluye.

Con esta idea coincide Andrea Rivas, nutricionista deportiva y dietista: “Los deportistas que mejoran su rendimiento después de dejar el gluten o tenían sensibilidad y al eliminarlo desinflaman el intestino y absorben mejor los nutrientes, o al limitar el gluten mejoran el contenido de su dieta sin depender de productos procesados, y eso les ocasiona la mejoría. La inclusión de fuentes de alimentos libres de gluten como frutas, tubérculos, granos y vegetales, tendría un efecto inmediato en la pérdida de peso, niveles de energía y salud en general. Cualidades que se le atribuyen a las dietas ‘gluten free’ y que no tienen relación con la proteína, sino con otros cambios positivos en la alimentación”, explica Rivas.

Y aclara algo importante: "No existe evidencia científica que indique que llevar una dieta sin gluten represente ninguna ventaja nutricional o para la salud, sino por el contrario, algunos riesgos no considerados a la hora de tomar esa decisión". 

No existe evidencia científica que indique que llevar una dieta sin gluten represente ninguna ventaja nutricional.

Según Rivas, además del cambio para el paladar, eliminar el gluten de los alimentos tiene 6 grandes efectos negativos:

– Coste económico. Los productos libres de gluten son hasta cinco veces más caros que su contraparte “regular” con gluten.

– Consecuencias sociales. Mantener una dieta ‘gluten free’ es posible, pero requiere esfuerzo y planificación, sobre todo, cuando intentas llevarla a cabo fuera de casa.

– Aumento de peso. La mayoría de productos “sin gluten” contienen más grasa, azúcar y sal que su versión original, y un poco menos de fibra dietética. Aunque algunos estudios han indicado que la diferencia no es estadísticamente significativa, el consumo de, por ejemplo, 2 gramos más de grasa en cada comida o 1 gramo adicional de azúcar al día conllevaría en el tiempo a un incremento de peso no deseado.

– Interferencia médica. La única forma de diagnosticar una intolerancia al gluten es tomar una muestra del organismo cuando está expuesto a esta molécula. Si se elimina también lo hace la reacción orgánica imposibilitando el diagnóstico oportuno y omisión de riesgos.

– Insuficiencia nutricional. Esto ocurre cuando las alternativas ‘gluten free’ son packs procesados y no se incluyen una variedad de alimentos. Los principales nutrientes en riesgo de consumo insuficiente son: fibra dietética, vitaminas del complejo B, selenio, calcio, hierro, zinc y folatos.

– Desórdenes alimenticios. Eliminar el gluten de la dieta también se ha relacionado con condiciones como ortorexia, que es la fijación extrema por el consumo de alimentos saludables o “clean eating”.

Si no eres intolerante te estarás quitando fibras y minerales que te van a fastidiar más que mejorar.

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