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El astronauta agricultor, la solución para ganar la carrera espacial

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Después de cultivar con éxito la primera lechuga en el espacio la NASA lo tiene muy claro

rosa molinero

14 Febrero 2017 18:26

El 10 de agosto de 2015 los astronautas probaron la primera lechuga cultivada en el espacio. "Sabe de lujo", dijeron. Y lo mejor es que era igual de nutritiva.

Pero ahora cultivar más vegetales frescos está cerca de ser un sueño hecho realidad para los astronautas que pasan meses sin probar un bocado decente. Para ganar la carrera espacial será clave que los astronautas tengan buenas nociones de cultivos de verduras.

Os presentamos al astronauta agricultor. El que te arregla una antena flotando a gravedad cero es el mismo que hace que las zanahorias crezcan preciosas.

Este dispositivo es el hermano mayor de Veggie, donde pudieron crecer las primeras lechugas durante una misión espacial. Y todo gracias a un pequeño invernadero llamado Advanced Plant Habitat.

Tiene el tamaño de un mini-bar, 180 sensores y 3 cámaras que le dan la capacidad de recopilar información sobre el proceso de crecimiento de las plantas en la estación espacial internacional. Y todos los datos serán procesados por PHARMER por sus siglas en inglés Plant Habitat Avionics Real-Time Manager in Express Rack.

“Una auténtica caja de herramientas de la ciencia”, dice Bryan Onate, ingeniero del Centro Espacial Kennedy, que encabeza este proyecto y asegura para Popular Science que “los astronautas podrán llegar a disfrutar los frutos de nuestro trabajo”.

La clave para que las plantas puedan crecer se encuentra en la luz que genera la máquina, ya que el espacio está sumido en la oscuridad. Por el momento saben qué potencia conviene a los vegetales pero todavía están testando qué espectro de luminosidad es mejor para estimular su crecimiento: si azul, verde, blanca o roja.

Este gadget no sólo podría dar una alegría a las papilas gustativas de la tripulación, sino que ahorraría mucho dinero en combustible: enviar al espacio una única barra de pan de molde cuesta 8.750 dólares.

Ambos no son más que dos de los muchos esfuerzos que la NASA ha destinado para mejorar la dieta de la tripulación, ya que es una de las pocas comodidades que tiene durante su misión. Pero Onate recuerda que es tan una fase preeliminar de una investigación mucho mayor: la de hacer sostenible la vida fuera de la Tierra.

“Estas plantitas son los primeros pasos que estamos dando para entender cómo vivir en el espacio de forma más permanente”, afirma Onate. El paso siguiente en un futuro no muy lejano sólo puede ser plantar cultivos en otros planetas.

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