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“No he cortado oficialmente con mi ex y hace ya tres años que se supone que lo dejamos"

Si sigues hablando con tu ex pareja y no puedes dejar de pensar en ella, sufres el síndrome del corazón roto. Y el diagnóstico de la ciencia no te va a gustar

Corazón roto. Secuencia 1

“Yo aún no he cortado oficialmente con mi ex novia. Y ya hace tres años que se supone que lo dejamos. El otro día vino a mi casa para decirme que nunca lo habíamos dejado "oficialmente" y que su psicólogo le aconsejaba verbalizarlo conmigo para poder avanzar. Todo muy raruno”.

Corazón roto. Secuencia 2

“En mi peor ruptura pasé por una lógica análoga a la del año de duelo. Es decir: pasar un año negociando la ruptura con unos hábitos adquiridos a lo largo de mucho tiempo de convivencia”.

Corazón roto. Secuencia 3.

Cuando corto con un chico, no quiero volver a saber nada de él nunca más. Siguiendo lo que dijo Proust, para mí no tiene sentido terminar una relación pero seguir en contacto. Si quisiera seguir en contacto, hubiera intentado todas las maneras para no tener que romper. De hecho, es lo que hago, pero al final no me queda más alternativa que dinamitar puentes”.

Con semejantes inconveniencias, ¿qué se puede hacer para evitar la punzada del corazón?

Estos tres testimonios son casos reales que hemos recopilado para darle voz a la ruptura sentimental. Una investigación publicada en la revista Personal Relationships  dice que un 40% de las personas mantienen el contacto con alguna de sus antiguas parejas, y alrededor del 13% manifiestan que se hablaban varias veces cada semana. 

Curiosamente, esa amistad post romance refleja que la ruptura aún no se ha superado. Según ese mismo estudio, el porcentaje de personas que afirmaban no haber pasado página era mucho más amplio entre quienes conservaba la amistad con su ex pareja. De hecho, la probabilidad de mantener una simple relación con sus ex aumentaba cuando la persona referida manifestaba tener poca implicación en su relación actual, aunque en general no manifestaran insatisfacción.

Esto nos dice que decir adiós y no mirar atrás puede ser una gran opción. Cada pareja es un mundo, claro, siempre habrá gente que lo lleve mejor; pero la estadística indica que si lo dejas con tu ex pero intentas mantener el contacto a toda costa: debes hacértelo mirar.

Cuando nos embarcamos en una relación intensa nuestros hábitos de vida cambian de manera radical, incorporamos las rutinas de la otra persona y nos adaptamos a ella para que la cosa fluya, para que avance en la dirección acordada… Hasta que ésta se tuerce y choca sin remedio. La ruptura de una relación fuerte es esa etapa en la que intentamos volver a una vida anterior que apenas recordamos, y lo hacemos un poco tristes, un poco desubicados.   A veces sobrevienen las crisis personales a raíz de perder el contacto con la persona a la que querías, o por el vacío que ésta deja.

En estos casos quizás sería sensato cortar el hilo que nos unía para que el tiempo lo cure todo, pero resulta que el dicho, al menos en el caso del corazón, no tiene validez.

Un reciente estudio realizado por la British Heart Foundation (BHF) revela que el desengaño amoroso puede abrir cicatrices físicas irreversibles.  Lo llaman la “miocardiopatía de Takotsubo” o “Síndrome del corazón roto”, y sucede cuando alguien se somete a estrés emocional. En ese caso, su corazón se llena de pequeñas cicatrices que hacen que el órgano pierda elasticidad y no se contraiga como de costumbre.

El corazón puede llegar a doler, literalmente.

Corazon roto. Secuencia final.

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