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“‘¿No limits?’ Eso son pamplinas. Todos tenemos límites”

Mientras la burbuja del running avanza, estos días tiene lugar el mundial de atletismo en Londres, en un clima de continua precarización del deporte. Hablamos con seis grandes entrenadores sobre su filosofía de trabajo más allá de los grandes lemas

Londres acoge hasta el domingo 13 de agosto el mundial de atletismo al aire libre, una competición que muy probablemente pase desapercibida para una parte importante de la población. Resulta paradójico que mientras el atletismo de élite es ignorado y pierde recursos en una sangría constante, nuestras calles se llenan de corredores contagiados por la fiebre del running. ¿Pero a qué se debe esa desconexión? A continuación hablamos con seis eruditos del deporte sobre autosuperación, precariedad, motivación y filosofías de trabajo.

Domingo López. Barcelona

Domingo López tiene 77 años, de los cuales 54 se los ha pasado sobre una pista de tartán. Por sus manos han pasado más dea 500 atletas y a muchos les ha hecho rendir a fuerza de sacrificio, madurez y talento, pues "de un caballo de agricultura jamás harás un potro de carreras".

Parece un discurso crudo viniendo de alguien que modela a la élite del atletismo, pero es precisamente aquí, en la versión más elevada de este deporte, donde antés se desinflan las expectativas: "Todos quieren ser campeones del mundo, pero eso está vetado a unos pocos. A los atletas hay que hacerles ver adónde pueden llegar según las condiciones que tienen. Y hay quien dirá que no existen los límites, sin embargo yo prefiero no mentir".

Lleguen adonde lleguen, López gestiona su grupo sin hacer distinciones entre ellos: “Tú puedes tener hijos más o menos inteligentes, pero si eres buen padre los querrás a todos por igual. Eso es lo que transmito a mis atletas, a los que además nunca cobré un céntimo por entrenarles".

 Siempre entrenó de manera altruista, por eso no entiende que el running haya adoptado precios prohibitivos: “ Todo lo que sea una manifestación popular de gente en pantalón corto y zapatillas me parece perfecto; sin embargo, me parece una pasada que haya maratones por 70 euros cuando además ya se llevan dinero de los sponsors. Estas carreras populares y multitudinarias suponen un gasto excesivo para el corredor”.

Paco Gil. Sevilla

Paco Gil, entrenador del plusmarquista español de 800 metros Kevin López, también dirige a sus atletas por afición. Sin cobrar. Gracias a esta vocación y al afán por colocar a Sevilla en el mapa del atletismo mundial ha logrado sobreponerse al nulo apoyo institucional y a las limitaciones de un entorno hostil. Esto es: pistas desconchadas y veranos sofocantes.

Paco pelea por sacar el atletismo andaluz adelante cogiendo a niños desde cero. Con la verdad por delante: “ Desde pequeños les inculco que cada uno tiene su límite. Algunos llegarán a las Olimpiadas y otros al campeonato de Andalucía. Ojalá todos triunfasen, pero tampoco vas a engañar a un chaval”.

Como profesor de Educación Física procura dejar bien claras las prioridades: “A veces me vienen a entrenar chavales de los pueblos que pierden toda la tarde y yo les digo que el objetivo es estudiar. Hay entrenadores que dicen que hay que tener resultados y tal, pero lo primero es estudiar, que es de lo que van a comer”.

José Enrique Villacorta. León

José Enrique Villacorta nos atiende desde Londres —es el coordinador de fondo de la Selección— para explicar que el atletismo debe conjugar lo humanístico con lo científico sin perder de vista el componente lúdico.

Bajo esa premisa creó la Lions Factory de León, un grupo de entrenamiento con una identidad compartida de la que sentirse partícipe: “Yo soy maestro y veo a los niños juegar al fútbol, al baloncesto o al voleibol. Pero ninguno juega a correr. He intentado que el atletismo sea un juego en el que no corres por ti, sino que lo haces por tu equipo. Intentamos disfrutar de lo que más nos gusta como lo hace la gente del surf, en una tribu". 

Ese grupo crece aupado por una concepción multidisciplinar del atletismo que pulsa distintas cuerdas para dar con el acorde adecuado. “Cada vez juega un papel más importante todo lo que envuelve al atleta de alto nivel, por eso nos rodeamos de nutricionistas, gente que nos ayuda con la suplementación, con la psicología o con el trabajo de fuerza”.

Se trata del atletismo más alejado del running. La hiper-profesionalización. ¿Qué piensa, por tanto, Villacorta de las carreras populares? “Creo que la cultura deportiva que se está generando es muy interesante. Se ha cambiado de correr rápido a correr largo; la gente ha perdido el hambre por intentar hacer las cosas deprisa y se ha pasado a grandes tiradas, retos como correr 100".

Retos que exploran el límite del cuerpo... y de la paciencia. Tarde o temprano, la gente volverá a fijarse en el cronómetro, y entrenadores como los de este reportaje tendrán su ansiada justicia poética: "Todos esos nuevos corredores que han logrado esos retos de tiradas largas querrán correr más rápido, y ahí es donde nosotros encajamos como atletismo".

Antonio Serrano. Madrid (I)

Antonio Serrano tiene el privilegio de ser uno de los 7 únicos técnicos contratados a tiempo completo por la federación. Méritos no le faltan, pues tanto de atleta como de entrenador lleva acumulados suficientes éxitos para ser considerado un referente absoluto del fondo español.

Lo suyo es pura inercia ganadora: “Tengo una planificación de tantos años que ya sé más o menos lo que tiene que hacer cada atleta, de cada categoría y de cada especialidad. La idea es llevarles al máximo rendimiento de forma muy orgánica, teniendo cuidado de que no se lesionen. Me gusta que mis atletas tengan una vida deportiva larga".

El caso de Serrano, que entrena en la Blume de Madrid, es antagónico al de los entrenadores de provincias. Cuenta con recursos, recibe atletas medio formados y les inculca el profesionalismo: "A Marta Pérez, María José Pérez e Irene Sánchez las cogí con 17 años, ahora tienen 24 y es cuando están empezando a obtener buenos resultados. Las tres hacen Medicina y van a aparcar unos años el MIR para dedicarse en cuerpo y alma al atletismo, porque ven que su sueño de las Olimpiadas está cerca".

Es el sueño de gente que aspira a la excelencia. Gente cuyas gestas nos pasarán inadvertidas porque preferimos concentrarnos en la última tendencia. También a él le preguntamos por el running: "Me parece estupendo que la gente haga deporte, pero hay muchos atletas de mi época que ahora entrenan a populares porque pueden ganar dinero con ello. Y es una pena. Así perdemos entrenadores y atletas en la élite, porque si un entrenador solo se centra en los populares dejará de sacar atletas de alto nivel. Pero bueno, al final de esto vivimos unos pocos”.

Luismi Martín Berlanas. Madrid

"A mí me gusta decirles una frase: cuando vayas cansado, piensa que los que van contigo en el grupo van igual o peor que tú". El que habla es Luis Miguel Martín Berlanas, actual plusmarquista español de 3.000 obstáculos y entrenador, junto con Juan del Campo, de unos 20 atletas profesionales o en proceso de serlo. Berlanas explica que su metodología se basa en la simplificación (si entrenas bien, correrás bien) y en la construcción de un grupo fuerte.

“No podemos pasar por alto que el atletismo de máximo nivel es individual y egoísta, pero aun así, y a pesar de que dentro del grupo hay rivales directos, intentamos reforzar su espíritu solidario para que progresen ayudándose los unos a los otros”.

Berlanas es espejo para sus atletas y para un buen puñado de runners que acuden cada martes al Retiro a entrenar con su ídolo. Allí, en el parque madrileño, descubren realidades más potentes: "Para mí lo del running es un tema semántico. Yo dirijo a un grupo de unos 250 corredores que han empezado a correr hace poco, y fíjate si hemos conseguido hacerles entender que esto del running es en realidad atletismo que muchos se han comprado zapatillas de clavos, un artículo impensable para cualquier popular. Están corriendo más y probando cosas nuevas porque el entrenador les habla de atletismo, no de running". 

Manolo Martínez. León

Para terminar, hablamos con Manolo Martínez, el mejor lanzador español de la historia. Aunque su disciplina está alejada de la carrera de fondo, el exatleta leonés puede explicarnos mejor que nadie lo que supone alcanzar un límite.

"Si planteas que el deporte es un enfrentamiento con otro nunca vas a aceptar la derrota, porque siempre la tendrás presente. Siempre será un fracaso. Sin embargo, si lo planteas como una superación personal donde tú eres la persona a batir, ese factor de frustración desaparece. Aquí no hay trampa, el que entrena, mejora”.

Añade: "Otra cosa es cuando llegas a tu máximo esplendor, llevas varios años en él y ya no puedes más. Eso no es una derrota, es un límite. Entonces entra la satisfacción de saber que has sido tan disciplinado y tan trabajador que tu cuerpo ya no da más de sí".

Entonces, ¿dónde queda la filosofía del 'No Limits'? "Me parece una pamplinada mojigata. Las leyes de la física, la química y la fisiología están ahí. El ser humano tiene unos límites y si los quiere superar necesita hacer trampa. Toda esa motivación, el reconocimiento, la satisfacción personal de la superación… si todo eso lo consigues por medios externos, el triunfador es el médico o el genetista. Y tú eres una rata de laboratorio".

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