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¿De verdad es necesario que bebamos leche?

Una nueva campaña institucional nos invita a que bebamos leche "por su sabor". Hemos preguntado a distintos expertos hasta qué punto es necesario

Quizás ya hayas visto el anuncio.

Este año se activaba una campaña publicitaria para llegar a todos los hogares españoles. Su lema: “Lácteos de aquí, cada día”. El anuncio recomienda 3 raciones al día. Ni más ni menos.

Estas son sus razones: “Por su sabor, por su calidad y por su variedad”.

Ninguna de las tres razones es “por salud” o “por bienestar”.

El objetivo del anuncio es que tomemos leche y productos lácteos porque están buenos.

La cuestión es: ¿es saludable ingerir tres raciones de lácteos al día?

“Los lácteos no son necesarios para el ser humano”

“Los lácteos no son necesarios para el ser humano, tal como nos quieren hacer creer en los países de Occidente”. Es la opinión de Montse Bradford, experta en nutrición natural y salud holística. “El ser humano puede digerir la leche materna, pero no la de otros animales, que acaban produciendo muchas alergias, intolerancias, mucosidades o problemas respiratorios. Somos el único mamífero que toma leche de otra especie en edad adulta”, sentencia.

Montse destaca la importancia de salir de nuestra propia realidad: “ En los países de Oriente nunca se habían consumido productos lácteos hasta ahora, y no tenían problemas de desmineralización como en Occidente. Lo importante para no desmineralizarnos es evitar alimentos que crean un pH ácido en la sangre. Las proteínas animales de grasa saturada (carnes, embutidos, jamón) y todos los lácteos nos desmineralizan”, dice.

Montse ofrece el camino alternativo: “Hoy en día tenemos una gran variedad de leches de cereales, que nos ofrecen el sustituto sensorial y emocional al vaso de leche sin tener que sufrir las desventajas a nivel de salud que nos crean los lácteos”.

Un gigante herido

Cuando un gigante se derrumba, la caída suele ser a cámara lenta. Cualquier dique de contención, cualquier intento de apuntalar una estructura fallida, no sirve de nada.

La industria de la leche en España, pese a ayudas y subvenciones de millones de euros, lleva años en caída libre. El consumo de leche ha seguido una evolución descendente desde comienzos de siglo. Bebemos menos leche. Mucha menos leche.

Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Agricultura, el consumo de leche líquida anual rondaba los 100 litros por persona en el año 2000, mientras que apenas superaba los 73 litros el año 2015. ¿Dónde han ido entonces los 27 litros de leche por persona de diferencia?

Un hecho que llama la atención es que Europa produce más leche que nunca, pero cada vez es más complicado comprar leche fresca y es casi imposible comprar leche en cualquier tamaño que no sea de un litro.

El sector lácteo es un sector estratégico para España. Un gigante que no se puede dejar caer así como así. Genera más de 12.700 millones de euros al año, proporciona empleo para 60.000 personas y favorece una importante contribución económica al sector logístico.

Muchas voces críticas argumentan que hace años que ya se han sobrepasado los límites de ayuda al sector, mientras que los afectados consideran que por su relevancia económica y su contribución al desarrollo y a la fijación de la población rural, así como por la inversión en bienes de equipo, publicidad e I+D+I, merecen crédito ilimitado.

¿Puede el Gobierno dejar caer a un gigante herido sin salir manchado de sangre en el intento? La resolución definitiva tomada por sus máximos dirigentes deja bien a las claras que si el sector tiene que caer, caerán juntos de la mano.

Justificando que existe un importante desequilibrio del mercado y una prolongada caída de los precios pagados a los productores, la Comisión Europea y el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, establecieron una ayuda excepcional de un total de 420 millones de euros, de los cuales 25.526.629 euros corresponden a España.

Además, el gobierno español decidió añadir ayudas suplementarias a las concedidas con un  montante de 20 millones de euros adicionales. De esta manera, se ha establecido una ayuda de liquidez dotada con un total de 45.526.629 euros.

Es decir, 45 millones y medio invertidos con unos resultados a corto y a medio plazo discutibles…

¿Quién manda en la industria láctea española?

InLac es la organización interprofesional que engloba a todo el sector lácteo de España. Su presidente, Ramón Artime, no esconde las grietas:

Todas las opiniones de expertos pronosticaban un futuro mejor para el sector lácteo, pero se han producido diferentes factores que han dado lugar a una caída significativa de la demanda como son el veto ruso sobre productos de la UE y la desaceleración y consecuente menor demanda de lácteos por parte de países de Asia y Norte de África, especialmente China. Si a esto sumamos el elevado endeudamiento del sector lácteo español, tenemos la tormenta perfecta”.

Se trata de una tormenta que se agudizó en 2015, cuando la Unión Europea decidió acabar con el límite de litros de leche por vaca. La famosa “cuota láctea” era una norma europea que limitaba la producción de leche de vaca de las explotaciones ganaderas. Fue creada por la Unión Europea en 1984 y empezó a utilizarse en España tras su entrada en la UE en 1986.

La cuota láctea preveía una multa monetaria para todas aquellas explotaciones que rebasaran la cuota. “No sé si ha perjudicado o ayudado pero es cierto que la decisión de eliminar las cuotas se tomó con base en estimaciones que finalmente no se han cumplido. La Unión Europea esperaba que los mercados europeo y mundial incrementaran su consumo de lácteos en torno a un 10% y no que se produjera un pico a la baja”.

Realmente los datos son concluyentes. Desde los 4.025 millones de litros consumidos en el año 2000 hasta los 3.287 millones consumidos en 2014. El consumo per cápita de leche y productos lácteos en el hogar en el año 2014 fue de 73,33 litros de leche líquida, 15,35 litros de yogures (y demás leches fermentadas y acidificadas), 7,76 millones de kilogramos de queso, 0,32 kilogramos de mantequilla y 15,3 millones de kilogramos de otros derivados lácteos.

“El consumo de leche y productos lácteos en España lleva varios años descendiendo y no creemos que pueda decirse que esto se debe a un único motivo. El descenso de consumo está teniendo lugar en toda Europa de forma generalizada e incluso más allá de las fronteras de la UE. Los hábitos de la población cambian y no resulta fácil comprender por qué se reduce el consumo de un producto con tantas propiedades nutricionales. No dispongo de datos de consumo de las bebidas vegetales pero sí puedo decirle que en ningún caso estos productos sustituyen a la leche de origen animal en sus valores nutricionales y es importante recordar a la población los beneficios de esta leche frente a las voces que puedan surgir en contra”, dice el presidente de InLac.

Un futuro con o sin leche

Una visita al lineal de la leche de cualquier gran superficie basta para darse cuenta de que la "familia láctea" ha crecido. Productos alternativos como la avena, el arroz o la almendra, se extienden a ritmo acelerado y se ha disparado su consumo en España. Son la mejor alternativa para los vegetarianos, pero cada vez la consume más gente que sigue una dieta omnívora.

Pese a que la Unión Europea solo permite el uso de la palabra "leche" para referirse a la de origen animal, el sector lácteo español lo tiene claro: si no puedes con el enemigo, únete a él. De esta manera, las grandes marcas del sector lácteo están gastando gran parte de su presupuesto anual para crear productos no lácteos…

Así que sí: ahora la leche sale de la tierra.

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