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21 insultos gastronómicos para ganar una batalla dialéctica

Una delgada linea roja separa un insulto con mucho arte de la bofetada con la mano abierta

Ya sabemos las consecuencias que tiene que un iluminado te llame caranchoa sin venir a cuento. El insulto a traición y por lo bajo puede tener efectos colaterales.

En el caso de este youtuber el resultado es una señora bofetada bien dada con la que el chico se va a dormir calentito. Algunos dirán que es violencia injustificada. Otros, afortunadamente, creerán en la justicia divina. Por si todavía no sabes de qué va la historia, ahí va el vídeo:

Y ese solo es uno de la larga lista de insultos en castellano, tan rica como la gastronomía de los países hispanohablantes. A continuación, 21 escarnios más relacionados con comida para que te arriesgues a poner la mejilla. Si es que no sales corriendo.

1. Algarrobo. Parece que lo criaron con la dieta más completa del momento. Ha crecido grande y fuerte, pero tal vez la altura hizo que las vitaminas no le llegaran al cerebro, porque es de lo más basto que hayas visto jamás.

2. Berzas o berzotas. Es tan tonto que probablemente ni sepa qué son las berzas. De ningún tipo.

3. Brasas. Un brasas es el pesado de turno que siempre está hablando de lo mismo, sean dietas, batidos de proteínas o plátanos.

4. Carapán. Es la persona que tiene la cara redonda como un bollo. Y también quien es un tragaldabas. Asimismo, si estás un poco ausente, empanado, seguro que alguien te llama así.

5. Cebollino. Las personas torpes e ignorantes ultrajan con su actitud a este aromático vegetal.

6. Culopollo. Este es un culo que no lee PlayGround Food: pequeño y con poca carne. Por deducción, Kim Kardashian y Beyoncé deben ser grandes seguidoras.

7. Habahelá. Cuando las habas se hielan, no sirven para nada. Igual que las personas que merecen el título de habahelá, que son más bien inútiles.

8. Lameplatos. No tiene suficiente con rebañar con pan el plato. Lo lame hasta apurar la última gota de salsa. El lameplatos es el goloso por excelencia o por necesidad, porque se alimenta de sobras. En México también significa adulador.

9. Mamacallos. El tontaco que todavía no se ha enterado que el exceso de azúcar es tan malo como el de grasa.

10. Melón. El que dentro de su cabeza tiene solamente pulpa dulce y semillas.

11. Mendrugo. Amigo del mamacallos y del melón, no sabe ni hacerse una ensalada un poco digna.

12. Merluzo. Seguro que el pescado es más listo que él.

13. Muerdesartenes. Si te cubren de gloria con este vituperio, quiere decir que te equivocas una y otra vez y parece que tengas una avellana por cerebro.

14. Muerto de hambre. Un improperio que se suele dirigir a aquella persona que aparenta ser mucho, pero luego resulta ser bien poco. Vamos, de los dicen ir a restaurantes finos y luego se dejan el sueldo en las pizzerías más cutres.

15. Papanatas. Quien se crea lo anterior está pecando de crédulo, cándido e ingenuo.

16. Pinchaúvas. Es ese ser despreciable y tóxico que se dedica a arruinarlo todo.

17. Pollopera. Un pijo, una persona atildada, pretenciosa y ridícula. Los que llaman kale a las berzas, vaya.

18. Ríeleches. ¿Hay días que te entra la risa hasta cuando ves un vaso de leche? Pues si lo haces todo el tiempo acabarán pensando que eres un poco corto.

19. Robaperas. El máximo objetivo en la vida del robaperas es comprarse algo o ir a algún sitio. Todo cosas de poca valor, como él mismo, que además se equivoca con frecuencia.

20. Saborío. O desaborido, es alguien que es soso, sin gracia, sin sabor.

21. Zampabollos. Cierra puertas y ventanas si dan el aviso que un zampabollos anda suelto. Cuando entre en tu casa abrirá la boca y como un agujero negro engullirá todo alimento que encuentre a su paso.

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