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"Soy la instagramer vegana con celulitis y el culo más gordo"

Marta Martínez es vegana, tiene sobrepeso y quiere demoler el tópico de "veganismo = delgadez"

"La única 'dieta' de la piña que me interesa" @midietavegana

“Soy la vegana gorda. No, no soy la única persona que siendo vegana tiene sobrepeso u obesidad. Pero seguramente soy la instagrammer vegana que poniendo fotos de comida saludable tenga más celulitis y el culo más gordo". Así, con este paso al frente, empezaba Marta Martínez el año 2017 en su blog.

I. “Me han llegado a decir que llevaba años comiendo hamburguesas y por eso estaba así de gorda"

@midietavegana

Con 37 años, vegetariana desde los 19, vegana desde los 30 y un diagnóstico de sobrepeso tipo II, Marta estaba harta de escuchar cómo se asocia veganismo con cuerpos delgados y dietas bajas en calorías. Pero el empujón definitivo que le motivó a escribir esa entrada llegó en forma de haters.

Fue en verano cuando subió unas fotos en bikini en su cuenta de instagram, @midietavegana, con más de 65K de seguidores y 800 mil likes. “Estaba de vacaciones y dije ‘pues voy a colgar una foto en la playa'". Sabía que por su cuerpo corría el riesgo de que la trolearan: "Yo esperaba un nivel estándard de gordofobia, en plan “estás gorda”, y ya está, que dices, vale, muy bien, ningún problema. Tengo sobrepeso='estoy gorda', bah, sí. Tú lo tomas como un insulto; a mí me la pela".

@midietavegana

Ahora resulta que si tienes sobrepeso u obesidad no eres vegano. O comes jamón a escondidas en tu casa o te hinchas a bollos todos los días.

Pero la acribillaron con palabras hirientes dónde más duele: le dijeron que mentía, que ella no era vegana. “Ahora resulta que si tienes sobrepeso u obesidad no eres vegano. O comes jamón a escondidas en tu casa o te hinchas a bollos todos los días. Y hubo uno que incluso me llegó a decir que llevaba años comiendo hamburguesas, que era vegana desde hacía 2 meses y que por eso estaba así de gorda”. Eran comentarios y mensajes privados completamente infundados.

Podría haberse callado y pasado página, pero en su blog difunde la alimentación vegana y era necesario hablar. En un gesto paciente, generoso y rebelde, contestó uno por uno a los casi 500 comentarios odiosos que acumularon esas fotos. Confiesa que se quemó, que cuando terminó no le quedaron ganas para escribir más sobre esto. Pero a finales de año colgó un collage con las 9 fotos más populares, entre las que había las de la playa, y volvió a recibir una retahíla de comentarios mordaces. Ahí es cuando decidió ponerse manos a la obra y redactó ese texto.

II. “El veganismo no es una dieta, a dieta estoy yo”

@midietavegana

“Un día, la gente de este país se puso a ver Corazón, Corazón o Sálvame [programas de la prensa rosa española] y se encontró con Beyoncé comiendo vegano durante 22 días. Y como en España los medios no tenían ni pajolera idea de lo que era el veganismo, se entendió que el veganismo era una dieta para perder peso”. Marta explica que una dieta para para perder peso es, en términos médicos, una dieta hipocalórica. En cambio, la dieta vegana es 100% vegetal, pero eso no significa que tenga que ser con pocas calorías. "El veganismo no es una dieta, a dieta estoy yo", reza en su Instagram.

En España los medios no tenían ni pajolera idea de lo que era el veganismo.

Pero aparte de Beyoncé, también influye la historia y el modo de cómo arraigó el veganismo en cada lugar. Por ejemplo, apunta Marta, en Barcelona, está ligado a la salud porque quienes patrocinaron el movimiento en un principio no lo hacían por una razón ética, sino con una intención utilitaria, en beneficio de su salud.

Asimismo, el veganismo y el vegetarianismo, por ser ambos dietas restrictivas, son todavía hoy en muchos países uno de los factores que se tienen en cuenta para diagnosticar un trastorno de la conducta alimentaria. Es más, “a personas que han sufrido anorexia no les dejan ser veganas hasta que la enfermedad se haya curado”, cuenta Marta, que con un libro a punto de salir del horno se dedica a la comunicación, a dar cursos sobre cocina vegana y a estudiar un máster en Salud y Nutrición.

III. “Yo te puedo hacer una tarta de 500 kcal por ración que está de puta madre”

Foto: Anna Raya Tomé

En resumidas cuentas, el veganismo es algo muy concreto: la no explotación de animales no humanos. “Hay que entenderlo desde el punto de vista cultural o antropológico, como a las dietas kosher o halal, porque tiene un poso de creencias y de política. Además, hay ‘veganismos’ igual que hay ‘feminismos’, o sea, maneras en las que cada cual lo interpreta”.

Y todo esto no significa que no se pueda comer mal siendo vegano. Porque, como viene diciendo Marta, veganismo y salud no van de la mano, ya que el veganismo no se creó con ese fin. En algunos países hay todos los platos veganos imaginables, ya precocinados y listos para comer. “Menos jamón, lo que quieras: pizzas, hamburguesas, kebabs, pasteles, muffins. Y todo vegano. Los ingredientes serán de mejor o peor calidad, pero no es saludable comer así cada día”, señala Marta.

El veganismo es algo muy concreto: la no explotación de animales no humanos. Y eso no significa que no se pueda comer mal.

Era cuestión de tiempo que la obesidad y el veganismo se unieran para crear un concepto popular. Los llamados gordiveganos eligen alimentarse con más calorías de las adecuadas por puro placer: "se hacen una bandeja entera de lasaña de berenjenas y se comen la mitad. Pero aún así, no dejan de ser veganos”. Y añade: "yo te puedo hacer una tarta con 500 calorías por ración, que está de puta madre y además tiene ingredientes de calidad. Pero es un exceso".

IV. “Mi peso saludable son 68 kg. Para la sociedad estoy gorda. Pero para los médicos estoy sana”

@midietavegana

La gordofobia se nota, se siente y es omnipresente. El odio incomprensible hacia una imagen en las redes sociales nunca tiene en cuenta aspectos personales. “Hay muchos factores que influyen para tener sobrepeso u obesidad”, recuerda Marta, “comer mal o no hacer ejercicio son algunos, pero no los únicos. Pero la gente ve que tienes sobrepeso y automáticamente te juzga y piensa que te descuidas y eres un vago”.

Además, "gordo" o "flaco" no son términos médicos para analizar la salud de una persona. "Cuando vas a una consulta, tras mirarte la composición comporal, cantidad de músculo, de grasa y el peso de los huesos, te dicen si estás en la franja que te corresponde de peso, es decir, tu normopeso. Y un deportista nunca va a estar en su normopeso. No lo percibimos como gordo, pero por sus músculos sobrepasa en 20 kg lo que debería pesar".

Hay muchos factores que influyen para tener sobrepeso u obesidad. Pero la gente ve que tienes sobrepeso y automáticamente te juzga y piensa que te descuidas.

Pero el anonimato de Internet encubre a los haters y el comentario gratuito y despiadado fluye sin filtros. “A mucha gente le genera satisfacción estar por encima de los demás”, comenta Marta. “Les da igual si lo que dicen es verdad o no. Es un poco por la diversión de hacer daño. Y no es nada nuevo, no viene de las redes sociales; ya antes era habitual. Esta gente tiene un problema: no es feliz, la machacan y hacen lo mismo que a ellos les hace sentir inferiores. Es un caramelito de superioridad momentánea que luego no sirve para nada. Tener a tantas personas frustradas hace que tengamos una sociedad enferma y las redes sociales amplifican eso”.

V.  “El veganismo en Instagram equivale a mujeres blancas, jóvenes y muy delgadas”

Foto: Anna Raya Tomé

Las grandes cuentas sobre veganismo en instagram están protagonizadas por el arquetipo que todo el mundo tiene en la cabeza y que perpetúa el tópico de que el veganismo es una dieta para estar delgado. Así lo ve Marta: “El veganismo en Instagram equivale a mujeres blancas, muy jóvenes, rubitas, monas, algunas muy guapas, que hacen mucho deporte y que están muy delgadas. Que igual no trabajan porque tienen mucha pasta o el negocio que tienen es vender su vida y su cuerpo en Instagram".

"Esa es la belleza normativa y, por otro lado, hay la realidad de alguien que no vive de su físico y que vive en una sociedad obesogénica como la nuestra: trabajar como mínimo 8 horas sentado, hacer poco ejercicio y comer mal porque la comida peor es más rápida y a casi nadie le sobra el tiempo. Eso genera una frustración que es la clave del éxito de muchas cuentas, que precisamente ganan seguidores porque muestran una vida ideal que el común de los mortales no puede alcanzar. Es un problema de percepción querer verse reflejado así, porque crees que eso es lo real”.

La frustración es la clave del éxito de muchas cuentas de Instagram porque ganan seguidores al mostrar una vida ideal que el común de los mortales no puede alcanzar.

Y cuando algún vegano como Marta decide mostrar su veganismo y su cuerpo, recibe latigazos por no encajar en la imagen perfecta. “Hay chicas que están estupendas pero que no tienen cuerpos normativos y que no se sienten nada seguras colgando una imagen suya porque saben que las van a poner verdes. Muchas se autocensuran para no sufrir a los haters. Y hacerlo a mí me parece incluso saludable. Y el problema es la gordofobia: si estás gordo, no puedes salir, no puedes decir que comes saludable y da igual que estés gordo por una enfermedad metabólica o del sistema digestivo. Mucha de la gente que me ha felicitado me dice que no se atreverían a publicar una foto en las redes. Falta la normalización de que un cuerpo que todos vemos en la playa pueda verse en Internet sin que pase nada”.

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