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La gran paradoja: para fabricar una botella de 1 litro de agua se necesitan 4 litros de agua

Ni te imaginas el agua oculta que esconden la mayoría de alimentos de consumo diario

Cada día nos duchamos, cocinamos, bebemos agua... Lo hacemos con total normalidad, como una actividad más, pero con cada acción dejamos una huella hídrica importante. Sí, el agua está muy presente en nuestras vidas, pero no solo de forma directa: hay millones de productos que requieren grandes cantidades de agua para su elaboración o desarrollo. Y todos consumimos algunos de ellos: cereales, refrescos, café, agua embotellada y el gran gigante de todos, la industria cárnica.

No se trata de ponernos a reflexionar cada vez que tomamos un café, pero sí de ser conscientes de que para producir un kg de este se necesitan 18.900 litros de agua. Lo mismo ocurre con otros productos como la carne (entre 5.000 y 15.000 litros, según el animal), el queso (3.200 litros), el arroz (2.500 litros) o el trigo (1.800 litros). Si nos pusiéramos a hacer el cálculo, se llegaría a cifras desorbitadas.

Otro dato curioso es la diferencia entre una dieta carnívora y una vegetariana: 5.000 litros de agua diarios en la primera, 2.500 en la segunda. Una cifra que no solo sirve para que los vegetarianos justifiquen su postura, también para que sepamos que esa huella hídrica es mucho más grande; que no depende únicamente del rato que tengamos el grifo abierto.

El agua oculta

Aunque existen cosas todavía más increíbles al igual que paradójicas: se necesitan 4 litros de agua para fabricar una botella de 1 litro también de agua. Entonces, cuando compramos estos envases, en realidad estamos gastando muchos más recursos de los que creemos. Esto es lo que John Anthony Allan bautizó como agua oculta. Este profesor en el Reinudo Unido y galardonado con el Premio Estocolmo del Agua explica en el famoso documental Ten Billion que esta agua se utiliza en varias industrias, y en la alimentaria tiene un gran peso: pollos, hamburguesas, chocolate y un sinfín de productos se frabrican con ella. De hecho, el 92% del agua se utiliza en la comida.

Pero el problema también está en las empresas

El profesor y creador del concepto de huella hídrica, Arjen Hoekstra, asocia el consumo de agua en las empresas a una economía circular. "Una economía circular implica una huella hídrica igual a cero en las industrias", explica. Y sitúa la varita mágica del problema en unos cuantos puntos: reciclando el agua para no obtenerla tanto del entorno de la empresa, reutilizando productos químicos,... Incluso en la agricultura, uno de los sectores que más agua consumen, se puede reducir considerablemente la huella con mejores técnicas de cultivo.

Además, Hoekstra nos hace ver que no solo las pequeñas acciones individuales son las responsables de la huella y apunta hacia los gobiernos. Algo que nos permite entender que parte del problema también está en el sector político; al fin y al cabo, desde este se gestionan casi todos los asuntos que afectan a una sociedad.

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