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Cuidado: "A tu hígado no le importa que sea Navidad"

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¿Ponemos a nuestro hígado en riesgo con las comilonas de estas fechas?

rosa molinero

23 Diciembre 2016 16:22

La foto que ves en portada es una imagen ampliada de un hígado graso o, lo que es lo mismo, un hígado enfermo.

"Tu hígado no sabe que es Navidad". Así titulaba ayer el New York Times un artículo sobre los peligros de los excesos vacacionales. Comer, trasnochar, beber, dormir. Repetir. Así durante más o menos las dos semanas que duran las fiestas de Navidad.

¿Ponemos a nuestro hígado en riesgo con las comilonas de estas fechas? La respuesta es: sí.

Según este estudio de la universidad de Ohio, cambiar la dieta y añadir una ración de grasa afecta a la capacidad del hígado aunque sea por un corto período de tiempo. A largo plazo, puede ocasionar diabetes, obesidad, problemas cardíacos e incluso cáncer.

Pero además de las comidas grasientas, el hígado también se ve afectado cuando no dormimos lo suficiente.

La ciencia de la cronobiología estudia la sincronización de los órganos y sugiere que es de vital importancia tener unos horarios de sueño consistentes para la buena salud de tu hígado. Porque  el hígado hace sus funciones en relación al sueño y la alimentación (acumula energía tras las comidas y la libera mientras dormimos).

Por su lado, el alcohol es uno de los grandes culpables de alterar estos ritmos y generar problemas hepáticos.

Por estos motivos, se ha demostrado que la alteración de sueño, aunque sea por dos horas, las comidas muy grasientas y el consumo excesivo de alcohol son un cóctel fatal. En esta investigación de las Universidades de Rush y Northwestern se estudiaron a trabajadores nocturnos a los que se les dieron entre dos y cuatro vasos de vino diarios por una semana.

El resultado fue la previsible alteración del reloj biológico y una afectación de los intestinos, que podría acarrear un síndrome severo con afecciones que van desde el mal aliento y las migrañas hasta los dolores musculares, el insomnio y el nerviosismo.


Si estos hábitos se sostienen durante mucho tiempo, mantenía el estudio, con mucha probabilidad acabarían por desarrollar una enfermedad hepática. Recuerda que tu hígado no celebra las Navidades.



[Vía New York Times]

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