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¿Merece la Batalla del Vino la distinción de Fiesta de Interés Turístico Internacional?

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Miles de litros de vino tiñen la batalla vinícola más famosa de España: ¿Es una muestra de amor a la cultura del vino o un espectáculo para atraer turismo de borrachera?

PlayGround

26 Junio 2017 06:00

Cuando aprieta el calor, en las fiestas más populares de España se lanzan tomates (La Tomatina) o se arrojan litros de vino (Batalla del Vino). La gente participa del jolgorio colectivo como anzuelo perfecto para atraer a miles de turistas de todo el mundo con ganas de fiesta y alcohol a bajo coste.

En concreto, las gentes del pueblo de Haro, en La Rioja, se pelean usando cubos, sulfatadoras, pistolas de agua y vasos para arrojarse vino por encima a las 8 de la mañana de cada 29 de junio mientras ríen, bailan y cantan. Sin ir más lejos, se dice que el año pasado se utilizaron 75 mil litros como munición. No es nada nuevo: llevan siglos haciéndolo y así es como lograron la catolagación de Fiesta de Interés Nacional en 2011.

Pero la cosa va a más y ahora buscan la categoría superior: el objetivo es convertirse en Fiesta de Interés Turístico Internacional. Lo que asegura más turistas, más dinero y más repercusión mediática. Pero, ¿merece la Batalla del Vino de Haro la designación especial de Fiesta de Interés Turístico Internacional?

Veamos si cumple con los puntos reguladores requeridos para ganar tal distinción que otroga la Secretaría General de Turismo del Ministerio de Industria:


– Antigüedad de la celebración y continuidad en el tiempo (al menos debe celebrarse cada cinco años) ?

La semilla de la fiesta que se conoce hoy se remonta al culto que se le rendía al santo Felices de Bilbio, que murió en el siglo VI. Los habitantes de la zona visitaban las cuevas de los Riscos de Bilbio, a 6 kilómetros del pueblo de Haro, donde el santo había vivido como anacoreta. Más tarde, en el XVIII, se construyó una ermita y se organizó una romería con misa y almuerzo posterior, más o menos igual que se sigue haciendo hoy.


– Arraigo popular y participación ciudadana, especialmente se valora la existencia de asociaciones que la respalden ?

Sin la participación continuada de los vecinos, la fiesta no hubiera sido posible. Porque cuenta la leyenda que en una de esas comilonas post-romería, a alguien se le ocurrió remojar con vino a un vecino, quién sabe si para quitarle el amodorramiento o por pura diversión. Y de ahí pudo estallar lo que ha pervivido hasta hoy: una batalla de todos contra todos, para ver quién terminaba más empapado en vino. Desde entonces, las cuadrillas de amigos se organizan cada año para abastecerse de vino. 


– Poseer la declaración de Interés Turístico Nacional desde hace al menos cinco años. ?

Sí, en 2011 se le otorgó el título de Interés Turístico Nacional.


– Originalidad, diversidad, que sea relevante en cuanto a la promoción turística de España en el exterior ? 

¿Qué es y qué no es relevante para la promoción turísitca? Son términos ambiguos que generan disparidad de criterios.  ¿Qué es exactamente lo que se promociona? ¿La fiesta? ¿El vino? ¿El pueblo? ¿Todo?  Por otro lado, ¿por qué una de las regiones vitícolas por excelencia (La Rioja) desperdicia el vino en lugar de mostrarle un respeto? ¿Es así como se fomenta la cultura de vino o es la mejor excusa para una borrachera de campeonato?

La regulación exige una "especial consideración a sus características etnológicas y que tengan una especial importancia como atractivo turístico". ¿Es un atractivo turístico arrojarse miles de litro por la cabeza? Además, ¿qué tipo de turista busca una batalla del vino como reclamo para venir a España?


– Existencia en la localidad o a menos de 50 km de alojamientos y servicios turísticos adecuados. ?


Hoy los jarreros pasan en romería por varios puntos de la ciudad: desde la plaza mayor hasta la ermita, a las afueras. Los alojamientos se llenan por fiestas y los forasteros quedan encantados con el servicio y la festividad.


– Acuerdo de Pleno del Ayuntamiento e informe favorable de la comunidad autónoma. ?

Según dijo para EFE el concejal de Turismo y Cultura del Ayuntamiento de Haro, Leopoldo García, se han puesto muchos esfuerzos para que este 2017 la Batalla del Vino reciba este reconocimiento internacional. Incluso puso 5 mil litros de vino extra del bolsillo público para que la fiesta se alargara más.


– Que en su desarrollo no se maltraten directa o indirectamente personas ni animales y se cuide el entorno urbano, monumental y paisajístico. ?

Parecería que una fiesta basada en rociarse con vino a ritmo de charangas, en la que se cuelga una bandera, se celebra una misa, se dan vueltas a un templete de música y se almuerza en hermandad, es bastante inocua. Pero hace falta recordar que esta fiesta se apostilla con una corrida de vaquillas en la plaza de toros que los participantes se entretienen azuzando y sorteando. Mientras no se demuestre lo contrario una batalla del vino no necesita de vaquillas para su celebración.

– Repercusión en medios de comunicación internacionales, al menos diez actuaciones en uno o varios medios extranjeros. ?

No cabe duda que la fiesta ha tenido un eco internacional: muchos blogs de viaje, gastronomía y enología le dedican unas palabras, pero son pocos los medios de prestigio donde ha aparecido. Es evidente que en época de pocas noticias, una galería de imágenes de jóvenes en éxtasi morado pueden tener el efecto reclamo para años venideros, pero son pocos los medios que van más allá de las imágenes de la batalla para decir algo del pueblo o los vinos de la región.

En definitiva, la fiesta probablemente incumple 2 puntos de los 5 necesarios que impone el Gobierno de España. 





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