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La gran pregunta del veganismo: ¿puedo comerme una lata de mejillones?

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A priori la respuesta parece obvia, pero nada ni nadie ha sembrado más sospechas entre veganos de verdad y veganos de pega

Elena Rue Morgue

06 Septiembre 2017 06:00

Manu Pastrana

Sabes ese momento en el que te ves cocinando para 15 personas porque en algún momento con cuatro copas encima te pareció muy buena idea invitarlos a todos a cenar en casa sin motivo aparente y miras a tu alrededor y piensas... "Joder, ¿pa'qué me meto yo siempre en estos fregaos?".

Pues así me siento ahora mismo con este artículo. Y por unos bichillos que hasta el momento siempre me habían dejado completamente indiferente: los mejillones.


Resultado de imagen de lata de mejillones

No nos engañemos, muy buena pinta tampoco tienen.

Me explico. Hace unos seis años tomé la decisión de hacerme vegana. Lo hice por principios. Hasta entonces, las tres palabras que mejor sintetizaban para mí la felicidad eran "solomillo al foie", pero unos cuantos documentales y textos sobre el funcionamiento de las industrias que se nutren de la explotación animal me hicieron cambiar mi forma de vida.

Renuncié a la carne, el pescado, los huevos, los lácteos, el 255 de Chanel que soñaba comprarme con mi primer sueldo pero solo fabrican en cuero y un largo etc. de cosillas que los humanos tenemos la mala costumbre de conseguir a base de maltratar de mala manera a los animales.

Durante todo este tiempo no he tenido ninguna duda con respecto a la elección que tomé. Hasta ahora. Resulta que todos estos años he vivido completamente al margen de un debate que enfurece más a los veganos que esas camisetas con frases baratillas para los amantes del bacon.


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La pregunta del millón: ¿Son los mejillones aptos para veganos?


A priori la respuesta parece obvia: Los mejillones son animales. Los veganos no comen mejillones. Los mejillones no son veganos, c'est fini.

Nunca se me había pasado por la cabeza cuestionarme nada al respecto hasta que una de mis mejores amigas me escribió por chat.

— Tía, me he enterado de una cosa que vas a flipar.

— Cuenta.

— El otro día conocí a unos nutricionistas veganos en una fiesta. Resulta que los bivalvos...

— Wait, ¿Qué carajo son los bivalvos?

— Pues los mejillones, las almejas y estas cosas. Bueno, pues resulta que los bivalvos tienen un sistema nervioso tan simple que no son capaces de sentir dolor. Que no sufren, vaya, y que hay muchos veganos que los comen.

* SHOCK *

Por lo visto el tema es uno de los recurrentes en todos los foros veganos del mundo, aunque en España se reavivó especialmente en el mes de marzo con esta publicación del activista animalista Alberto Lancha.



El post de Lancha venía a raíz de este artículo de David Cascio sobre el consumo de bivalvos, en el que explicaba como la ausencia del sistema nervioso necesario para sentir dolor de estos animales no hace su consumo contradictorio con la ética vegana.

Mientras que algunos apoyaron la posición de Lancha...



...otros se le tiraron al cuello generando una batalla bíblica de veganos vs. veganos.


(10 minutos de cabezazos contra la mesa después)


Viendo que nadie parecía ponerse de acuerdo, decidí pedir opiniones en un grupo de Facebook llamado "Vegetarianos y Veganos España". Error. Por lo visto el tema estaba ya más que resobado y la pregunta no entró con muy buen pie.



Hubo a quien le ofendió que utilizara un link de un artículo de Vein sobre este mismo tema por "promover el consumo de animales" en un foro vegano. Cuando respondí que consideraba que, precisamente en un grupo de vegetarianos y veganos se deberían poder debatir estos temas abiertamente y si no estaríamos siendo más dogmáticos que los católicos, me respondió tal que así.



Efectivamente, mejor quedarme calladita y dejar a la gente responder, sin trifulcas.

Muchos zanjan el asunto de un plumazo. "Los veganos no comen animales, punto". Definición de diccionario, se acabó el debate.



Y a mí, personalmente, me interesa el debate. No para justificar hincharme a mejillones como muchos dicen por aquí de los que nos planteamos el asunto, sino para analizar dónde están los límites del veganismo y si determinados descubrimientos científicos podrían llegar a alterarlos. No sé, llamadme loca, pero soy de las que piensa que si dentro de un movimiento no hay diversidad de opniones y debate interno, el movimiento está muerto.



Tampoco le veo mucho sentido a reducirlo todo a una definición sin matices. Como bien comentaba este chico en la publicación de Lancha, la división entre el reino animal, el de los hongos y el de las plantas, es una división humana. Personalmente, si mañana me enterase de que una planta en concreto tiene la capacidad de consciencia y sufrimiento y un animal concreto no la tiene en absoluto, seguro que dejería de comerme esa planta, y quizás me plantearía volver a comer ese animal.



Hay comentarios que me hacen tener la sensación de que aquí la vida y muerte de los mejillones son lo de menos, y que la conversación gira bastante más en torno a veganos de verdad ofendidos por la intrusión de los veganos de pega.

"Quitaros el pin de veganos" me parece una expresión muy gráfica de lo que estoy comentando.



La ciencia ha hablado y no ayuda a cerrar el debate


Existen estudios que consideran que los mejillones (y sus parientes más cercanos) no pueden sentir dolor como tal, aunque reaccionen ante estímulos dañinos. Es la diferencia entre nocicepción y dolor que explicó la bióloga marina Gloria Costas a la Cadena Ser precisamente hablando del tema de los bivalvos.

"La nocicepción es el proceso a través del cual los organismos responden a un estímulo dañino para ellos y por tanto, les permite adaptarse al medio. Casi podría decirse que es una respuesta automática y normalmente son respuestas de huida. A fin de cuentas, la percepción de daño es lo que permite a todos los seres vivos sobrevivir. Por otra parte, el dolor se considera como una experiencia subjetiva de respuesta al daño y, por tanto, requiere un sistema nervioso más desarrollado.

"Los bivalvos tienen un sistema nervioso muy sencillo formado por dos cordones nerviosos y tres ganglios (que son agrupaciones de células nerviosas pero no un cerebro o una cefalización compleja), además de receptores que les permiten recibir información del medio (cambios de temperatura, salinidad, daño en los tejidos). Este sistema nervioso tan sencillo les permite recibir información del medio y reaccionar en consecuencia, como respuesta a la nocicepción. Sin embargo, parece poco probable que este sistema tan sencillo les permita desarrollar una experiencia subjetiva de dolor".



¿Le conviene al veganismo añadir una excepción para crear más confusión sobre los pilares en los que se sustenta?



Leyendo hasta aquí, si tu visión del veganismo es la de minimizar lo máximo posible el dolor causado a los animales y su ecosistema no consumiendo productos creados con o testados en animales, y teniendo en cuenta que más del 90% de mejillones que consumimos proceden de piscifactorías (por lo que no se arrasa con el fondo marino para pescarlos), comerse una lata de mejis con un vermutillo y unas patatuelas de pronto no suena tan descabellado.

Pero la cosa se complica. Otros estudios consideran que sí existe la posibilidad de que sientan dolor, aunque su sistema nervioso sea más simple que el mecanismo de un chupete. No tienen un cerebro desarrollado que les permita sufrir como a nosotros, un perro, o un cerdo, pero muchos creen que los ganglios cerebrosos que poseen, aunque rudimentarios, si les permiten sentir dolor.

Según explica Carlos Piñeiro en su blog, "Ocurre que, incluso las almejas, tienen su pequeño sistema nervioso. Y si analizamos lo que ocurre en él, vemos que al detectar sal en el agua, ese sistema nervioso 'intuye' la presencia de alimento, y prentende "motivar" a su cuerpo para buscar comida, y para eso libera dopamina. Es su sistema de recompensa, a la almeja "le gusta" la sal, y ese es el placer que la moviliza para buscar alimento. ¿Estoy diciendo que sienten placer las almejas? No voy a entrar en discusiones filosóficas sobre como viven el placer las almejas, pero lo cierto es que se trata de un sistema de recompensa mucho más simple y reducido, pero de función muy similar al nuestro. De hecho comparte el mismo neurotransmisor, nuestra vieja amiga la dopamina"


Para algunos el discriminar a los animales por si sienten o no sienten dolor es especismo puro y duro, y explotarlos en nuestro beneficio va contra la ideología vegana. Que no sientan dolor como tal no quiere decir que no sientan nada de nada: de ahí que se escondan cuando perciben un peligro o saquen la lengua si los ponemos sobre la mesa rodeados de sal.



Aunque se pueda argumentar que estos son reflejos como el que tienen ciertas plantas al abrirse y cerrarse, o girarse hacia el sol, aunque sea cierto que los pobres mejillones ni sienten, ni padecen, ni se enteran de la misa a la media, ¿le conviene al veganismo añadir una excepción que solo sirva para crear más confusión sobre los pilares en los que se sustenta?



Quiero decir, a la peña ya le cuesta bastante entender de qué va esto del veganismo. La vida del vegano es un camino escabroso lleno de "¿Pero pollo por qué no?" y "¿Queso tampoco?", así que colar una excepción a la norma que lo haga más difícil de entender para los demás puede que no fuese una jugada muy inteligente. A nivel de "marketing", igual funciona mejor mostrarnos como una ideología completamente sólida, sin dudas ni fisuras de ningún tipo. O quizás desde fuera se perciba que los veganos mejor si se nota que están dispuestos a replantearse según qué cosas al ritmo que la ciencia avanza y prueba o desmiente determinadas verdades. Puede que eso hiciera que la gente viese el veganismo como una forma de vida más abierta de lo que pensaban y a la que les da menos miedo y pereza acercarse. Sinceramente, ahora mismo no tengo ni puñetera idea de qué es mejor.

Lo que sí veo claro, aunque el propio Peter Singer (autor de Liberación animal) haya dicho públicamente que no considera que el consumo de ciertos moluscos vayan contra la ética animalista, la alternativa más vegana, bien seas de los que percibe el veganismo como la abolición total de la opresión humana sobre los animales o de los que buscan reducir en la medida de lo posible el sufrimiento animal, es, ante la duda, dejar a los mejillones tranquilos.

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