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Los 11 beneficios de compartir tu vida con una persona deportista

Los domingos por la mañana existirán y compartirás cama con un dios sexual ¿quieres más alicientes?

Son entusiastas y voluntariosos. Son taaaan intensos. Los apasionados del deporte pueden dar un poco de pereza, pero cuando los conocemos de cerca y nos enganchamos a su vitalidad empezamos a sospechar que los cansinos eramos nosotros. Y es que tener una pareja deportista es potencialmente fantástico. A continuación, te dejamos los 11 beneficios de compartir tu vida con una persona deportista.

1. Aprendes a no quemar la noche. Normalmente tu pareja deportista ha planeado un entrenamiento para la mañana siguiente y está calzado con sus deportivas antes de que salga el sol, así que como mucho se tomará una copa (sin gas) y a dormir. ¿Te parece aburrido? Cuéntaselo a tu hígado.

2. Ah, ¿pero la mañana del domingo existe? Hay dos momentos claramente diferenciados en la vida de una persona, y ambos suceden a las 7.30 de la mañana. Cuando te cruzas a los madrugadores del día siguiente, y cuando te cruzas a los borrachos de la noche anterior. Saliendo con un deportista entrarás de lleno en la segunda etapa. Mirarás a los trasnochados por encima del hombro y nunca querrás volver atrás.

3. Tienes al entrenador personal en casa. Tu pareja procurará involucrarte en su vida, y parte de su vida se llama ejercicio. Por mucho que quieras remolonear en casa te resultará complicado darle la espalda al deporte. Acabarás dejándote arrastrar a la vida saludable.

4. Descubres tu anatomía. Un deportista conoce el nombre de músculos que ni siquiera sabías que existían. Está informado de los problemas musculares típicos, y se sabe al dedillo los trucos para solventarlos. ¿Te duele la espalda? Pregúntale, seguro que tiene alguna crema o conoce algún estiramiento que te aliviará. Si a eso le sumas que van a fisioterapeutas para masajes deportivos, imagina todo lo que pueden hacer esas manos...

5. Comes mejor. El estilo de vida de deportista es muy saludable. Convivir con alguien así implica hacer 5 comidas al día, desayunar fuerte, almorzar, comer fruta verduras, legumbres y cereales, merendar y cenar. El deportista no pica entre horas, y se hidrata como debe. Vas a descubrir verduras y cereales que no sabías ni que existían. En definitiva, súmate a la dieta del deportista si quieres sobrevivir sin hacer deporte.

6. Te contagias de su vitalidad. Las personas deportistas suelen exhibir una gran vitalidad, fruto de su entrenamiento diario. Se trata de una ventaja comparativa respecto a los que nos hundimos en la molicie con facilidad. Por esa razón, el deportista será un buen acicate de cara a emprender actividades un poco pesadas –como el turismo– que finalmente agradeceremos. Agárrate a su mano y déjate llevar.

7. Su inconformismo te espolea. Los deportistas acostumbran a expandir sus límites. Es la esencia del deporte. Los que corren el kilómetro en 5 minutos quieren bajar a 4,45. Los que nadan 200 metros quieren resistir hasta los 300. Afrontan retos constantes y eso les hace ser personas inconformistas, convirtiéndose así en un espejo en el que mirarse a la hora de perseguir objetivos personales. ¿Una cena con los suegros? Después de una triatlón es pan comido para ellos.

8. Compartes su pasión. Pocas pasiones existen tan desbordantes como el deporte. Da igual que sea aficionado o profesional, el deporte supone una fuente constante de alegrías y frustraciones. Los deportistas se ilusionan como un niño con sus logros y llora sus fracasos. Es una experiencia poderosísima, y merece la pena compartirla. Si levanta la vista en la meta y te ven animando en la grada será tuyo/a para siempre.

9. Utilizas el pasaporte. Si sales con un deportista lo más probable es que termines viajando mucho. El turismo deportivo está muy en boga, y cada vez se ofrecen más paquetes de alojamiento más dorsal o entrada a la prueba. Participar en competiciones remotas es una buena excusa para conocer mundo.  

10. Por fin sabes qué regalar. Deja de rebanarte los sesos para encontrar los regalos de Navidad, San Valentín, cumpleaños, aniversarios, etc. El deporte es tu solución. ¿Practica running? Cómprale unas zapatillas. ¿Nada? Un mp3 acuático. ¿Monta en bici? Un cuentakilómetros. Y así.

11. Compartes cama con un dios sexual. No lo decimos nosotros, lo dice la ciencia. En febrero de 1999, The Journal of the American Medical Association publicó un estudio en el que se afirmaba que las disfunciones sexuales son más frecuentes entre los que no practican ejercicio con regularidad. El entrenamiento diario dota al deportista de una capacidad aeróbica excepcional de la que hacer uso en el ejercicio amatorio. Y es que el placer también se entrena.

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