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Gatoterapia: cómo tratar la ansiedad a golpe de maullido

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Acariciar el lomo de tu minino es el nuevo Orfidal

C.M.

12 Junio 2017 14:48

Crees que va todo el día a su bola, pero podría estar librándote del estrés. La última tendencia terapéutica se sirve del gato para tratar enfermedades mentales a partir del vínculo entre paciente y felino. Por si pensabas que estabas loco por creer que tu gato es tu mejor terapeuta, por si creías que el ronroneo de tu mascota era el sonido más maravilloso del mundo,... tranquilo, no estás solo: se llama gatoterapia y ha llegado a España para quedarse.

En realidad la vinculación del gato con el ser humanos viene de lejos, concretamente en el antiguo Egipto estos pequeños felinos eran considerados pequeñas deidades. Más tardes, durante la Edad Media, la Iglesia los bajó del altar y empezó a aniquilarlos en masa bajo el pretexto de que eran animales diabólicos, leales a las brujas. Otro salto temporal después -llegamos a la actualidad- los mininos vuelven a ser dioses, esta vez de Internet.

Si acariciamos el lomo de nuestra mascota para ahorrarnos el Orfidal lo hacemos, en parte, inspirados por la fiebre gatuna desatada en Internet. Solo en Youtube hay más de dos millones de vídeos protagonizados por gatos. Eso es mucho gato. De ahí a encontrarle potencial curativo media una buena idea.

Pero, ¿qué beneficios tiene? El gato es un animal autónomo, su relación con el humano se basa en un acuerdo tácito de respeto mutuo; ellos nos necesitan a nosotros y nosotros cada vez más a ellos. Según los prescriptores de la gatoterapia, esta dependencia suave ayuda a alcanzar un estado de relajación sin llegar a perder el contacto con la realidad, riesgo que sí corremos con los fármacos antidepresivos. Acariciar un gato puede reducir el estrés, y su ronroneo fomenta el buen humor, la confianza y la seguridad.

En Madrid ya hay un espacio especializado en canalizar la energía entre gatos y personas. Se llama la Gatoteca y sitúa al felino en el centro de todas las actividades. Nacido como un centro de acogida y adopción de gatos, el catálogo terapéutico ofrece ejercicios de yoga o reiki en sintonía con los animales, que aprovechan para subirse o pegarse al cuerpo de sus invitados.

Algunos estudios al respecto

Los beneficios de la gatoterapia en el tratamiento de discapacidades físicas o psíquicas han sido descritos en diversos estudios científicos. Por ejemplo, en 1995 los investigadores Friedmann y Thomas descubrieron que los pacientes aquejados de cardiopatía progresaban mejor y más rápidamente cuando convivían con un felino. Asimismo, otro estudio liderado por A. Baun de la Nursing Research determinó que la gente que vive con gatos en casa tiene menos probabilidades de fallecer a causa de un infarto.

Obviamente el gato no tiene ninguna capacidad curativa por sí mismo. La gatoterapia no va de eso. El felino ayuda a levantar un estado de ánimo decaído y aquí está la auténtica terapia, que además se emplea indistitantamente en niños y ancianos. A los más pequeños les apacigua. A los mayores les estimula.

Dicen que del cerdo se aprovecha todo pero es mentira, un cerdo no te cura ni te serena con su dulce melodía. Un cerdo no te llama por tu nombre. Un cerdo no enseña a tus hijos cómo deben ir al baño. Es el gato el que hace todo eso por ti y además no te pide nada a cambio, si acaso que le llenes el bol y le dejes salir cada noche sin preguntar. 




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