Food

¿Por qué los videojuegos de gastronomía son tan rematadamente malos?

Existen grandes juegos de acción, deportes, aventura e incluso porno, pero el gran videojuego sobre cocina sigue sin inventarse

La industria de las competiciones de videojuegos movió 892,8 millones de dólares gracias a los patrocinios y a la publicidad en 2016, según el último informe de Global Sports Market

Son estas unas cifras descomunales que se traducen en miles de aficionados llenando las gradas de un pabellón deportivo para asisitir a torneos internacionales de juegos online. Aquí no se corea el nombre de cantantes ni futbolistas. Sólo se anima a sus ídolos virtuales que por un día son de carne y hueso .

Existen juegos de culto de acción, deportes, aventura e incluso sobre porno, pero definitivamente la industria no logra hincarle el diente a la gastronomía. Sólo queda superar esta última plaza para salir a hombros de los gamers más exigentes.

Japón adora los videojuegos y ama a la gastronomía, pero el gran videojuego sobre cocina sigue sin inventarse y ya se ha convertido en la gran asignatura pendiente del sector. Y no, el famoso Pac-Man no vale. Al comecocos le chiflan las frutas y los fantasmas, pero zampar hasta morir no cuenta como cocinar (de momento).

¿Por qué no existe un gran videojuego sobre gastronomía? Cualquier intento de construir un juego de éxito sobre restaurantes o chefs como protagonistas fueron algo peor que un fracaso comercial: auténtica basura llena de bits mal cocinados.

Al parecer, la gastronomía está reñida con la jugabilidad porque parece un delito empresarial no aprovechar el boom de la cocina para producir el primer gran juego de gastronomía. ¿Es falta de planificación o es imposible producir un videojuego para foodies? A fecha de hoy, los dos mejores intentos dicen más bien poco o nada de lo logrado.  

RESTAURANT EMPIRE

Este videojuego se lanzó en 2003 y retaba al jugador a aprender paso a paso todos los requisitos necesarios para llegar a ser un gran restaurador. Restaurant Empire proponía construir, decorar y dirigir nuestro propio restaurante y conseguir una cadena de negocios en París, Roma o Los Ángeles. Vendieron una cifra nada desdeñable de medio millón de copias. El problema era que podías ser un buen interiorista y un mejor empresario, pero ¿y la cocina? Era lo de menos.

COOKING MAMA

En 2006 se lanzó al mercado el mejor intento hasta la fecha. En la saga Cooking Mama una serie de minijuegos que iban desde pelar patatas, lavar los ingredientes o cocer alimentos buscaba completar el mejor plato posible.

Era una propuesta más enfocada en la diversión pura y dura que en la gestión o el aprendizaje de recetas. Con una estética infantil y un punto de vista machista (al Cooking Papa no se lo ve por ningún lado mientras la mama trabaja a destajo), la cocina se convertía en algo que nada tiene que ver con cocinar en la vida real.

¿Y después de la saga Cooking Mama? Cero. La nada absoluta. Ningún lanzamiento o, si ha surgido alguno, no merece la pena ni comentarlo. Teniendo en cuenta que la mayoría de videojuegos provienen de la industria japonesa, es curioso que no hayan dado con la tecla definitiva porque, aparte de pasarse miles de horas jugando a videojuegos, son unos auténticos locos de la buena gastronomía.

Para Irene Gimeno, de la revista de videojuegos CheckPoint Games, “hace años habría sido impensable siquiera plantearse la opción de dedicar un videojuego a la cocina, pero actualmente vemos que cada poco tiempo se lanzan títulos muy alejados de los géneros top del mercado. Con la explosión del mercado indie y la cantidad de rarezas que se lanzan, parece bastante raro que nadie se haya animado a lanzar un simulador culinario, con un buen planteamiento seguro que daría mucho juego”.

Con la moda de los Slow Games, donde aparentemente no pasa nada, parecía que surgía la alternativa para confeccionar un buen juego de cocina, pero Irene no lo ve nada claro: “ sería una locura meterse en la elaboración de platos muy elaborados. Dejaríamos los ingredientes cocinando y lo más seguro es que la mitad de las veces se nos olvidara echar un vistazo”. Ya se nos queman demasiados platos en la vida real para acabar con la cocina en llamas en un videojuego.

Para lograr un videojuego “gastro consistente” no habría que renunciar a las claves del éxito de los videojuegos de siempre: “No se deberían abandonar los géneros más comunes de la industria. Enganchar a una buena parte del público con un juego gastronómico sería complicado, pero todo dependería del enfoque y la jugabilidad".

La mayoría de gamers son jóvenes y muchos de ellos no cocinan o cocinan más bien poco. Cómo se engancha a un jugador que no tiene afición por la cocina es la pregunta del millón: "La cocina es algo que no suele dejar indiferente, o te gusta o no te gusta, y quienes huyan de los fogones difícilmente se sentirán atraídos por un juego de estas características”, sentencia Irene.

Irene no entiende cómo nadie ocupa el nicho de mercado con un videojuego “donde los cocineros siempre tuvieran algo que hacer y, por supuesto, la carta se centrara en cocina rápida. Además, ahí entraría la gestión de empleados, compra de ingredientes, atención al cliente… Es que parece mentira, pero no se está aprovechando nada algo que podría dar mucho juego en este mundillo”.

Es curioso como el boom de la gastronomía mediática y popular no se ha dejado notar casi nada en la industria de los videojuegos: “salvo algunos juegos en consolas portátiles y navegadores, es muy difícil encontrar algo gastronómico en PC o consolas de sobremesa. Ya no es solo el boom gastronómico, también es el boom por los simuladores, los tycoons, juegos en los que la gestión nos puede mantener horas pegados a la pantalla. Hemos visto granjas, estudios de desarrollo de videojuegos, parques temáticos… ¡hasta estudios porno! Pero de cocina… seguimos esperando”.

Foto: Pizza Tycoon (PC, 1994)

Definitivamente, parece ser que la mejor opción pasa por los juegos online: “el multiplayer vendría muy bien para los tiempos reales de espera. Otra idea sería la de ir ascendiendo, empezar como un pinche de cocina con poca experiencia hasta convertirte en un chef reconocido mundialmente, y para ello se necesitaría la ayuda de otros cocineros".

En demasiadas ocasiones, se nota que los programadores no son expertos en cocina porque pasan por alto temas fundamentales: "La verdad es que es una idea bastante curiosa, una cocina no deja de estar ocupada por varias personas, y en el juego online también se puede desarrollar el compañerismo y la cooperación para que todo salga bien. Bueno, también se pueden juntar tres principiantes que no se pongan nunca de acuerdo y que presenten una fuente de croquetas churruscadas, pero ahí estaría la gracia del multijugador, ¿no?”.

Ascender en el restaurante, ayudantes de cocinan que te complican la vida y el error humano como factor sorpresa. Dos grandes puertas abiertas para el videojuego gastronómico del futuro.

Foto: Fast Food (Atari, 1980)

Es curioso como el boom de la gastronomía mediática y popular no se ha dejado notar casi nada en la industria de los videojuegos.

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