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El desayuno que te convierte en presidente de todo un país

En Perú el desayuno del candidato presidencial es tan importante como el voto

Foto: Raul Ruzzene

Cuando un país tiene la gastronomía por bandera no es de extrañar que algunos de los actos más relevantes de las elecciones generales giren en torno a una buena mesa llena de apetitosos ágapes. Los candidatos a la presidencia de Perú muestran sus mejores galas el día del desayuno electoral. Todos los medios nacionales e internacionales cubren el evento como si fuera el decisivo debate final. Y es que aparentemente lo es. Al menos eso indica la repercusión que tiene a todos los niveles.

" Las elecciones peruanas suelen estar plagadas de hechos extravagantes, pero nada se ajusta más a esa definición que los desayunos dominicales que los candidatos a presidente organizan para la prensa el día de los comicios”, escribía un periodista argentino del diario Clarín.

Buenos días Perú, ¿un poco de café para el desayuno de hoy?”. No es la frase de la presentadora de un programa matinal de la televisión nacional peruana. Keiko Fujimori, nietísima de Alberto Fujimori y candidata presidencial de Fuerza Popular, compartió el tradicional desayuno electoral, previo a emitir su voto por las elecciones, acompañado de sus hijas Kyara y Kaori, así como de su esposo Mark Villanella y de su madre Susana Higuchi. Con decisión y prestancia, se animó a preparar salchichas huachanas para toda su familia perfecta. Un clásico infalible servido con todo el amor del mundo para sus seres más queridos como representación de todos los peruanos del mundo.

Dime qué desayunas y te diré si te voto. El qué y el dónde del desayuno dice mucho del perfil de los candidatos. No es lo mismo sentarse en la mesa de una gran residencia del barrio más rico de la capital que compartir mesa matinal en un comedor social de las zonas más desfavorecidas.

En este país andino, donde sus habitantes rinden adoración a su gastronomía, la comida es un ingrediente clave en la campaña y puede incluso ayudar a ganarse el cariño de la gente o echar abajo a un candidato. Quien no le da el valor debido, es como si ofendiera a su madre”, sentencia el periodista en Clarín.

Foto: Sara Zaher

Así lo percibe la audiencia. El candidato que no le da importancia al desayuno electoral ya puede olvidarse del trono. Es lo más parecido a un ultraje a la nación peruana. Y es que… ¿quién votaría a una persona capaz de rechazar el desayuno que una madre ha preparado con todo su cariño? Los candidatos saben que no pueden fallar a la cita y mientras dan un nuevo bocado a la tostada con mermelada o un sorbo al zumo de naranja, dibujan la sonrisa perfecta pensando con las tres palabras mágicas:“Buenos días, Presidente”.

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