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La industria cárnica, responsable de la mayor zona muerta del Golfo de México

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Un desierto sin vida dentro del mar

rosa molinero

02 Agosto 2017 14:51

Que la industria cárnica es una de las grandes responsables del calentamiento global no es ninguna novedad. Pero para quien todavía se muestre reacio a aceptarlo, hoy es noticia el descubrimiento un desierto arrasado de vida en el Golfo de México. Y todo es culpa de los fertilizantes empleados en cultivar alimento para el ganado, así como sus excrementos. Así lo ha declarado Mighty, el grupo de ecologistas que han investigado el caso y que apunta a Smithfield, Cargill y, principalmente, a Tyson Foods, la empresa cárnica más grande de EE.UU, considerada entre las más contaminantes y proveedora de McDonald’s y Sara Lee, entre otros.

La investigación ha cruzado dos datos que corren paralelos: la ubicación de las empresas cárnicas y de forraje con la presencia de concentraciones elevadas de nitratos en los cauces de agua altamente contaminados con fertilizantes. Además, asegura que esta empresa está destruyendo praderas nativas y poniendo también en riesgo a regiones alejadas de ellas en parte por los 55 millones de toneladas excrementos y 104 millones de contaminantes que generaron solamente el año pasado, según cifras de la Environmental Protection Agency (EPA).

Frente a las acusaciones, una portavoz de Tyson ha afirmado para The Guardian que "no estamos de acuerdo con la caracterización de nuestra empresa por parte del grupo ecologista pero compartimos su interés para proteger el medioambiente". Por su lado, desde Cargill sostienen que son "líderes en la industria" por lo que a prácticas sostenibles se refieren.

Pero la realidad es innegable. Son 21.237 kilómetros (más o menos la superfície de Eslovenia) los que conforman esta zona muerta donde la fauna marina ha muerto o huido. Esta alteración del medio se llama hipoxia y la explicación de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), cuyo anuncio oficial está previsto para esta semana, es la siguiente:

“Los nutrientes excesivos que emanan de los cultivos o se canalizan como aguas residuales llegan a los ríos y a las costas, donde estimulan el sobrecrecimiento de algas, que luego se hunden y descomponen en el agua. Ese proceso de descomposición consume oxígeno y acaba con las provisiones disponibles del mismo para la fauna marina”.

En otras palabras: “Zonas que normalmente están llenas de vida se vuelven desiertos biológicos”.



Esto es lo que ocurre exactamente a lo largo del Mississipi, el cuarto río más caudaloso del mundo que desemboca en el Golfo de México. En su recorrido arrastra todos esos fertilizantes que las industrias de la ganadería y la agricultura intensiva emplean en sus tierras con la finalidad de prepararlas para la próxima cosecha o simplemente para cultivar soja y maíz para forrajes.  

A pesar de que hace años que se sabe de su impacto en la zona y es la segunda mayor del planeta, todavía hoy no se está haciendo lo suficiente para evitarlo, como tampoco en los Grandes Lagos y en la bahía de Chesapeake, que padecen el mismo problema.

De hecho, sus efectos fueron visibles para los bañistas de la costa de Florida el verano pasado, cuando las playas se cubrieron de un verdín apestoso que obligó a clausurar algunas de ellas.



“Los estadounidenses no deberían tener que elegir entre producir comida y tener aguas sanas y limpias”, dijo la directora de campaña de Mighty, Lucia von Reusner, que añadió para The Guardian que "Las prácticas de estas empresas tienen que ser mucho más sostenibles. Y una reducción en el consumo de carne es absolutamente necesario para reducir la carga medioambiental".

Hoy está más claro que nunca que hay que ponerle freno a las previsiones del Departamento de Agricultura estadounidense, que augura un incremento del consumo de ternera y cerdo para la próxima década, con un consumo anual por persona de 100 kilos, sin contar otras carnes.

Puedes firmar aquí la petición de Mighty para que Tyson ceje en sus actividades contaminantes.

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