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"No es un golpe de calor… es que hace calor"

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Los médicos intentan detener la alarma social en España después de que 47 estudiantes hayan sido tratados por las altas temperaturas

C.M.

16 Junio 2017 17:05

La primera ola de calor del año nos ha cogido a todos con las defensas bajas; especialmente a la comunidad educativa. 47 alumnos de un instituto de Valdemoro (en Madrid) tuvieron que ser tratados ayer por las altas temperaturas de su centro. 6 de ellos fueron trasladados al hospital de la localidad.

Pasadas unas horas los médicos descartaron el temido golpe de calor, y aclararon que los alumnos sufrían mareos, malestar y deshidratación. No solo eso, uno de los alumnos en realidad acudió con un esguince de tobillo. Está apretando el sol, eso es innegable, pero ¿TANTO?


“Creo que el asunto se exageró por casi todos los actores del caso. Con el calor algún alumno notaría mareo, o dolor de cabeza, y eso creó un efecto dominó”, reflexiona el doctor Arnau Casanovas, de la Corporació Sanitaria i Universitaria Parc Taulí. “Los educadores inmediatamente toman la precaución de llamar a los médicos de urgencias y estos, aunque sabrían que no era nada serio, actuaron con cautela trasladándoles al hospital”.

El caso de los alumnos saltó a los medios en forma de golpe de calor masivo, creando cierta alarma social. De hecho la noticia sigue coleando y ha surgido el lema “¡Queremos aulas, no saunas!”. Sin entrar a valorar las temperaturas de los centros escolares, que será distinta en cada caso, parece buen momento para dejar una cosa clara: el golpe de calor es algo muy grave.

 “La patología por calor es variada y el golpe de calor es su modalidad más conocida. La temperatura corporal mantenida por encima de los 40º puede llegar a ser mortal. Ocurre sobre todo en personas mayores con patologías diversas y discapacidades funcionales, en niños pequeños, y en adultos que hacen ejercicio al aire libre en ambientes con temperatura elevada”, dice el doctor Casanovas. “Un último grupo sería de las personas que se exponen al calor tomando drogas o determinados medicamentos”.

“Estando al sol, sin cubrirnos y deshidratarnos, todos hemos experimentado malestar general, cierta debilidad, inestabilidad a la marcha y algo de cefalea. Esos son los síntomas que el cuerpo nos da para que salgamos de una situación riesgosa. No es un golpe de calor… es que hace calor”, asevera el doctor.

La amenaza es más progresiva, y probablemente la veamos venir: “Si la cefalea aumenta, si persiste la temperatura a ese nivel y no hacemos nada, se obnubila la mente, nos inestabilizamos y sentimos una gran debilidad, si la musculatura se paraliza y sobreviene el fracaso renal, la irritación meníngea y una probable encefalitis… tras esos desencadenantes sí existiría el riesgo de una hipotética muerte por fallo multiorgánico”.

Pero antes de todo eso hay unas cuantas cosas que podemos hacer. La más importante, tirar de sensatez. “Los niños y la gente mayor debe mantenerse hidratada con agua, solo eso, no hace falta ningún otro tipo de líquido. También hay que cubrir la cabeza y llevar ropa transpirable; cuanto más músculo se vea, menor será la protección”, afirma el médico catalán.

“Por último evitemos estar en ambientes superiores a 40º durante mucho rato (en la playa a las tres de la tarde)”. En saco de la exposición prolongada entrarían las maratones y competiciones deportivas que se celebran en verano y que a veces se alargan hasta media mañana. “Correr una maratón  en días de calor intenso es una auténtica temeridad, no es inteligente. No se tendría que permitir”.

Así pues, sentido común y paciencia, sobre todo en los estudiantes.

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