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¿Se nos está yendo de las manos la moda de los "food trucks"?

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Un breve repaso por el gran auge del street food y las debilidades que podrían llevarle al declive

Helena Moreno Mata

15 Julio 2016 11:45

Todo el mundo habla de street food, de repente vemos a familias comiendo un sándwich en la calle y a amigos que se reúnen alrededor de una camioneta que sirve comida. Pero, ¿son realmente los food trucks una alternativa seria a los restaurantes convencionales o una moda pasajera? Aquí hacemos un breve recorrido con los pros y contras del boom del street food. Dos años y medio después de la irrupción de la comida sobre ruedas que analizamos aquí, ya es hora de ver cómo ha evolucionado (o no) todo: 

I. El food truck como forma de reinventarse

Cualquier fin de semana parece bueno para pasarlo rodeado de camiones de comida. Los mercadillos gastronómadas se convierten en el gran epicentro de turistas y barceloneses, y apenas tenemos excusa para decir "no" a un evento de ese tipo. Parece que la tendencia está arrastrando con todo. Sin embargo, cada vez se oyen más quejas entorno al precio de la comida o el de la entrada al recinto. La situación lleva a preguntarse algo: ¿En qué se han convertido los eventos de comida callejera donde casi lo menos importante es comer?

II. Los oportunistas

No cabe decir que a simple vista el panorama no puede ser mejor: comida rápida en un entorno agradable. Por ello, mucha gente ajena al sector de la gastronomía aprovechó el éxito de los food trucks para hacerse un sitio. Gente en el paro, personas que estaban cansadas de su anterior trabajo y querían emprender con algo nuevo y gente apasionada por la gastronomía que aún no se había lanzado. También surgieron proyectos como Foodtruckya, la primera guía de food trucks de España que permite reservar, encontrar y alquilar. Las cifras demuestran el éxito: más de 300 food trucks en España, de los cuales más de la mitad se encuentran en Cataluña, que ha pasado de 4 a más de 150 food trucks en dos años y medio.

Sin embargo, pronto se evidenciaron algunos problemas: existía una enorme diferencia en cuanto a recursos entre los pequeños empresarios y las grandes marcas. Mientras que estas seguían teniendo gran visibilidad, muchos de ellos veían cómo su imagen perdía fuerza debido a las primeras. Muchos chefs de renombre se lanzaron a la tendencia de los food truck para desplazar el foco de miradas y trasladar su éxito a otro entorno. En definitiva, para adaptarse a lo que la gente pedía. Y ahí se evindenciaba algo: el lobby de los restaurantes jugaba en contra de las pequeñas empresas que habían decidido apostar por esto. Núria Presas, que forma parte del food truck Can Sibarita, resume la situación así: "Hay mucho intrusismo; el hecho de que todo el mundo se atreva a crear un food truck provoca intrusismo."

Pero también existen otros factores: los organizadores y la legislación suponen impedimentos para todo aquel que quiere montar un food truck. Los organizadores, siguiendo lo estipulado por la legislación, exigen precios en muchas ocasiones desorbitados. "Hemos llegado a pagar 30.000 euros por estar en un sitio", nos explica uno de los food trucks. Algo que, logicamente, les obliga a tener que vender más, aunque a la hora de la verdad el factor ventas vaya en gran parte determinado por el público. Aun así, el esfuerzo por crear un producto bueno es necesario. "Es imprescindible que haya calidad y experiencia en lo que ofreces", asegura William Curbata, fundador de Tu cachapa. Y lógicamente, también existe una tendencia por lo saludable; La teca 33, food truck exclusivamente vegano, lo explica así: "Poniendo vegano parece que entras en los sitios". También remarcan que el hecho de ir a una feria gastronómica y que no se ofrezca comida de este tipo es un problema para los vegetarianos y veganos.

Por su parte, Gaston Gabrielli, fundador de Eureka Street Food, nos explica la importancia de "cómo se aprovechan muchos de los eventos donde forman parte food trucks cobrando cuotas excesivas, con falsas promesas de concurrencia, excesivas ofertas gastónomicas, etc". También habla de que en ese sentido se juega con la necesidad que tienen todos esos proyectos por salir hacia delante, ya que no pueden trabajar por su cuenta. Y finalmente señala la "novatada" que a veces pagan los que empiezan con el proyecto. 

III. El futuro

El éxito por parte del público asistente hace que los fundadores de las camionetas de comida vean lel futuro con esperanza, a pesar de la presión que supone trabajar en esto. "El problema es que es en vivo y si te equivocas la pifias. Por eso, cada food truck va mejorando su técnica", asegura William.

Sin embargo, tal y como explica Gaston, existe una oferta colosal de eventos gastronómicos, y puede que alguno de ellos caiga en un futuro no muy lejano. "Hay eventos en los que ofrecemos un servicio puramente necesario, que es el de alimentar a las masas, otros como Eat Street o All Those en los que el punto gastronómico está presente y el público es totalmente receptivo y está pendiente de probar cosas nuevas y tener una experiencia diferente. Y por último los eventos "poser" donde nos llaman (previo pago obviamente) porque somos bonitos y decoramos rincones", asegura. 









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