Food

"Cuando tienes fiebre, es mejor que no comas NADA"

¿Tenía razón tu abuela cuando te castigaba sin comer para bajar la fiebre?

Entre los remedios de la abuela para combatir los resfriados, está el de alimentarse bien cuando tienes un buen gripazo y el de comer poco si te ha dado fiebre. ¿Tenía razón o es que quería ponerte a dieta?

La frase Feed a cold, starve a fever ("Alimenta un resfriado y mata de hambre a la fiebre") es todo un refrán en los países de habla inglesa y un diccionario escrito por John Withals ya lo recoge, explicando que la comida genera el calor necesario cuando te moquea la nariz y por eso hay que evitarla cuando tienes fiebre.

Sin embargo, un estudio reciente de la Universidad de Yale confirma que la dicha es mentira: hay que comer tanto si se tiene fiebre como si no.

En el primer caso, el cuerpo necesita energía para combatir el resfriado y la única manera de conseguirla es mediante la alimentación. Por lo que se dice de que la comida calienta, también es cierto, pero es suficiente abrigarse más o meterse en la cama tapado hasta la nariz.

Lo que sí que no es necesario es comer más de la cuenta, porque lo único que se consigue así es engordar.

En el segundo caso, el de la fiebre, es quizás todavía más importante comer. Subir la temperatura es un mecanismo que el cuerpo tiene para acabar con la enfermedad. Al hacerlo, el metabolismo se acelera y se queman más calorías en reposo que de costumbre.

No obstante, la pérdida de apetito es frecuente, ya que es una manera que el cuerpo tiene de concentrar energía en luchar contra la enfermedad.

Por otro lado, en el estudio también se afirma que si bien es importante comer cuando se tiene fiebre, todavía lo es más beber. Los estados febriles deshidratan al cuerpo, en parte porque se suda más.

Y lo mismo pasa para los simples resfriados, donde es clave que la mucosidad sea fluida y no se endurezca, puesto que es la manera de expulsar los gérmenes de la enfermedad y de evitar que se taponen las vías respiratorias.

Entre los líquidos que hay que tomar, se recomiendan las sopas y los tés, ya que sus vapores y su temperatura ayudan a ablandar la mucosidad, a que se siga ingiriendo líquido y a dar sensación de confort.

Y entre los que hay que evitar, están el café y el alcohol, porque ambos deshidratan y el último tiene un efecto depresor que nos va a hacer sentir todavía más abatidos si tenemos que seguir trabajando.

[Vía Washington Post]

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