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"La Tierra no va a morir, en todo caso moriremos nosotros antes"

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Hablamos con el ingeniero aeroespacial que colabora con la NASA para diseñar el mundo de los próximos 200 años con un gran objetivo: lograr la muerte de la muerte

claudio moreno

07 Julio 2017 09:35

(Adobe stock)

Naces, creces, te reproduces y ya veremos lo que pasa después.

La vejez tiene cura, o al menos ese es el horizonte que dirige los pasos de gente como Alex Rodríguez, físico teórico e ingeniero aeroespacial que suele colaborar con la NASA y la Agencia Espacial Europea. ¿Su objetivo? Diseñar el mundo de los próximos 200 años.

Esta entrevista es un paseo por ese mundo, un asomarse a la bola de cristal con alguien que nos ayuda a mirar más allá de nuestro propio reflejo. La buena noticia es que hay un futuro para cada uno de nosotros, la mala es que todos pintan regular.

Dicen que la muerte tiene cura, ¿es cierto?

Es la tesis de la gente que está trabajando en el transhumanismo y que yo suscribo. El profesor de la Singularity University José Luis Cordeiro, por ejemplo, argumenta que pronto lograremos la muerte de la muerte, y el gerontólogo biomédico Aubrey de Grey lleva algunos años diciendo que el envejecimiento es una enfermedad. La vejez no es inevitable, con las nuevas tecnologías podremos tratarla como un resfriado.

Esas tecnologías se adscriben al transhumanismo, ¿en qué consiste?

El transhumanismo propone utilizar cualquier método a nuestra disposición para prolongar la vida. No solo se trata de poner tu ser en un vehículo no biológico, eso sería una parte, sino que mediante biohaking o incluso fórmulas químicas podemos extender la vida a partir de nuestro propio sustrato.

En paralelo hay gente que utiliza el biohacking para ganar nuevas capacidades, como Neil Harbisson, el primer cyborg legal, que gracias a un implante consigue ver colores a partir de los sonidos, o su amiga Moon Ribas, que se ha implantado un chip en el codo que detecta movimientos sísmicos y siempre que hay terremotos de cierta magnitud su codo le vibra. Estas personas no procuran alargar su vida, simplemente modifican su cuerpo con fines artísticos.



Pronto lograremos la muerte de la muerte.


Son ejemplos que están lejos de trascender la carcasa de la carne.  

Trascender nuestro cuerpo biológico sería la última frontera. Es como ir a Marte cuando ya hemos destrozado la tierra; se hará, se irá a Marte, pero aún no es completamente necesario.

Existen muchas opciones actuales o a la vista que ayudan a prolongar la vida. El mismo Aubrey deGrey tiene una fundación llamada Sense Research que ha logrado prolongar la vida de los ratones por tres, y lo más importante es que están en plena forma, comen bien y se reproducen. Es como si viviéramos 300 años.

La idea no es vivir más, sino revertir tu edad. Puede sonar esotérico o lejano pero ahora mismo se está avanzando en una tecnología  –la técnica de edición genética CRISPR/Cast9– que permite cortar, copiar y pegar el ADN humano a posterori, con nuestra edad. En pocos años vamos a poder eliminar el cáncer o el VIH e incluso vamos a poder editar humanos añadiendo un código físico o intelectual determinado.

Quizás estamos demos falsas esperanzas en cuestiones muy sensibles. Con células madre íbamos a curar el cáncer y no solo no ha sucedido sino que se ha multiplicado.

Es cierto que el campo de la modificación genética es peliagudo. Si miras hace 25 años, era impensable que aquellos discos duros de 1000 k lograran la capacidad que ahora tienen, pero ese tipo de tecnología es inocua y no nos afecta a nivel biológico ni religioso; puede crecer sin ninguna barrera. Creo que los problemas con la clonación o las células madre encuentran más bloques políticos y sociales que tecnológicos. 

¿Crees que el cáncer no se ha erradicado por cuestiones políticas?

No creo que sea algo político, el cáncer tiene más que ver con lo que comemos o inhalamos. Hace 20 años no había tantas partículas combinadas en nuestros cielos ni hormonas en nuestra comida.



Hace 20 años no había tantas partículas combinadas en nuestros cielos ni hormonas en nuestra comida.


¿Hasta qué punto podemos alcanzar una vida de 300 años si seguimos en contacto con estos factores de riesgo?

La esperanza de vida no puede avanzar sin que lo haga la preservación del medio ambiente. Estas terapias genéticas no dejan de ser una tirita para arreglar estos factores medioambientales que nos afectan. También hay empresas que trabajan para abastecernos en un mundo enfermo. Por ejemplo, el Seasteading Institute está desarrollando ciudades flotantes con jardines, placas solares y su propio sistema de desalinización del agua. 

¿Falta comida? También se está trabajando en este campo. Kimbal Musk, hermano de Elon Musk, ha logrado crear 50.000 lechugas al año en contenedores de metal alimentados con un galón de agua al día, sin pesticidas y sin productos añadidos. También se está creando carne artificial a partir de clonaciones de músculos de vaca. Carne de laboratorio. Por último, el ingeniero holandés Daan Roosegarde ha prototipado una torre –Smog Tower– que puede limpiar en una hora la polución contenida en el espacio equivalente a un campo de fútbol, y lo hace utilizando la energía de un calentador de agua.

Estas son las tecnologías que nos ayudarán a vivir durante tantos años, si eso es lo que va a suceder.



La Smog Tower limpia en una hora la polución contenida en el espacio equivalente a un campo de fútbol con la energía de un calentador de agua.


Tal vez sea ingenuo pensar que todas estas tecnologías se van a combinar para salvarnos sin que llegue un revisionista con poder y nos diga que el cambio climático es pura ficción.

Totalmente de acuerdo. Siempre está la contraposición política, pero creo que la humanidad tiene tendencia a la progresión. Si seguimos poniendo metano y CO2 en el aire porque no vemos el daño inmediato, porque el océano sube dos centímetros y podemos lidiar con ello, llegará un punto de no retorno en el que sea imposible cambiar las cosas. Y generará desesperación. Da igual cuánto dinero logres amasar si por el camino se mueren tus hijos, tu pareja o tú mismo. ¿Será nuestra tecnología lo suficientemente buena para poder revertir esa situación? Veremos.

¿Se extinguirá antes la especie humana que la Tierra?

La Tierra no va a morir, morirá tal y como la conocemos ahora. Pero la tierra se regenera mediante glaciaciones, lo congela casi todo, se formatea y devuelve sus valores al punto de partida. Hagamos lo que hagamos veo improbable que la destrocemos para más ciclos, otra cosa es lo que pase en este ciclo. El reset llegará sin avisar, y vendrá acompañado de maremotos, subidas de temperatura y carencias de oxígeno. Morimos nosotros, la Tierra se queda en su lugar. 

Para entonces habremos escapado a Marte...

La posibilidad de ir a Marte ya existe desde hace tiempo. Yo me metí en todo esto porque pensé que podría ayudar a los humanos a sobrevivir. Tenía tan claro que nos matábamos con este paradigma de planeta que se planteaba que quería ayudarnos a salir del planeta. Ahora confío más en la tecnología que tenemos por delante.  

Si se diera el caso, ¿podríamos huir?

Teóricamente sí, aunque sería horrible. Antes habría que crear unas condiciones favorables. Marte soporta radiaciones que no son asumibles por los humanos, así que necesitaríamos construir una atmósfera y hacerlo terraformando: colocando unas máquinas que extraen los gases del efecto invernadero. Tras crear esa capa plantaríamos hongos capaces de convertir el CO2 en oxígeno. Y a continuación reventaríamos el agua congelada de los polos para calentar el planeta y disponer de ese agua al mismo tiempo.



Morimos nosotros, la Tierra se queda en su lugar.


Volviendo a las máquinas. Al hablar de transhumanismo siempre surge la metáfora informática, la idea de digitalizar nuestra consciencia y subirla a la nube. ¿Lo ves factible?

Creo que antes tiene que haber una etapa de transición, tenemos que aprender más de nuestro cerebro, y para ello servirnos de la inteligencia artificial. Tendremos que dejar que ésta nos monitorice y trabaje dentro de nuestra cabeza durante un tiempo. Entonces podrá asimilar nuestra información, entendernos, crear su propio idioma y a partir de ese código plantear dicha clonación.

Llegará un punto en el que consigan escanear nuestro cerebro y emular nuestro comportamiento. Cada vez que mis amigos quieran ir a cenar y yo diga que no, el chip lo registrará, trazará un mapa y finalmente conseguirá poner toda esa información en un cerebro sintético.

Al final hablamos de trasplantar un patrón de conducta, ¿dónde quedan la personalidad y la consciencia?

Imagina que estos robots consiguen entender cada algoritmo de nuestro cerebro. La forma en la que nosotros entendemos el mundo es matemática y algorítmica, y hay algoritmos que definen nuestro ser. Este presentimiento que tienes de querer llamar a tu madre es en realidad un algoritmo que responde a infinidad de factores. Imagina que una máquina consigue recopilar todos esos factores, construir el algoritmo y transferirlo en forma de consciencia.



No me gustaría ser una máquina, pero esa posibilidad está ahí.


¿Qué hay de la incertidumbre?

En un mundo infinito es posible que consigas un robot que no pierda esa magia porque lo asimila absolutamente todo. A mí no me gustaría ser una máquina, pero esa posibilidad está ahí.

Algunas teorías inspiradas en Matrix dicen que si aspiramos a subir nuestra consciencia a una nube, quizás ya estemos en ella. Tal vez todo lo que nos rodea sea ya esa simulación.

Es un poco la misma idea que se transmite en la serie Westworld, los robots de esta serie no son conscientes de que su falsedad. Al final nuestros órganos no dejan de ser una tecnología basada en el carbono y el tejido biológico. Es verdad que hay gente que dice que estamos en una simulación creada por el Universo y no hay ninguna inteligencia detrás, y otros hablan de terceras personas que crearon nuestro cerebro de la misma manera que nosotros pusimos una CPU de Pentium IV dentro de un ordenador. No lo podríamos saber nunca, es como estar soñando.

Tal vez estemos en un sueño y no tengamos nada que perder. Si no fuera así, ¿invertirías todos tus ahorro en el biohacking –o el transhumanismo–?

Sí. De hecho ya lo hago, la gente como yo gastamos mucho dinero y tiempo en investigar y encontrar las diferentes formatos químicos y naturales que nos expandan la salud. Por ejemplo, algo que está muy de moda son los nootrópicos, pueden ser de elementos químicos a hierbas que llevan tomando en los Andes desde hace 3000 años y aumentan la potencia cerebral o la esperanza de vida. El futurista de Google Ray Kurzweil está gastando 2000 dólares al día en este tipo de suplementos. Aunque él apuesta por implantar nanobots en el cerebro y fusionarnos con la inteligencia artificial el día de mañana, también ahonda en la posibilidad de alargar nuestra esperanza de vida hoy.

Quienes trabajáis para apagar los incendios del futuro, ¿vivís con cierta frustración? Al fin y al cabo el apocalipsis tardará un poco en llegar...

Para mí no existe ninguna frustración. Yo trabajo para el futuro, pero hay muchos checkpoints a medio camino. Pensaba que podíamos curar el cáncer y por fin ha salido una tecnología genética que dice que quizás podamos hacerlo, para mí eso es apagar un fuego. Aunque mi trabajo sea a 50 años vista todos esos puntos intermedios me dicen que voy por el buen camino, y como yo hay mucha gente interesada en conservar nuestro planeta a muy largo plazo. Esta entrevista es un ejemplo: escribiendo sobre ello vas a concienciar a los seguidores que tenéis. Alguno de ellos lo leerá y quizás le cambies la vida.



Es imposible saber si todo esto es un sueño.



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