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Brasil no sabe cómo frenar la peor crisis de la carne de su historia

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Químicos cancerígenos para disimular el mal olor, fechas de caducidad adulteradas o sobornos a inspectores de sanidad resumen la mayor operación policial contra la carne carioca

Marc Casanovas

20 Marzo 2017 13:05

La llamada Operación Carne Fraca (Carne débil en brasileño) de la Policía Federal pone en jaque al mayor exportador mundial de carne bovina y de pollo. Este viernes pasado se destapó el mayor escándalo de la industria cárnica que se recuerda en el país carioca con las empresas más importantes del país (BRF y JBS) presuntamente implicadas en un entramado político económico sin precedentes.



Según los primeros informes policiales, estas empresas estaban empleando tácticas ilegales tan reprobables como cambiar la fecha de vencimiento, "maquillar" su aspecto, inyectar agua a la carne para aumentar su peso o usar químicos para disimular su mal olor. Todo para vender los sobrantes de carne en mal estado.

Los responsables de comunicación de las empresas señaladas han negado que las acusaciones de las autoridades sean ciertas, pero el presidente de Brasil, Michel Temer, ya ha tenido que organizar un acto de exhibicionismo político para promover las bondades de la carne brasileña ante la crisis del sector y las quejas de los ciudadanos. Aunque según informan medios como la Folha de Sao Paulo, la carne que se consumió era uruguaya y no brasileña. Una ofensa nacional aún más grande para los productores locales.

Y es que la policía ha informado que lleva más de 2 años de investigaciones en 7 estados del país para detallar que el entramado es mayor de lo que parecía en un primer momento. Las acusaciones no implican sólo al mercado interno. Estas empresas enviaban al mercado internacional carne adulterada con las  falsificando documentos para poder realizar exportaciones a Europa, China y Medio Oriente. Todo gracias a una extensa red de sobornos en la que se está investigando a decenas de inspectores de sanidad encargados de certificar que la carne cumple todos los requisitos para ser comercializada.

"Usaban ácidos y otros productos químicos, en algunos casos cancerígenos, para disimular las características físicas del producto podrido y su olor", dijo Mauricio Moscardi, jefe de la Policía Federal de Brasil, en conferencia de prensa.

Además, la operación está adquiriendo tintes políticos porque Mauricio Moscardi afirmó también que "la investigación deja bien claro que una parte del dinero era revertido para partidos políticos”. Aseguró que miembros del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, que lidera el presidente Michel Temer, y del Partido Progresista, estaban implicados.

El ministro brasileño de Agricultura, Blairo Maggi ha tomado, la que es por el momento, la única acción concreta. En un comunicado oficial ha ordenado la suspensión de 33 funcionarios del gobierno acusados de estar involucrados en el escándalo. Pero sigue sin aparecer ningún nombre propio.

[Vía Folha de Sao Paulo]

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