Food

Una dosis de humanidad en cada taza de café

Un café pagado para quien lo necesita

Foto: Wendy Van Santen

¿Qué pensarías si un desconocido te invitara a un café? Probablemente, te extrañaría. Tendemos a pensar en que algo se esconde detrás, aunque no siempre debería sembrarse la desconfianza. Algo así habrán pensado todas las personas que han podido tomarse uno a costa de ese desconocido que de forma altruista se lo ha pagado. La iniciativa se llama Café Pendiente, y lo que no nos habían dicho es que el destinatario se encuentra en una situación económica difícil.

En realidad todo empezó en Nápoles hace cuatro siglos. El famoso caffé sospeso fue la primera reacción para ayudar a los más humildes: alguien se pedía un café y dejaba otro pagado para quien lo necesitara. Se dice además que era una forma de celebrar que a uno las cosas le iban bien, algo así como querer compartir la propia felicidad.

Foto: Victoria Siemer

En 2008 se retomó la idea en Italia y poco más tarde, en 2012, el Café Comercial de Madrid la presentó por primera vez en España. La crisis contribuyó a que  funcionase: se han servido ya más de 1000 cafés.

Pero la cosa no ha quedado ahí: también se han ofrecido bocadillos y está previsto que la iniciativa se extienda todavía más. Así lo explica Gonzalo Sapiña, precursor de la propuesta: “En realidad, puede ir a muchos más ámbitos: comidas pendientes, cenas pendientes… La cuestión es hacer este acto altruista y ayudar a la gente más necesitada". Un pequeño gesto que empezó como algo anecdótico en las grandes urbes y que podría ser el inicio de un cambio social llegando a pequeños rincones del mundo.

Foto: Giulia Bernardelli

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