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Food

Este youtuber arrogante quiere ser el rey del fast food con sólo 23 años

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No te dejes engañar por su cara de niño o se comerá tu comida

rosa molinero

19 Diciembre 2016 14:27

Un crítico gastronómico de la comida basura anda suelto por Londres. Tiene aspecto de niño, zapatillas de edición limitada, viste con traje de los domingos y ha reventado Reddit, Twitter y Youtube con reseñas exclusivas para demostrar que la comida rápida puede ser muy sexy.

Su nombre es Elijah Quashie pero se hace llamar “Chicken Connoisseur” y juzga con humor y chulería los que considera los bocados más sexys de la capital británica. “¿Cómo voy a respetar a este lugar si ni siquiera le ponen salsa a su hamburguesa?”, dice en su primer vídeo.

Este chico tuvo muy claro que podía ser una autoridad del pollo frito tanto como hay autoridades de trufas o de caviar. Le inspiró Gregg Wallace, un famoso presentador de programas sobre gastronomía de la televisión británica.

Pensó que no había motivos para creer que el restaurador y fundador de un imperio de las verduras tuviera más capacidad para hacer una crítica mejor que él.

“¿Por qué su opinión está más valorada? ¿Es porque ha comido más que el resto y tiene un paladar más experto? No estoy seguro”, dijo para The Guardian.

Y para que la gente tome en serio los locales de pollo frito como objeto de crítica gastronómica, se viste como un dandy, con el traje y corbata que usa para ir a misa combinado con sneakers raras que muestra orgulloso en cada vídeo.

Aunque en un twitt que luego borró dijo que tenía 23 años, su apariencia aniñada y su gracia ante la cámara le han hecho saltar al estrellato este diciembre. Pero no solamente en eso reside su éxito. Porque el chico analiza con esmero todos los ítems de su pedido: el marinado y el empanado del pollo, la fritura y textura de las patatas y el sabor de las salsas.

Valorando todos estos detalles, puntúa cada comida y también otorga una puntuación para el local. Dice que a parte del menú, hay otros factores importantes, como la iluminación y los asientos. Y, sobre todo, señala que es determinante para la supervivencia de un negocio de pollo frito que el precio sea bajo.

Las facturas en los 7 episodios que lleva grabados no superan las 6 libras (unos 7 euros) por un menú que siempre se compone de patatas fritas, hamburguesa de pollo, unas cuantas piezas de pollo frito que devora hasta el hueso y un refresco que cata como si fuera vino.

Locales como los que visita han proliferado por el país y ya son parte de la vida de muchos ciudadanos. “No sé qué haría sin ellos”, dice Elijah. Sin embargo, es consciente de que no es comida muy sana y afirmó para The Guardian que intenta limitar esas comilonas grasientas a una o dos veces por semana.

Sus últimos vídeos llevan incorporados efectos especiales como los de un cómic y tienen una producción más elaborada. Elishama Udorok, amigo de Elijah, es el director de estas escenas que, al fin y al cabo, tanto retratan a este gourmet del pollo como a las cenas de fin de semana de muchos jóvenes.


Elijah tiene planes para aprovechar el tirón de la fama y hacer negocio, pero todavía no quiere revelar sus objetivos futuros. ¿Quizás su propio restaurante de comida rápida?

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