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7 reglas para parecer japonés durante el festival de los cerezos en Japón

Bebe como si no existiera el mañana. Es el único dia que nadie en Japón te juzgará

Desde hoy ya se puede disfrutar de los cerezos floridos en Japón, según las previsiones de la Asociación Japonesa de Meteorología. La flores ya se han abierto en Nagasaki y lo irán haciendo en el resto del país hasta mayo. Con ellas ha llegado la temporada de Hanami, que significa “observar las flores”: excursiones, comilonas al aire libre y brindis por todo lo alto para celebrar este espectáculo de la naturaleza.

Antaño, el festival de los cerezos en flor señalaba el inicio de la época en la que se recolectaban la mayoría de vegetales y se empezaba a plantar el arroz. Para propiciar las cosechas abundantes, se hacía una ofrenda de sake y se bebía en honor al espíritu que habitaba las plantas. Estas son las 7 reglas para vivir el festival de los cerezos en flor de Japón como un auténtico japonés:

1. Localización ideal

Los japoneses salen en masa hacia las colinas Roppongi de Tokio, el castillo Odawara o al parque Mitsuike en Yokohama para reservar su sitio bajo el mejor cerezo que ya tienen controlado de años atrás. Es una auténtica guerra. Es imposible ganar a un japonés en puntualidad así que confórmate con un lugar en segundo término y buenas vistas. Es importante pensar que puede tocarte una familia con muchos niños al lado, así que intenta rodearte de jóvenes o familiares según tus intereses. O la tarde se hará muy larga.

Y recuerda que no se puede extender el picnic bajo el primer cerezo libre que veas. Hay zonas designadas en parques y zonas restringidas. El orden lo es todo para la tradición japonesa.

2. Sábana azul

Aquí no hay sombrillas como en las playas españolas para delimitar la primera línea de playa. Aquí los japoneses extienden su sábana azul para acotar su espacio. Si no tienes sábana o tela azul siempre puede ser de otro color, pero todos sabrán que no tienes ni idea y darás el cante. También existen zonas de pago con tatamis, pero te vas a dejar los ahorros de las vacaciones de verano en media tarde. Vale la pena madrugar.

3. Mucha comida y mucho alcohol

La mayoría de jóvenes japoneses llenan la cesta de cerveza, sake a raudales o un licor de ciruelas llamado umeshu sin dar importancia a la comida. Porque, no nos engañemos: el hanami es una buena ocasión para beber hasta caer redondo, en público y sin pudor alguno. Algo que importa -y mucho- a los japoneses.

Para comer, son ideales platos portátiles como el onigiri, una bola de arroz que algunos tiñen de rosa en honor a los cerezos y suele tener forma de triángulo, va cubierta por alga nori y puede ir rellena de, por ejemplo, ciruela encurtida, salmón cocido o huevas de bacalao y envuelta por una hoja de cereza en ocasión del festival. Y si alguien no ha tenido ni tiempo para pasar por la tienda, también hay puestos de comida callejera donde el okonomiyaki, la llamada pizza japonesa, el takoyaki, o bolas de pulpo a la brasa, los fideos salteados yakisoba o el taiyaki, un pastel con forma de pescado relleno de judías dulces son los reyes del lugar.

Hay que pensar que son muchas horas al aire libre y después del tercer vaso de sake algún japonés ya tiene ganas de invadir Corea. Es importante llevar abundante comida para rebajar el impacto del alcohol.

4. Zapatos fuera

Si en las casas privadas, restaurantes y otras estancias los zapatos no son bienvenidos en Japón, aquí no podían ser menos. Ten la decencia de una buena selección de calcetín o tener un pie bien cuidado y sin olores que aquí todo queda al descubierto.

5. Ante la duda, color rosa

Todo se tiñe de rosa para el hanami japonés con la excusa de la tonalidad de los cerezos en flor. Las marcas se ponen las pilas y para vender más comercializan cosas imposibles de color rosa. También le da colorido al plato el kamaboko, de tonos rosados y blancos, que es una especie de surimi de pescado curado. Para conseguir el mismo efecto, se mezcla el miso blanco con el rojo para hacer una sopa de un color como el de los cerezos. Y hasta los fideos se tiñen de rosa en esta época con el sabor ligero de los cerezos.

6. Reserva apetito para el postre

Los japoneses no perdonan el postre. Es la culminación perfecta de su manera tan particular de entender la comida. Formas y colores comestibles que requieren que guardes algo de hambre para el final. Como postre, los wagashi, que así es como se llaman de manera genérica los típicos dulces japoneses. Los sakura mochi son pastelillos elásticos de harina de arroz envueltos en una hoja de cerezo encurtida que pueden tener rellenos variados, como de judías azuki dulces.

También tienen los bocchan o hanami dango son pequeñas bolitas de harina de arroz, pinchadas en grupos de 3 o 5 en una brocheta de bambú, aliñadas al gusto y con tres colores que tradicionalmente celebran la primavera en Japón: verde (té verde), rosa (judía azuki) y blanco (huevos).

7. Recicla o muere

Para el ojo occidental sería imposible saber si un Hanami se ha celebrado o no al día siguiente. Las zonas están limpias e imponentes sin rastro de picnics. La limpieza lo es todo y si te dejas tus sobras en el parque te pueden crucificar. Lleva bolsas de basura de reserva para llevarte todos tus deshechos. Japón no perdona al descuidado.

[Vía Japonismo]

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