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Food

La terrible dieta de los primeros hombres del espacio

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Nadie dijo que ser astronauta fuera pan comido

Marc Casanovas

19 Abril 2016 10:26

Tubo de proteínas concentrado de primero, snack seco cubierto de gelatina de segundo y polvos liofilizados semi líquidos para beber. Así fue el espantoso menú que comió Johnn Glenn, el primer hombre que comandó una misión tripulada de la NASA a bordo de la nave Friendship 7 en 1959.

En plena carrera espacial entre EEUU y la Unión Soviética, la comida de los astronautas nunca fue una prioridad. Un pequeño repaso a la dieta de las diferentes misiones espaciales de la NASA quitaría el hambre a cualquiera. La mayoría de los alimentos eran poco apetecibles y la sensación de apretar un tubo para comer algo parecido a pasta de dientes comestible era desagradable para la mayoría de astronautas. Por otra parte, los alimentos liofilizados eran difíciles de rehidratar y se perdía más tiempo limpiando las migas flotando por la nave que comiendo tranquilamente mirando las estrellas.

Foto: Vincent Fournier

Los astronautas se quejaron abiertamente exigiendo mejoras en su dieta. Fue lo más parecido a una huelga de hambre en una organización tan hermética como la NASA. El órdago estaba servido: o la comida mejoraba o la nave viajaba al espacio con todos los asientos libres. Parece ser que surtió efecto, ya que en las siguientes misiones los cambios en la dieta fueron sensibles. Afortunadamente, se dieron cuenta que la calidad de vida dentro de las naves espaciales dependía de detalles tales como un buen plato apetecible que llevarse al estómago. Con el Proyecto Géminis en 1965, la mejora de la tecnología para la fabricación de los envases vino acompañada de una mayor calidad de todos los alimentos. Por fin, el menú pasaba a tener una cierta gracia: cóctel de camarones, pollo con verduras y flan con salsa de manzana.

Con el programa espacial Apolo, la calidad y variedad de los alimentos aumentaron aún más. Los astronautas del Apolo fueron los primeros en tener agua caliente, lo que facilitó la deshidratación de los alimentos y una mejora evidente del sabor de la comida. Estos astronautas también fueron los primeros en utilizar cuencos con cuchara. La sensación de comer con cubiertos lograba una experiencia mucho más parecida a la que se tiene en la Tierra.

Foto: Davide Luciano

La revolución alimentaria que esperaban todos los astronautas no llegó hasta 1973 con la primera estación espacial de la NASA. El Skylab tenía un comedor enorme con sillas donde ‘sentarse’ para comer, una amplia zona de almacenamiento, menús con 72 alimentos diferentes, un congelador y refrigerador.

En la actualidad, las estaciones espaciales constan de un verdadero  sistema de alimentación planificado al detalle. Los menús se eligen según la dieta de los diferentes días de la semana, el contenido nutricional y su facilidad de manejo en el espacio. Además, los alimentos se clasifican en tres grupos: congelados, refrigerados y los de temperatura ambiente. El paraíso de los sibaritas del espacio ya es una realidad. Comer como en casa ya es posible. Y con mejores vistas.

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