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Yoro, el pueblo feliz donde llueven peces del cielo cada año

Ningún habitante quiere una explicación científica del fenómeno. Simplemente agradecen el regalo del cielo y lo celebran por todo lo alto

Algo insólito ocurre por lo menos una vez al año en esta comunidad de campesinos maltratada por la pobreza: los cielos llueven peces.

Ocurre en Centro Poblado la Unión, en la ciudad de Yoro, en el centro norte de Honduras, durante el final de la primavera y el principio del verano, en mitad de una lluvia torrencial con relámpagos. Al terminar la tormenta, los vecinos se dirigen hasta un camino cercano a un pequeño barranco, donde encontrarán cientos de pececillos plateados.

Siempre en la misma zona.

“Es un milagro. Lo vemos como una bendición de Dios”, explicó para The New York Times Lucio Pérez, un campesino de esta comunidad que rara vez puede sentarse frente a un plato de pescado.

Cuentan que generaciones enteras han visto cómo el fenómeno se repetía año tras año para la incredulidad de todo el mundo. Ellos se lo explican atribuyendo este regalo a la religión y, en concreto, a las oraciones de un misionero católico español que a mediados del siglo XIX pidió solución a la pobreza de la zona y fue enterrado en Yoro.

La Prensa

Según el periódico, la religión es suficiente para darle sentido y aunque nadie ha visto jamás caer un pez del cielo, dicen que es porque nadie sale de su casa con tormenta. Es más, el gerente municipal de Yoro, José Rigoberto Urbina Velázquez, afirma que es mejor no contradecir a los vecinos “porque los hará enojar”. Y como se considera una bendición, está terminantemente prohibido vender ese pescado.

Pero hay otros vecinos que prefieren la explicación científica: esos peces que parecen llovidos del suelo habitan en cavernas subterráneas que, inundadas por la lluvia, sacan a los peces hacia la superficie. HAy que recordar que no es la primera vez ni será la última que literalmente "llueven peces del cielo" en China o Tailandia debido a algún fenómeno atmosférico.

   Sea como sea, el suceso forma parte de la identidad del pueblo y desde hace veinte años ese celebra con un festival con carrozas y peces plateados gigantes. “Las mujeres jóvenes compiten para ser elegidas como Señorita Lluvia de Peces. La ganadora del certamen pasea en un carro alegórico vestida como una sirena”, explica NYT.

[Vía The New York Times]

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