Food

Natacha Bouchart, la alcaldesa que prohíbe dar de comer a los refugiados

Por primera vez, una persona establece que alimentar a otra es delito

La guerra contra los refugiados de Calais continúa. A pesar de que el campo en el que vivían miles de personas ya ha sido demolido, l a alcaldesa ha dictaminado que a partir de ahora distribuir alimentos entre los migrantes se considerará delito.

Natacha Bouchart, del partido de centroderecha de Los Republicanos, considera que la distribución que hacen los voluntarios de algunas comidas entre refugiados puede contribuir a la creación de un nuevo campamento temporal.

Según un decreto de alcaldía, "la presencia regular, persistente y amplia distribución de las comidas de individuos a los migrantes" en el área alrededor del sitio del antiguo campo, representa una amenaza para la paz y la seguridad de la zona. También se han prohibido las reuniones en la zona.

La restrictiva medida pone sobre el papel todos los obstáculos que la policía lleva meses realizando sobre las asociaciones benéficas que ayudan a los refugiados de la zona. Sarah Arrom, de la organización caritativa Utopia56, ha revelado a The Guardian que hace unos días los voluntarios sufrieron un ataque con gas lacrimógeno por parte de la policía cuando daban el desayuno, fuera de la ciudad, a 30 adolescentes.

Según un decreto de alcaldía, "la presencia regular, persistente y amplia distribución de las comidas de individuos a los migrantes" en el área alrededor del sitio del antiguo campo, representa una amenaza para la paz y la seguridad de la zona. También se han prohibido las reuniones en la zona.

Esta misma semana, varios refugiados, también adolescentes, fueron detenidos después de visitar un centro en el que se les daban duchas gratis. "Las condiciones son cada vez más problemáticas para los migrantes. No duermen, no pueden tomar una ducha, cada vez están más cansados. Estamos muy preocupados por su futuro", declara Arrom.

Cristiano Salomé, el presidente de la asociación Auberge des migrants, dice sentirse igual de preocupado que Arrom y sostiene que la prohibición sería catastrófico para los niños. "Los adultos siempre encontrarán una manera de comprar alimentos en las tiendas, pero para los menores que van a ser un problema real, no tienen nada de dinero", asegura.

Para la alcaldesa, sin embargo, las medidas son necesarias "aunque sea duro decirlo a nivel humano". Una justificación muy apropiada para la primera política que considera que los refugiados no tienen derecho a comer.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar