PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Food

“Es absurdo que sea ilegal una planta que no mata sino que cura”

H

 

La lucha de un hombre contra el lobby del azúcar, las farmacéuticas y un gobierno para seguir vendiendo estevia sin que sea delito

rosa molinero

03 Febrero 2017 06:00

Josep Pàmies tiene 68 años, una plantación de stevia rebaudiana en el pueblo de Balaguer (España) y una amenaza del Departamento de Salud del gobierno catalán de clausurar su empresa si sigue vendiendo la planta como producto de alimentación. Instan al agricultor a detener el cultivo de esta planta y —atención— le demandan que facilite los nombres de sus compradores.

Con este requerimiento, Josep no entiende por qué peligra la existencia de su empresa si la stevia se usa desde hace siglos por las culturas guaranís y está aprobada por la OMS, pese a que los políticos se empeñen en considerarla "la planta de la discordia" que los azucareros no quieren ni ver


I. “Es absurdo que sea ilegal una planta que no mata, sino que cura”

En España solamente puede emplearse la stevia en la forma de un edulcorante hecho con los extractos refinados de la planta, que tiene 300 veces más poder endulzante que el azúcar y además es perfecto para los diabéticos, puesto que su índice glucémico es cero. Así lo aprobó la Unión Europea en 2011 y en las etiquetas que lo contienen puede reconocerse como “esteviol”, “esteviósido” o “E-960”.

Pero como la planta no tiene la categoría de producto alimentario, se considera un delito vender en España sus hojas frescas o secas. Hojas que tienen un sabor dulce y unas notas a regaliz y que, según Pàmies, poseen propiedades medicinales interesantes para combatir la diabetes, el colesterol y la hipertensión, principalmente.

“La stevia refinada ha perdido todas sus propiedades. Prohibir la planta o las hojas es como si dijéramos que el azúcar blanco es legal y el moreno ilegal. ¿Verdad que esto no lo entendería nadie? Pues es lo que está pasando”, explica este payés leridano.

Además, el líquido o las grageas que encontramos en el supermercado contienen, como mucho, entre un 1 y un 3% de stevia. “Es una vergüenza, ¡un fraude!, que le pongan el nombre de stevia a un producto que en realidad contiene alrededor del 98% de eritritol, un edulcorante sintético que puede tener efectos secundarios”, mantiene Pàmies.

Y aclara que él no se mete con nadie: “Que hagan lo que quieran. Que hagan sintéticos y refinados y que los vendan. La gente es libre de comprarlo o no. ¿Pero que prohiban lo natural? Eso no tiene ninguna lógica. Es una imbecilidad”.


Prohibir la planta o las hojas de Stevia es como si dijéramos que el azúcar blanco es legal y el moreno ilegal. ¿Verdad que esto no lo entendería nadie?




Para Pàmies, la administración tiene una fijación malsana con los vegetales que tienen un fuerte componente medicinal. Él está sufriendo una presión que define como “cada vez más agresiva”. Ahora también se enfrenta a una multa de 6.000 euros.

“Una planta que no mata, sino que cura, es absurdo que sea ilegal. Pero ‘curar’ parece que sea la palabra maldita. Estamos sufriendo los impedimentos lógicos de unos terribles intereses farmacéuticos y alimentarios. Y hay algunos políticos que están vendidos con esta historia”.


Estamos sufriendo unos terribles intereses farmacéuticos y alimentarios. Y hay algunos políticos que están vendidos con esta historia.


En un informe del Corporate Europe Observatory (CEO), que se dedica a desenmascarar la ferocidad de los lobbys europeos, se indica que los grupos de poder que controlan el azúcar se gastan 21.3 millones de euros para presionar a la Unión Europea. La stevia puede interesarles para reformular sus recetas, explica la portavoz del CEO Belén Balanyà: "Les permitiría comercializar un producto más saludable. Pero al final no es una medida que pueda extenderse mucho porque el azúcar ofrece un sabor específico, además de actuar como conservante".


II. “Esta planta es un tesoro y todo lo que es bueno lo tienen que prohibir”


En países como Japón, la stevia tiene un recorrido de varias décadas. Allí se empezó a usar en 1970 y representa un 40% de los edulcorantes del mercado. Pero el caso que marcó la diferencia y que abre un camino de esperanza para la stevia sucedió en Alemania.

Todo se remonta al año 1997, cuando la Unión Europea reguló los comestibles y se definió qué era un alimento y qué no lo era. El criterio fundamental para discriminarlos fue el de antigüedad, por lo que recibieron el nombre legal de “alimentos” todos aquellos productos que se vinieran consumiendo habitualmente en la UE desde antes de 1997. La stevia era uno de ellos y sin embargo no se lo reconoció.

Pero no fue hasta el año 2000 que empezó a haber problemas con esta planta paraguaya. Como explica el abogado y productor de stevia Juan Creus Ramírez, “un ciudadano europeo pidió que se abriera un expediente para darle a la stevia la consideración de nuevo alimento. La resolución 196/2000 de la Comisión Europea confirmó que la stevia no reunía los requisitos suficientes para ser un nuevo alimento”.

Se condenó a la Agencia de Seguridad Alimentaria alemana a no volver a emitir ninguna alerta sobre la stevia.


Años más tarde, una empresa alemana que la comercializaba recibió una alerta alimentaria solicitando la retirada del producto. No obstante, decidieron interponer un recurso de 700 folios donde justificaban y probaban, tal y como solicitaba el Comité Europeo de Nuevos Alimentos, que la stevia se consumía con anterioridad a 1997 y que no era tóxica para el consumo humano.

Ganó en las instancias correspondientes y condenaron a la Agencia de Seguridad Alimentaria Alemana a no volver a emitir ninguna alerta sobre la stevia porque su consumo quedaba ya probado. Desde entonces, la stevia puede cultivarse, venderse y consumirse en Alemania sin ningún problema.

III. “Nos tratan como imbéciles y si bajamos la cabeza, nos la acabarán de aplastar”


La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) no quiere considerar estas pruebas citadas para el caso español. Creus explica que se han reunido en el Congreso para presentar una serie de preguntas a la Ministra de Sanidad, que está incumpliendo con su deber al no valorar las pruebas pertinentes y emitir un juicio en consonancia.

“La consecuencia de lo anterior es muy grave”, advierte Creus. “Se están alterando los principios del mercado único en Europa y al no emitir una valoración nos está dejando a los productores de stevia en una situación de indefensión jurídica”.

Además, España tiene un clima ideal para el cultivo de esta planta tropical y al no poder cultivarse ni tampoco transformarse en el país, se está mandando una riqueza gratis a Alemania, que sí puede hacerlo. Es bastante irónico que, como explica Pàmies, sí podamos comprar desde España todas las bolsas de infusión de hoja seca de stevia que queramos a Alemania, porque allí tienen licencia.


Los grupos de poder que controlan el azúcar se gastan 21.3 millones de euros para presionar a la Unión Europea.


No obstante, existe una empresa catalana a la que se le ha concedido una patente relacionada con la aplicación de un compuesto nutricional de stevia a la alimentación animal. Ese compuesto a base de stevia, supuestamamente, mejora la producción y la salud de los animales de granja.

“En España y en Cataluña estamos gobernados por psicópatas. O tontos. Llámalos como quieras. O criminales o tontos. Pero supongo que es más lo primero, que lo que quieren es hacer daño a la sociedad y beneficiar a unos cuantos”, dice Pàmies harto y ostensiblemente enfadado.

Y añade: “Como el poder de sanción, los grandes abogados y las fuerza para coaccionar la tienen ellos, pues nos están metiendo caña. Nosotros hemos llevado toda la documentación y nos están ignorando. No me hacen ni caso y siguen erre que erre. Así que, ante estas amenazas, tampoco nosotros vamos a contestar. Seguiremos vendiendo y, si tienen narices, que cierren la empresa y plantearemos una querella criminal por prevaricación”.


IV. “Estamos haciendo la Dulce Revolución. Porque con 30 o 40 plantas lo solucionas todo”


A raíz de los problemas que la empresa Pàmies Hortícola tuvo con la stevia se creó la asociación Dulce Revolución, que aúna fuerzas para afrontar a sus detractores a la par que difunde conocimientos sobre las plantas y terapias naturales. “Porque sabemos que lo que la administración oculta es lo mejor. Y es terrible que tengamos que llegar a este conclusión”, mantiene el payés, que también escribe en su blog Una opinión silvestre.

“Creemos en nuestro proyecto, en nuestras plantas: la stevia, la marihuana, la kalanchoe contra el cáncer, la perilla o shiso, que combate las alergias. Con alrededor de 30 o 40 plantas lo haces todo y con unos efectos que pueden llegar a ser 100 veces superiores a los medicamentos que hay en la farmacia y sin sus efectos secundarios”, afirma Pàmies muy convencido.

En su momento, a esta dulce revolución se sumaron chefs reputados como Ferran Adrià, Quique Dacosta, el fallecido Santi Santamaría y Josean Alija, usando plantas como el lepidium, la stevia o el kalanchoe y otras flores comestibles que Pàmies Hortícola les proporcionaba. “Se pusieron en contacto con nosotros por la rareza, las propiedades beneficiosas y los sabores de estos productos. Porque nosotros creemos en una cocina medicinal sabrosa, pero que proporcione medicina al comensal y que se le informe de lo que está comiendo”.


Creemos en una cocina medicinal sabrosa, pero que proporcione medicina al comensal.


“Mi consejo más básico es: vigila lo que comes. Hay que comer lo más fresco posible. Las plantas están ahí para solucionar problemas, pero si se come bien no nos van a hacer falta”, recalca Pàmies.

Entre el mes de febrero y marzo, Dulce Revolución recibirá el soporte de Slow Food de Lérida para convocar una semana de desobediencia y así visualizar las propiedades de la stevia. Pàmies, lo tiene claro, seguirá luchando por aquello en lo que cree.

share