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“Somos trashumantes”, 14 fotos sublimes para honrar un oficio en peligro de extinción

Un viaje de 3 días, 450 kilómetros y 1200 ovejas que buscan un nuevo hogar con la llegada del verano

Texto y foto: Carlos Sánchez Pereyra / Fotouropa.com

"A principios de junio me uní al recorrido de Eduardo, uno de los últimos trashumantes que quedan en Soria. Caminamos durante tres días acompañados por sus 1200 ovejas: venían desde Ciudad Real y su destino final eran Los Campos, un pequeño poblado en el que él y su rebaño pasaran todo el verano antes de su retorno al sur. Fui haciendo un pequeño diario con fotos, conforme las fuerzas me iban dando oportunidad. Ser trashumante no es nada sencillo".  

Día 1

19:20 h

Primer contacto con mis compañeras de viaje. Todo es un desorden antes de entrar a la ciudad de Soria y yo estorbo en la dinámica con una gran soltura citadina. En la foto aparece un pastor (en un principio creía que era Eduardo), con quién tomaría más tarde un excelente pacharán y entonces sabría que no se trataba del trashumante que buscaba pero sí que me pondría al día de todo lo que había visto y estaba por experimentar en los 3 días de viaje.

20:03 h

Vamos dejando la parte más densa del centro de la capital soriana. La columna de ovejas comienza a tomarle ritmo a esto de andar en una ruta urbana: han detenido el tráfico, se han paseado entre las plazas de la ciudad y seguramente han salido en miles de fotografías de todos los que observaban su paso. Yo he tenido que andar de arriba abajo en la búsqueda de alguna buena foto y aún quedan 3 horas de camino hasta el lugar en el que dormiremos al finalizar esta primera jornada. Comienzo a dudar de mis propias fuerzas.

20:25 h

Soria ya ha quedado atrás. Las ovejas avanzan a un mismo paso, parece que conocen el camino; muchas de ellas ya lo han andado durante varios años y las otras… bueno, las otras las siguen como solo ellas saben hacerlo. El cielo está cubierto, algo que ayudará a tener un atardecer dramático. Pero al siguiente día no habría ninguna en el cielo y con ello el sol nos acompañaría sin dejarnos un momento a solas.

20:32 h

Eduardo, con quién aún no he logrado hablar, está acompañado por otros muchos pastores y familiares de todos ellos, y en conjunto, van llevando al rebaño con gran soltura a través de las cañadas trashumantes, que no son otra cosa que una red de caminos ganaderos centenarios ubicados prácticamente en todo el país. Un valor cultural que habrá que cuidar entre todos.  

20:42 h

Jinetes, ovejas, pastores y quienes acompañamos a esta caravana llevamos un paso que no se detendrá hasta donde teníamos pensado pasar la noche en pleno campo. No sabíamos en ese momento que nos estaban esperando hordas de mosquitos que nos obligarían a entrar al polideportivo del poblado de Garray para refugiarnos. Fue ahí donde el pacharán y las charlas eternas tomaron el control de la primer noche. Al día siguiente, a las 5:30 am, vendría el arrepentimiento.

Día 2

07:40 h

Llevamos ya dos horas de camino pese a solo contar con una galleta en el estómago. Somos trashumantes, o por lo menos, queremos resistir como ellos. En la foto aparecen dos amigos gallegos que conocí en este recorrido. Hablamos de todo, teníamos tiempo suficiente mientras intentábamos alcanzar el horizonte; por supuesto, también tocamos el tema de la hora en que tendríamos el ansiado almuerzo.  

14:34 h

Eduardo es trashumante desde los 16 años. Es su vida y por la forma en que lo vi trabajar durante los tres días que lo acompañé, tengo claro que es su verdadera pasión. Tiene una garganta que hace que todo un valle vibre… además de sus cientos de ovejas, por supuesto. Cuando se retire, nadie tomará su sitio y es entonces cuando en España nos faltará otro trashumante.  

18:18 h

Subir esta cuesta con horas de cansancio y calor encima es una dura prueba para todos. Las ovejas reducen la velocidad, ellas también comienzan a sentir los 30 kms que llevamos hasta este momento en esta jornada. Pero la historia no son sólo trozos de piedra,  esto es en sí un momento de ella, y vivirlo en cada paso sin duda aporta la energía para dar pasos extras.  

19:07 h

Un paisaje quijotesco con molinos modernos. Llevamos 12 horas andando; a lo lejos observamos un punto blanco: es la ciudad de Soria, desde donde partimos hace 24 horas. ¿Cuánto falta aún? Mejor no pregunto y sigo al rebaño mientras recibo un viento que parece que comenzará a moverse y a refrescarse. Pese a que costó trabajo llegar hasta aquí, la altura de la montaña ayuda.  

20:21 h

El andar sigue discurriendo por si solo, aunque algunas de las personas que han venido de distintos rincones de España (e incluso de Dinamarca) no han logrado llegar hasta este momento. Son muchas horas de esfuerzo. Cuando he flaqueado, a las 8 horas de caminar o a las 10 o a las 12, simplemente pienso en la vida de Eduardo y de todos los trashumantes que han realizado estos caminos año tras año, siglo tras siglo, y logro resistir otro momento mas. Eso si, ya no pienso en más pacharán, quiero mucha agua.  

20:47 h

Eduardo y Mieli, su perra pastora, disfrutan de los últimos momentos del recorrido que los ha traído desde Ciudad Real (Extremadura). Son una pareja de trabajo perfecta donde el compañerismo es más que necesario. Y entre ellos hay mucho de esto.

Dia 3

12:42 h

Entrada en Los Campos. Las pequeñas calles del pueblo apenas logran dar espacio a las cientos de ovejas de Eduardo. Los vecinos, muchos de ellos hijos y nietos de pastores trashumantes, dan la bienvenida al rebaño y a quienes hemos logrado caminar los más de 40 kilómetros que llevamos encima. Se huele el momento a festividad.  

13:49 h

En el pueblo comienza la música, las migas de pastor llenan los platos y los vecinos hablan con quienes logramos terminar esta odisea. Pero me tengo que escapar un momento de todo esto: no puedo dejar ir a este pastor vestido como se hacía algunos años atrás; le pido permiso para hacer una foto a lo que accede antes de que termine la frase. Es un día para revivir las tradiciones… para evitar que todo este universo de trashumantes quede en el olvido. Cuando la tarde cae, termina otro ciclo de la trashumancia y sin duda me llevo este trozo de la historia española en mis fotos, en mis recuerdos… y en unos pies sumamente agotados.

20:15 h

Durante la fiesta veo esta foto que he realizado en la tarde anterior, justo cuando llegábamos al fin de la ruta. Las ovejas conformaron una figura que no podría haber quedado mejor para un momento así: han arribado por fin a sus suaves montañas, ahora en primavera verdes y plenas de flores, la que será su casa hasta que el clima lo permita. Después tendrán que desandar el camino, de nuevo al sur. Como ya lo han hecho ellas mismas y otras tantas generaciones, hasta llegar a tiempos medievales… o anteriores.

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