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El magnate pro-Brexit que quiere que los adolescentes beban en sus bares

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Tim Martin Es el dueño de la cadena Wehterspoons, con 955 pubs en todo Reino Unido y uno de los hombres más ricos del país. Con unos 3.500 empleados no británicos, el empresario es uno de los principales defensores del Brexit

clara gil

09 Marzo 2017 17:42

Tim Martin habla despacio. Su mezcla de acentos, fruto de los años que ha vivido en Irlanda, Londres y Nueva Zelanda, genera una cierta sensación de embriaguez y tranquilidad. Quizá por eso decidió dejar de lado su carrera de abogado para servir cervezas. También pudo influir que su padre fuese trabajador de la mítica Guiness.

Martin mide 1,98 y lleva el mismo corte de pelo desde hace 30 años. Según la lista de millonarios publicada por el Sunday Times, es uno de los hombres más ricos de Reino Unido. Conduce un Volvo de 11 años porque se cansó de que le robaran el BMW y siempre lleva una cerveza en la mano. Su cara rosada y su contínua carcajada le otorgan un aspecto afable.

En contra del salario mínimo y a favor de bajar la edad para beber

Según describe en su propia revista, se ha forjado así mismo. Estudió en 11 instituciones distintas en Irlanda, Nueva Zelanda y Londres. Se graduó en Derecho en la Universidad de Cambridge, pero alerta de que las universidades pueden ser epicentro de lavado de cerebros por la homogeneidad de opinines que generan, algo similar a las religiones, dice. Lo mismo piensa de la Unión Europea. Con 24 años compró su primer bar. Hoy, después de 32 años, es dueño de 955 que pertenecen a la cadena Wehterspoons. El nombre de la cadena es el de un profesor que tuvo Martin, que le dijo que nunca llegaría a nada.

Para Martin, 955 bares no son suficientes. "En un país con 40 millones de personas que beben nunca es suficiente", explica en una entrevista a The Times. Su ambición también la centra en las calorías. Acaba de instaurar un sistema para que los clientes de sus establecimientos puedan calcular la cantidad de calorías que ingieren, porque Martin no solo sirve cervezas, si no que ahora también sirve comida.


Tengo más de 3.000 empleados europeos y no quiero que se vayan. No tengo nada en contra de los europeos, lo que quiero es una mayor democracia para nuestro país —Tim Martin



Cada semana visita por sorpresa siete bares para controlar que todo esté en perfecto funcionamiento. Se jacta de tener contratadas a un total de 35.000 personas a quienes da de comer, pero se niega a aprobar los salarios mínimos porque "eso, amigo, sería el fin de los bares". Le apasiona la filosofía y hablar de política, aunque la última vez que votó fue en 1992. Eso sí, ha sido votante de Margaret Thactcher y el bar es el lugar donde se siente más cómodo.

Su único y mayor defecto, según el mismo, es que bebe mucho. La semana pasada volvió a ser foco de atención. Esta vez porque quiere que los jóvenes de 16 años puedan beber en los bares. "Los chavales están comprando alcohol barato y malo en el supermercado para beberlo en casa. Hay que intentar encontrar un equilibrio para que puedan beberse una o dos pintas en los bares y que aprendan la cultura de socializar en los pubs. Es parte de nuestra cultura", explica Martin al diario The Sun.

Mítines en los pubs

Pero ese no ha sido el motivo por el que este lobo de Wall Street con piel de cordero y aspecto entrañable protagonizara las portadas de los medios británicos desde el pasado año. Martin empapeló sus 955 bares con posavasos con mensajes Pro-Brexit, gastándose más de 200.000 libras en apoyar la salida de Reino Unido de la Unión Europea.


Hasta aquí uno podría pensar que cada uno es libre de expresarse y de hacer lo que quiera dentro de su propio negocio. La controversia surgió después de conocerse que los más de 3.500 empleados no británicos que trabajan para él tenían que poner los posavasos y lidiar a diario con el debate del Brexit, con la posibilidad de que, de seguir adelante (que así fue) podrían verse obligados a tener que irse de Reino Unido.

La cadena de Wehterspoons es conocida por sus precios populares. En los barrios más marginales puede verse diariamente a cientos de parados matando las horas en su bar. Los británicos han adoptado esta cadena como una parte más de su cultura. Mientras beben y conversan, ahora más de 500.000 posavasos de cerveza proclaman las maldades de pertener a una Europa gobernada por Christine Lagarde (directora del Fondo Monetario Internacional) y sus secuaces


En sus bares, más de 500.000 posavasos de cerveza proclaman las maldades de pertenecer a un sistema financiero gobernado por Christine Lagarde



Por secuaces se refiere a George Osborne, el ex primer Secretario de Estado al que acusa de haberle regalado el puesto a Lagarde durante su función como tesorero del Banco de Inglaterra. Bajo esa cruzada se esconde también una ofensa más personal que clecctiva. Osborne impulsó la subida del VAT (el impuesto que deben pagar los negocios europeos) algo que no le sentó nada bien al bueno de Martin.

Con suerte, uno podía ver al mísmimo Martin los meses previos a la votación en uno de sus bares. Hizo una ruta política en 150 de sus establecimientos. Micrófono en mano, y tomando una cerveza tras otra, compartió el mensaje de por qué había qué votar salir de  la Unión Europea. No es la primera vez que utiliza sus bares como púlpito. Ya lo hizo anteriormente, cuando Reino Unido debía decidir si adoptaba el Euro como moneda única.

Inmigración sí, pero cualificada y controlada

El mensaje de Martin mezcla la democracia, la libertad de decisión propia del país y el "no" a las manos de entidades financieras y europeas. También se centra en el apoyo a los inmigrantes. "Tengo más de 3.000 empleados europeos y no quieron que se vayan. No tengo nada en contra de los europeos, lo que quiero es una mayor democracia para nuestro país", argumenta Martin. Eso sí, una inmigración cualificada y controlada.

"Singapur, Nueva Zelanda o Japón son ejemplos de países con economías fuertes que han integrado a trabajadores exranjeros. Lo que tampoco podemos permitir es que venhan aquí cuatro millones de indios, y no tengo nada en contra de ellos", zanja el millonario en una entrevista al diario The Guardian.

Pero detrás de todo ese mensaje elaborado con ciertos tintes populistas hay una cosa de la que Martin no habla: el beneficio económico que le supone no tener que pagar los impuestos europeos ni las tasas de importación, así como no aceptar las condiciones de salario mínimo para sus trabajadores. Un mensaje que muchos podrían comprar si no incluyese los beneficios económicos que le reporta al magnate. Sin embargo, él lo tiene claro y ahora amenaza con un boicot a los productos europeos: "Desde Europa ahora se habla de romper los lazos comerciales con Reino Unido. Qué lo hagan, yo dejaré de comprar productos suecos, franceses o españoles para mi bar. ¿Por qué tengo que comprar vino francés si aquí también tenemos vino?. ", concluye.

Martin asegura que no quiere entrar en política, que ya bastante tiene con llevar 1.000 pubs pero mantiene que gobernar un país no debe ser mucho más difícil que gestionar un pub.








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