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"Me voy a comer un sushi por los cojones"

Así sería el programa de gastronomía que Televisión Española nunca aceptaría en su programación

La gastronomía que entra por las gónadas sin pasar por los cinco sentidos es algo muy nuestro.

En un momento en el que se invita a unos y a otros a alzar la banderita, la cocina no podía ser menos. El estado emocional del orgullo gastroespañol pedía a gritos un nuevo héroe, una versión mejorada del alicaído toro de Osborne que agoniza en las autopistas ibéricas. En estas estábamos cuando caído del cielo ha aparecido la cuenta de Twitter del periodista Carlos Herrera, la voz encargada de levantar España con sus despertares radiofónicos.

Para deleite de sus secuaces, Carlos Herrera publica con sabiduría fotos que se digieren como la mejor de las manzanillas de Jerez. Ni Camilo José Cela describió con más atino los andares de la península ibérica a través del plato. Entre foto y foto, su mensaje es que en ningún sitio se come tan bien como en España. Y en concreto en España no se come en ningún sitio como en los restaurantes de cocina española. Muy respetable por otra parte porque para eso es su cuenta personal. El problema es cuando se nos vende ese orgullo patrio como la voz de lo que debería ser la gastronomía nacional.

Televisión Española comete un grave error fichando a este periodista para moderar "¿Cómo lo ves?", un programa de participación ciudadana al uso. Pero que nadie me entienda mal. La calamidad de TVE no es ficharlo, el error de bulto es encargarle un formato equivocado. Herrera sentado en la mesa y otro gallo cantaría. Un largo plano secuencia del periodista comiendo manjares con el único ruido de su masticar sería un rodillo; un saco de millones de televidentes asegurados.

Así como el ex seleccionador nacional, José Antonio Camacho, ama más al fútbol español que al propio fútbol, Herrera ama a la gastronomía española más que a la gastronomía. Su programa soñado sería algo así como el guardián entre el centeno de la literatura, pero cambiemos el centeno por los olivos; que de español el centeno tiene más bien poco. Porque pongámonos serios, hay demasiados intentos de manchar la gran mesa hispana y esto no se puede permitir. No es ninguna casualidad que El País le otorgue el título honorífico de “garante de la gastronomía española de siempre” donde la cocina fusión sería algo así como una blasfemia a la marca España. ¿Makis de anguila en Segovia? Mis cojones.

A los ejecutivos que toman decisiones en TVE les suplico que aún hay tiempo para rectificar y que tengan en cuenta el formato definitivo: la imagen serena de Carlos Herrera comiendo como sólo él sabe hacerlo y mirando fijamente a cámara o, lo que es lo mismo, mirando de frente en un silencio sepulcral a todos los españoles de bien. Un silencio roto al final del programa con un sonoro eructo seguido de un fundido a negro.

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