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El sexo antes del deporte disminuye el rendimiento: ¿realidad o mito?

Llevas toda la vida escuchando esto. Ahora hay un estudio definitivo que resuelve el interrogante

“Con Guardiola, el sexo tenía que ser antes de la medianoche”.

La revelación de Nasri en L'Équipe reflejaba la propensión de ciertos entrenadores a meterse en la vida sexual de sus pupilos. Les racionan el fornicio porque piensan que de esa manera rendirán mejor, y lo hacen apoyándose en una creencia que carece de respaldo científico.  

Un reciente artículo publicado en la revista Frontiers in Physiology analiza las evidencias disponibles sobre el tema, concluyendo que existen pocas probabilidades de que el sexo precompetición sea perjudicial. De hecho, en algunos casos podría ser beneficioso.

“Mostramos claramente que este tema no ha sido bien investigado y solo se han reportado historias anecdóticas”, explica Laura Stefani, profesora  de Medicina Deportiva en la Universidad de Florencia. “A no ser que ocurra a menos de dos horas de la competición, la evidencia sugiere que la actividad sexual puede tener un efecto beneficioso en el rendimiento deportivo”.

Los investigadores bucearon a través de cientos de estudios previos en los que pudiera establecerse una relación entre sexo y deporte. Encontraron nueve que se ajustaban a su criterio. De ellos, uno demostraba que las mujeres maratonianas no veían reducido su rendimiento si tenían relaciones la noche anterior a la carrera. Otro recogía que el sexo premaratón daba impulso a los atletas. Y el resto seguía la línea de los trabajos anteriores.

Al final, lo que se desprende del estudio es que la literatura científica al respecto es exigua y más bien floja; no contempla las diferencias fisiológicas y está casi siempre basculada hacia los hombres. Además, ¿cómo se garantiza que la muestra practique la actividad sexual durante el mismo tiempo y con la misma intensidad?

Desde el punto de vista del científico deportivo David Bishop, de la Universidad de Victoria (Australia), el sexo sólo puede afectar negativamente cuando el deportista no está habituado a practicarlo. Antes de la competición se dice que conviene mantener los hábitos.

Por su parte, María Cristina Rodríguez, directora de medicina deportiva de la Universidad Nacional Autónoma de México, comentó en CNN que las calorías quemadas y el consumo de oxígeno durante el encuentro sexual son insignificantes para el deportista.

"El sexo quema una cantidad de calorías muy pequeña en comparación con las que invertimos durante el ejercicio regular. Para restaurar estas calorías basta con comer una barra de chocolate. Los deportistas no deberían caer en la abstención involuntaria, pues no hay evidencias de que funcione”, sentenció.

Entonces, ¿por qué algunos atletas y entrenadores están convencidos de que la abstención potencia el rendimiento? Lo cierto es que parece una leyenda urbana a la espera de ser desactivada.

Una leyenda completamente anacrónica. Según el investigador David Bishop, de la Universidad de Victoria (Australia), su origen está relacionado con la idea de que el semen contiene la energía divina, como sugiere la medicina tradicional china, o una sustancia cerebroespinal, como argumentaban en la Antigua Grecia.

Así, la idea de que retener el esperma potenciaba la resistencia y la virilidad viajó a lo largo de los siglos para acabar anidando en la cabeza de algunos deportistas.

Muhammad Ali dijo que dejaba de tener relaciones sexuales 6 semanas antes de una gran pelea. Berti Vogts, entrenador de la selección alemana de fútbol a mediados de los 90, prohibió las relaciones sexuales de sus jugadores antes de cada partido. Zenon Jaskula, un ciclista que quedó en tercero en el Tour de 1993, aseguró que es mejor renunciar al sexo “tres semanas antes de la competición para estar en forma”. El velocista británico Linford Christie manifestó que “tener sexo te hace menos agresivo, y necesitas esa agresividad”. E Ibrahimovic dijo algo parecido el año pasado.

Testosterona, deporte y raciocinio: difícil conjugación. 

La fábula del sexo precompetición puede parecer inocua, pero algunos expertos advierten de su doblez negativa: el hecho de pensar que mantener relaciones sexuales nos restará capacidad competitiva probablemente lo haga a causa de la sugestión. Competiremos debilitados pensando que estamos más flojos de lo habitual.

De manera que, destripemos el cuento. El semen no contiene energía divina y tu rendimiento en competición será similar al del entrenamiento. Lo que hagas en la cama la noche anterior será asunto tuyo, no de tu entrenador.

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