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Cuando Robin Williams me consoló en un aeropuerto por el suicidio de mi marido

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Una escritora recuerda cómo el actor le habló sobre la "putada" de la depresión

C.M.

18 Julio 2017 13:02

La muerte de Robin Williams aún duele. Nadie nos preparó para la marcha de aquel Peter Pan con sonrisa de niño y problemas de adulto. Pero se fue, y lo hizo después de habernos moldeado la infancia a base de películas irrepetibles. Quizás no fueran las mejores, pero eran las nuestras.

Por títulos como El club de los poetas muertos, Jumanji, Hook o Señora Doubtfire algunos agradecemos a Robin Williams que salvara nuestras tardes. La escritora Kate Lyon Osher le agradece que salvara su vida.

Hook (1992)

Ocurrió unos años atrás. Después de que su marido Greg se suicidara, Olsher emprendió un viaje de Los Ángeles a Oakland para esparcir las cenizas conforme a su voluntad. Tras el 11 de septiembre no era fácil pasar los controles de seguridad del aeropuerto con un tupper de cenizas en la mano, y Olsher casi no lo consigue, pues tropezó con un agente demasiado cauteloso que le pidió que tirara las cenizas allí mismo.

Finalmente intervino un policía que, tras revisar el certificado de defunción, la dejó pasar. Olsher accedió a la zona de pasajeros y se fue directa a la primera barra de bar que encontró. Aún lloraba. Se sentó en una silla apartada, huyendo de las miradas del resto de pasajeros, pero de pronto una persona interrumpió su llanto.  

“Sólo quiero estar seguro de que está bien. Veo que viaja sola, y he visto lo que ha pasado. Realmente me gustaría estar seguro de que está bien”, le dijo. Cuando Olsher se giró para darle las gracias, vio que aquella voz pertenecía a Robin Williams.

La escritora recuperó el aliento y le contó de dónde venía el sofocón. La trágica muerte de Greg. La última voluntad de su marido. El mal rato que le había hecho pasar el agente de seguridad. Al actor se le humedecieron los ojos, suavizó la voz y dijo: “La adicción es una auténtica putada. La enfermedad mental es la madre de todas las putadas. Lo siento mucho por todo ese dolor que su marido soportó. Y lo siento por el dolor en el que se encuentra usted ahora. Pero suena como que tiene familia, amigos y amor. Es un buen punto de partida, ¿no cree?”.

A continuación, el actor acompañó a Olsher hacia la puerta de su avión, el mismo que Williams tenía previsto coger. Lo hizo sacándole algunas sonrisas: se burló sin maldad de los agentes de seguridad –especialmente del que se peleó con ella–, y le dijo que tenía una risa maravillosa.

“Cuando nos separamos, Robin Williams me abrazó. Lo hizo con sus famosos brazos peludos. Me dio un abrazo de oso enorme y cálido. Fue un momento en el que pienso todo el tiempo, porque me salvó. Me sostuvo durante uno de los momentos más difíciles de mi vida”, cuenta Kate Lyon Osher en The Huffington Post.

Ojalá más gente como Robin Williams para sostenernos en los momentos malos. Y sobre todo, ojalá alguien le hubiese sostenido a él.

(Vía The Huffington Post)

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