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“¿Quieres saber cómo sabe el cerebro de un hombre muerto? A carbón"

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El hombre que enfurece al hinduismo por comer cerebro humano

rosa molinero

13 Marzo 2017 16:01

Reza Aslan es un intelectual muy televisivo que comenta sobre cuestiones religiosas. No suele caer simpático y sus opiniones le han granjeado un buen número de críticos y ahora, para rematar, se ha comido un cerebro humano.

Musulmán sufí, Aslan lleva rodando desde 2015 la serie documental Believer, donde viaja a distintos lugares del mundo con la finalidad de conocer más a fondo las problemáticas de las religiones. Y para ello, en este primer episodio que vio la luz la semana pasada en la CNN, se entrevistó con la secta hinduista Aghori, que rechaza el sistema de castas sociales y las ideas de pureza.

Pero una de las escenas tenía lugar con Sadhu, el líder de una rama de esta secta, caracterizada por llevar a cabo actos extremos con la finalidad de negar el concepto de la pureza tal y como se entiende en el hinduismo: se untan con cenizas de muertos, se beben su propia orina, duermen en los crematorios y comen cadáveres putrefactos.

En la escena de la discordia, Aslan está sentado en un círculo con Sadhu y otros seguidores del culto.  Primero le cuelgan una corona hecha con pedazos de mandíbulas y trozos. Le han untado la cara con cenizas y pregunta al líder por qué el pueblo vecino le tiene tanto miedo. “¿Debemos comernos a los vivos? ¿Puedo mostrarte cómo me como mi propia carne? Por eso soy un aghori”

En algún momento, a Aslan le ofrecen un pedazo de cerebro y se lo come con cara de disgusto. Algo que tal vez indignó al Aghori, porque para ellos consumir carne humana de fuerza. Y cuando va a preguntar algo más y el líder exclama: “Te cortaré la cabeza si sigues hablando tanto”.

Tras esas palabras, Aslan llama a al director y le dice: “Creo que esto ha sido un error. Tal vez mejor que llamemos a alguien para que lo distraiga y yo me voy”. El capítulo finaliza con el líder Sadhu arrojándoles sus excrementos y Aslan y el equipo de rodaje huyendo a toda prisa.

La gota que colmó el vaso vino con la promoción que Aslan hizo en su Facebook de la serie:  “¿Quieres saber cómo sabe el cerebro de un hombre muerto? A carbón. Estaba quemadísimo”.  

Los críticos han atacado el programa arguyendo que centrarse en la secta aghori confunde al público sobre lo que es el hinduismo.

Vamsee Juluri, un profesor de comunicaciones de la Universidad de California, ha dicho que “es increíblemente cruel y temerario por parte de la CNN promover imágenes sensacionalistas y grotescas de hombres con barba y de piel oscura y su religión morbosa en un momento en el que Estados Unidos vive en un período de miedo sin precedentes”.

A su vez, los Comités Indios de Acción Política de los Estados Unidos (USINPAC) afirmar que “Con los múltiples informes sobre los ataques motivados por el odio contra personas de origen indio a lo largo y ancho de los Estados Unidos, el programa caracteriza a los hindúes como caníbales, una manera un poco rara de mirar a la tercera religión más grande del mundo”.

Pero Aslan deja bastante claro en el episodio que la secta Aghori se trata de un caso excepcional: “Muchos hindúes han empezado a creer en el aghorismo practicando activismo social, por el rechazo que sienten del sistema de clases: alimentando a los pobres e incluso tocando a los enfermos y lo hacen desde una profunda conciencia espiritual, creyendo que Dios vive en todos”.

El intelectual no ha tardado dar respuesta a la lluvia de abucheos que le ha caído encima. Esto es lo que ha publicado en su Facebook:

 
“Como alguien que escribe y habla sobre religión para ganarse la vida, me sé de sobras la mayoría de cuestiones sensibles sobre el tema, y he invertido gran parte de mi carrera en tratar de la mejor manera esas sensibilidades. En el caso del episodio sobre los Aghori (que, como dije varias veces ante cámara, no son representativos del hinduismo sino que son una secta extrema hindú que rechaza la distinción fundamental hinduista entre la pureza y la suciedad) intenté que no se preocuparan los que se habían perdido esta distinción fundamental proporcionando muchos artículos y vídeos de la CNN que tratan sobre las creencias del hinduismo y destruyen sus mitos. También le pedí a mi buen amigo Varun Soni, el primer capellán hindú-americano, que escribiera un ensayo para el programa tratando las complejidades del sistema de castas, y por qué los Aghor luchan tan duramente para desterrarlas de la sociedad india. En casi cada entrevista que hice sobre el show hablé largamente sobre el asunto que vertebra el episodio, incluyendo la fluidez del sistema de castas, los problemos inherentes a la clase intocable y en cómo los hindúes devotos de todas las castas trabajan incansablemente para cambiar esta situación. Además, tuve varias reuniones por teléfono y en persona con representantes de la Fundación Hindu-Americana que, por el contrario de las muchas personas a las que no les gustó el episodio, lo vieron y como resultado escribieron una respuesta justa y mesurada a las críticas en su web, apuntando que “mientras que los materiales promocionales y los trailers de la CNN incluye el banner CANÍBALES y asquerosa de Sadhu sorbiendo orín… también hay una escena en la que se describe el significado espiritual de la práctica Aghori, sus creencias centrales, y escenas de una escuela tranquila donde los niños de todas las castas y creencias son educados por hindúes practicantes que viven la fe Aghori de amar, servir y cuidar sin discriminación”. La fundación apremió a sus miembros para que vieran el show por ellos mismos antes de juzgar. Y por supuesto, recibí emails de indios y hindus-americanos que cambiaron de opinión después de ver el show. A pesar de todo, sé que hay gente que todavía está ofendida por el episodio, especialmente por lo que se refiere a tratar la discriminación de castas, un asunto todavía sensible para muchos hindús en América. Tengo mucha simpatía por esa postura. Pero la discriminación de castas es un tema muy real y los esfuerzos de los Aghori para combatirlos merecen ser subrayados.


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