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La Pampa arde: se declara el estado de desastre agropecuario

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El corazón de Argentina se quema

rosa molinero

23 Enero 2017 17:34

El imparable avance de distintos fuegos que arrasan La Pampa desde octubre de 2016 ha dejado pérdidas, a día de hoy, de un 10% de la superfície total de la provincia, que se encuentra en estado de emergencia agropecuaria hasta junio de 2017 por la gravedad de los daños.



“Es gigante”. Así describía el incendio Martín Pacheco para Clarín, subsecretario de Protección Comunitaria de la zona de Villarino, al sur de Buenos Aires.

Son 1.1 millones las hectáreas que han sido reducidas a cenizas por las llamas y que han acabado con 1.500 cabezas de ganado y mil kilómetros de alambrado, que equivalen a 60 millones de pesos argentinos, tal y como estimó Ricardo Moralejo, Ministro de la Producción provincial, para Nación.

Este fin de semana se han reavivado 35 focos más a causa de un cúmulo de factores que no ayudan en la extinción del incendio: temperaturas por encima de los 30ºC, humedad inferior al 15% y vientos que superan los 30 kilómetros por hora. A todo esto, se le sumó una tormenta eléctrica cuyos rayos hicieron prender con rapidez los pastos secos.

La situación es grave: La Pampa es la principal provincia argentina que basa su economía en la agricultura y la ganadería. De ahí que rápidamente se haya activado la emergencia agropecuaria para poder paliar en la medida de lo posible los efectos del incendio para los campesinos y ganaderos afectados.

Sin embargo, desde la Federación Agraria Argentina afirman que hay zonas en las que “La magnitud del desastre es tal que no alcanza con homologar la emergencia, ni con los escasos fondos previstos por la Le, que no se actualizan desde 2009”.

Lo cierto es que los fuegos se suceden año tras año. En 2015 ya se quemaron 30 mil hectáreas de bosque patagónico y el presupuesto destinado a la protección de la naturaleza es cada vez inferior, tal y como afirmó Sergio Bergman, el Ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable para, para El País.

Él denunció al asumir su cargo que el gobierno anterior recortó 170 millones de pesos del presupuesto asignado al programa de protección de bosques nativos, un dinero que el kirchnerismo redistribuyó hacia otros ministerios. Y suya es la inoportuna frase, refiriéndose al fuego: “lo más útil que podemos hacer es rezar, además de trabajar”.

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