PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Food

La muerte del último gran cártel mexicano del aguacate

H

 

La fiebre del oro verde duró 6 largos años en los que cada vez que se comía aguacate se fomentaba la violencia en México

Marc Casanovas

05 Febrero 2017 06:00

Basándose en información que arrojan diversos informes de inteligencia del gobierno de México, el cártel de Los Caballeros Templarios, los narcotraficantes que dominaban el negocio del aguacate, se encuentra completamente desmembrado. Desde el año 2010, se luchó con sangre por cada hectárea de terreno contra criminales de un cártel que no dudaba en apretar el gatillo para lograr el poder sobre el fruto de la discordia.

Oficialmente, la fiebre del "oro verde" duró 6 largos años y es importante recordarlo el día del año que más guacamole se consume en el mundo. New England Patriots y Atlanta Falcons disputan el partido más importante de la NFL. La final de la Super Bowl es un acontecimiento que va mucho más allá del fútbol americano donde un touchdown es lo de menos. Dicen los aficionados a este deporte que “sin guacamole no hay súper tazón”. Forma parte del juego y así lo certifica la Comisión del Aguacate de California que contabiliza en más de 63 toneladas el consumo de aguacate durante el partido. Una auténtica barbaridad.

Foto: AvocadoCentral.com


1. El nuevo negocio de Los Caballeros Templarios


No existe mejor momento para saber que cada vez que se comía un aguacate se fomentaba la violencia en México. Es así. No es una exageración periodística. Eso lo sabían muy bien los cárteles mexicanos a quienes no les importaba el resultado del partido. Lo que querían era que se comiera cuanto más guacamole mejor porque les iba el negocio en ello. A más aguacate, más pesos.

El aguacate, era la nueva droga con la que traficaban los cárteles mexicanos. Los Caballeros Templarios organizaron toda una estructura de extorsión en las áreas de cultivo del estado. Cuando en 2010 descubrieron el mercado negro del "oro verde", decidieron hacerse con el control del campo de Michoacán, la zona que lidera la producción mundial de aguacate y que exporta la fruta a la frontera sur con EE.UU.

 


Cada vez que se comía un aguacate se fomentaba la violencia en México.



Desde La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación del Gobierno de México (SAGARPA) nos aclaran que “México es el principal productor de aguacate en el mundo con el 70 por ciento de la producción global. Genera 7 de cada 10 frutos a nivel global y exporta este fruto a 31 países; uno de ellos es Estados Unidos, donde las exportaciones alcanzaron de enero a noviembre de 2016 aproximadamente 711 mil toneladas con un valor estimado en 1.610 millones de dólares”. El problema vino cuando el cártel de Los Caballeros Templarios exigió su parte del pastel.

No se puede decir más claro: el oro verde perteneció al crimen organizado durante 6 largos años. El aguacatero que no aceptaba la dura realidad ya sabía de las fatales consecuencias: plata o plomo. Como muy bien dice el director de cine mexicano Guillermo Arriaga, “es tan grotesco y cruel el mundo de los cárteles en México que si no lo tomas con humor te vuelves loco”.

En SAGARPA buscan enfriar el asunto: “El cultivo del aguacate en México constituye un importante renglón en la producción agrícola, porque cubre la demanda interna y tiene el potencial, la calidad y la capacidad de producción para el mercado internacional”. Las cifras son descomunales: “Cada año los productores de 27 de las 32 entidades federativas de la República generan más de un millón 644 mil toneladas de aguacate, que son distribuidos en el mercado interno y en 31 países como los Estados Unidos, Japón, Canadá, Chile, Hong Kong, Reino Unido, Emiratos Árabes Unidos, Singapur y Rusia, entre otros”.


Si los narcotraficantes descubrían que el agricultor había mentido, volvían a su parcela y derribaban todos los árboles excedentes.



Tal y como publicó Humberto Padgett en SinEmbargo, “Los Caballeros Templarios exigían 1.50 pesos por pie de la planta de aguacate cultivada en vivero; 1,500 pesos por hectárea para los productores que no exportan y hasta tres mil pesos para quienes enviaron su producto fuera del país en el pasado, sin importar que en la temporada produjeran o no".

Nada escapaba de las redes del cártel: "Hasta hace dos años, los templarios calculaban la cuota que debía aportar un huertero con base en la cantidad de árboles que éste les reportaba de su propiedad. Si los narcotraficantes descubrían que el agricultor había mentido, volvían a su parcela y derribaban todos los árboles excedentes. No existe manera de engañarlos. No vale decir que se poseen dos hectáreas en vez de tres o que se cultivó una tonelada en vez de dos. Ellos, “los malos”, como les llaman los productores de la fruta, saben con exactitud cuántas hectáreas tiene cada uno de los 22 mil productores en Michoacán, cuántas matas sembraron, cuántos kilos produjeron, cuántas cajas sacaron y a qué empacadora vendieron”, puntualiza.


Ellos, “los malos”, como les llaman los productores de la fruta, saben con exactitud cuántas hectáreas tiene cada uno.



En una zona donde todos se conocen es fácil que alguno de los extorsionadores fuera familia, amigo o conocido del pueblo. Una locura insana que mantenía a la gente en alerta máxima. Pero, ¿cómo manejaban tanta información Los Caballeros Templarios? No era complicado. Todo estaba publicado en Internet.


2. Internet, el aliado del narcotráfico


Con un rápido vistazo en la red, se puede acceder al directorio de las juntas locales de Sanidad Vegetal del país que se encargan de llevar el control de cada metro de terreno y la calidad de cada fruto. Aquí están publicados los nombres, apellidos, direcciones y teléfonos de contacto de cada uno de ellos. Todo al alcance de un clic.

Desde SAGARPA tienen muy claro que esta es el procedimiento correcto para poder “establecer campañas en materia de sanidad vegetal, así como controlar los aspectos fitosanitarios de la producción, industrialización, comercialización y movilización de vegetales, sus productos o subproductos, vehículos de transporte, materiales y equipos agrícolas".


En Internet están publicados los nombres, apellidos, direcciones y teléfonos de contacto de cada uno de ellos. Todo al alcance de un clic.



El desacuerdo con los agricultores venía en los conceptos de producción, comercialización y movilización. La sensación de los aguacateros siempre era la misma: "pagamos por partida doble". Pagaban los impuestos al estado y pagaban el peaje al cártel. O lo que es lo mismo, pagaban por cada planta cultivada y por cada camión cargado. Un negocio ruinosos que lograba que más de uno pensara que no salía a cuenta seguir cultivando aguacates.

Desde SAGARPA se defienden y aseguran que “los productores de aguacate no destinaban ni destinan ningún pago al Gobierno de la República por producción de su producto, lo que realizan por obligatoriedad es el pago de impuestos a las autoridades hacendarias de nuestro país”.


La sensación de los aguacateros siempre era la misma: "pagamos por partida doble".



Según la orden gubernamental, “Los propietarios y/o encargados deberán presentar el aviso de inicio de funcionamiento en el primer trimestre de cada año”. Estos datos se recopilan en la Junta Local de Sanidad Vegetal y es bien fácil para los cárteles acceder a información privilegiada. La sensación de algunos aguacateros es que el estado ponía las cosas demasiados fáciles a los cárteles.

“Entre los productores privaba la sospecha de que los empleados de cada Junta de Sanidad Vegetal están aliados con “los malos”, a quienes les entregan la información a detalle, forzada o voluntariamente”, recalca Humberto en SinEmbargo.

Si algún valiente decidía arriesgarse y pasar de las exigencias de los cárteles sabían lo que podía pasar: “Conocían el nombre y apellido de los productores, de sus familias, de sus hijos, de sus esposas, conocían el domicilio y qué lugares frecuentaban. Todo. Tienían en sus manos la radiografía completa de los aguacateros”, asegura Humberto en SinEmbargo.


Conocían el nombre y apellido de los productores, de sus familias, de sus hijos, de sus esposas, conocían el domicilio y qué lugares frecuentaban. Todo.


Respecto al cártel de Los Caballeros Templarios, el portavoz de SAGARPA del estado nos asegura que “el tema corresponde a las autoridades de procuración de justicia del país. La función de la SAGARPA es única y exclusivamente trabajar para aumentar la producción de los productos mexicanos”. Se lavan las manos porque “esa es función de la dependencia policial”.


 

3. El futuro del oro verde

En un sector donde la extorsión, el cobro extra de cuotas, secuestros y matanzas era ley de vida, es lógico que el número de productores del fruto se reduciera mucho. Una hectárea de tierra en la zona productora de Michoacán costaba, en promedio, 100 mil pesos. Está claro que si no formabas parte de una gran empresa no salían los números finales.

Afortunadamente, queda algún pequeño productor que, pese a todo lo aquí explicado, decidió iniciar el negocio gracias a formas alternativas. Es el caso de Equal Echange que gracias a su asociación con PRAGOR, un grupo de 18 pequeños agricultores de aguacate 100% orgánicos en terrenos de 6 hectáreas como máximo, que tiene un gran objetivo: el comercio justo donde todos ganan. Hay muchas esperanzas dipositadas en el futuro del oro verde porque se pretende descentralizar el comercio del aguacate que beneficia a los poderosos y mata la competitividad de los pequeños.


Hay que olvidar los tiempos en los que un aguacate podía costarte la vida.


La idea central es organizar y controlar colectivamente todo el proceso: desde el cultivo a la exportación final para que los beneficiosos sean equitativos. La mejor manera para que la producción de aguacate deje de ser casi un acto de fe y olvidar, por fin, los tiempos en los que un aguacate podía costarte la vida.

share