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Los 12 secretos de Okinawa, la isla japonesa de la vida eterna

Científicos han descifrado el misterio oculto del lugar con más personas centenarias del mundo

Ogimi es una pequeña aldea ubicada en el distrito de Kunigami en el archipiélago japonés de Okinawa. Para los japoneses, Okinawa no se parece casi en nada a Japón. Imagina pues la sensación para un viajero que acaba de llegar. Okinawa respira, vive y come distinto. Quizás por este motivo es uno de los lugares del mundo que puede prometer y promete la vida eterna a sus habitantes.

En concreto, el pueblo de Ogimi es el lugar del mundo con una mayor proporción de personas que superan los 100 años.

Los científicos del Okinawa Centenarian Study han investigado durante largos años este misterio que engloba las denominadas "zonas azules". Esas pequeñas parcelas de mundo con una extraña concentración de personas centenarias como es el caso de Okinawa. Una de las principales conclusiones es el clima y la buena alimentación  , pero olvídate del sushi y la tempura. Aquí la comida es un cruce imposible de oriente y occidente que no se repite en ningún otro lugar del mundo.

Su secreto para la vida eterna tuvo una gran crisis que casi rompe con todo. Un obstáculo de gran calibre con el que aún están luchando los generaciones más jóvenes: la invasión norteamericana después de la Segunda Guerra Mundial y la afición de los soldados al fast food. EEUU tuvo presencia en la isla de Okinawa hasta 1972 con la ocupación militar. Los cocineros japoneses servían comida al estilo tex-mex, pero con la marcha de los americanos, tuvieron que adaptar sus conocimientos a los gustos locales. Para bien o para mal, EE.UU. ha marcado la esperanza de vida de sus gentes con los cambios en las dietas de los más jóvenes.

Platos como el taco rice, un taco a la japonesa con mucha carne procesada, queso extra y abundante arroz es un claro ejemplo.

Tanto las autoridades como agrupaciones locales han puesto todo el interés para no perder la esencia de Okinawa. Estos son los 12 secretos de la isla japonesa con más personas centenarias del mundo:

1. La dieta de Okinawa no es la dieta de Japón

No es fácil encontrar verdura fresca en las calles de Tokyo. En Okinawa y, concretamente en Ogimi, hay verduras frescas por todas partes. Goya (melón amargo o pepino), zanahorias, repollo, brotes, daikon, rabe (un pariente del brócoli), calabaza y una patata dulce púrpura conocida como ube son fundamentales en su dieta.

2. Hara hachi bu (come al 80% de tus posibilidades)

Son palabras japonesas para definir una dieta muy particular que, en rasgos generales, consiste en comer hasta que estés lleno aproximadamente un 80%. No sabemos cómo lo logran, pero les funciona.

3. Un hogar, un huerto

En Ogimi cada hogar tiene un jardín en el patio que es la fuente principal de su dieta.

4. A menos restaurantes, más cocinas particulares

En el centro turístico de Okinawa (Naha), los restaurantes son increíblemente difíciles de encontrar. Esto se debe a que los habitantes de Okinawa preparan la mayor parte de su comida en casa.

5. Mujeres sin alcohol

La creencia popular atribuye al awamori, el alcohol típico de Okinawa, propiedades de longevidad. Pero la mayoría de personas centenarias son mujeres y ellas no beben alcohol. Así que es fácil hacer una asociación de ideas.

6. Menos arroz de lo normal

Sorprende la falta de arroz en la dieta de Okinawa. Las dietas asiáticas suelen contener una cantidad enorme de este cereal y en esta isla se reduce a pequeñas porciones y de una variedad marrón en vez del arroz blanco habitual del Japón continental.

7. El mar como despensa

Su dieta animal se centra en los alimentos del mar y más concretamente en el marisco. Tienen langostas gigantes muy sabrosas aunque su gran variedad de algas comestibles predomina sobre cualquier producto de origen animal.

8. La verdura secreta del mar

El palto secreto se llama umi budo y es algo así como la uva del mar. Es una especialidad local con algas que se conoce como caviar verde o caviar vegetariano.

9. Sin amor no hay cocina

Cocinar con amor es una filosofía de vida que cuesta entender en Occidente. No sirve de nada cocinar si no se pretende alimentar el estómago y el alma. Los habitantes se centran en hacer felices a sus cuerpos sin estrés.

10. A nadie le amarga un dulce

Sano, pero no soso. A su dieta no no le falta azúcar. Los okinawenses están muy orgullosos de su azúcar moreno de tapioca. Fenomenal para darse un pequeño homenaje dulce.

11. Flores para la felicidad

Curiosamente, la parte más bulliciosa de la aldea no es ni una iglesia ni un centro comercial . Es un mercado de venta de flores de los campos de iris morados y mariposas amarillas que rodean la aldea.

12. El retiro no existe

Aparentemente no tienen una palabra para definir el retiro. Así lo testifica la gente de la zona cuando un turista pregunta por qué no están jubilados los abuelos. Las personas de más edad siguen trabajando en su propio huerto. Saben que no pueden trabajar al mismo ritmo que los jóvenes, pero no es ningún impedimento para seguir con su labor. Todo a su ritmo. <Al ritmo que les permite vivir más de 100 años.

[Vía Summertomato]

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