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Si Nikola Tesla fuera entrenador personal te daría 6 extraños consejos para vivir más y mejor

Para vivir como un genio del siglo XX sigue estas recomendaciones que nunca te daría un gurú del wellness del siglo XXI

Nikola Tesla fue un genio póstumo. Trabajó en vida para construir un mundo engranado y movido mediante energía gratuita, pero ese anhelo altruista a punto estuvo de costarle la posteridad. El monopolio eléctrico –representado por Edison, que impuso su corriente contínua frente a la alterna de Tesla– enterró durante décadas un legado de inventos, reflexiones y enseñanzas vitales.   

Por suerte, la reivindicación en los últimos tiempos de la figura del científico serbio nos ha devuelto, como un bumerán, las ideas que arrojó a principios del siglo XX. Ya sabíamos que Tesla era una persona excéntrica, ahora descubrimos que esa excentricidad quedó impresa en su receta para la felicidad.

Bajo estas líneas te dejamos los 6 ingredientes de su receta para una vida "saludable". Quizás no seas un genio, pero siempre puedes vivir como él:

1. ¡Camina!

Para muchos intelectuales, caminar es la sublimación del ejercicio. Rimbaud, Rosseau, Thoreau o Walter Benjamin pensaban paseando: la inspiración brotaba a zancadas. En el caso de Tesla el paseo era una cuestión puramente física. Así se expresaba en una entrevista que le hicieron a los 77 años:

"Yo creo en el ejercicio abundante. Camino 8 o 10 millas (15 km) todos los días y nunca tomo un taxi u otros medios, especialmente cuando tengo tiempo para utilizar la energía de mis piernas".

2. No al gimnasio, sí al baño

Tesla tiene una opinión muy particular de lo que puede llegar a hacer en un baño más allá de las necesidades básicas. Un cuarto de baño puede ser la mejor sala de fitness del mundo si sabes cómo. Además, da un consejo muy bueno para la ducha:

"Hago ejercicios en mi baño a diario, considero que es de gran importancia. Tomo un baño caliente, seguido de una ducha fría prolongada”.

3. Verdura mejor que carne.

El discurso de Tesla respecto a la comida se fundamentaba en tres puntos básicos: comamos menos, comamos mejor y olvidémonos de café o el té.

"Creo que comemos demasiado, pero esto se ha dicho muchas veces antes. Comemos los alimentos equivocados y bebemos los líquidos equivocados. La mayor parte del daño que nos hacemos es el resultado de comer demasiado y hacer poco ejercicio físico, son las condiciones tóxicas a las que se expone el cuerpo sin deshacerse de los venenos acumulados”.

"¿Por qué sobrecargar nuestro cuerpo? Yo sólo hago dos comidas al día, y evito todos los alimentos que producen ácido. Casi todo el mundo come demasiados guisantes y frijoles y otros alimentos que contienen ácido úrico. Por mi parte, me alimento libremente de cualquier verdura fresca, mientras que rara vez consumo carne o pescado. Pese a que dicen que el pescado es bueno, sobre todo para el cerebro, conviene tener en cuenta que su reacción ácida es muy fuerte al contener una gran cantidad de fósforo”.

Esa era su dieta de sólidos, pero ¿cómo se hidrataba el inventor? “Para beber tomo mucha leche y agua. Respecto a las bebidas estimulantes, estoy convencido de que dentro de un siglo el café y el té ya no estarán en boga. El alcohol, sin embargo, seguirá siendo utilizado. No es un estimulante, sino un verdadero elixir de la vida ".

4. Apología del insomnio

Contradiciendo a toda la literatura wellness que se ha escrito sobre la capacidad reparadora del sueño, Nikola Tesla decía que dormir cinco horas ya era suficiente para recargar la batería. Los postulados de la ciencia y los consejos del padre de la radio empiezan a colisionar.

"¿Dormir? Casi nunca duermo, vengo de una familia longeva con gente que apenas dormía. Espero igualar los registros de mis antepasados y vivir al menos 100 años”.

Murió a los 86 años por una trombosis coronaria. Pero retomemos su discurso. "Mi insomnio no me preocupa, a veces duermo durante una hora, no más. En otras ocasiones, una vez cada pocos meses, duermo cuatro o cinco horas y me despierto cargado de energía. Es cierto que el sueño restaura y revitaliza, aumenta la energía, pero por otro lado no creo que sea esencial para el bienestar de uno, especialmente si ya de por sí duerme poco”. Tesla se ponía como ejemplo de lo bueno que es el insomnio: "Hoy, a los 77, como resultado de una vida sin dormir, tengo un excelente certificado de salud. Nunca me sentí mejor. Soy enérgico, fuerte y estoy en plena posesión de todas mis facultades mentales”.

5. ¿Vacaciones? No, gracias

Para el científico nacido en Croacia las vacaciones eran una huida hacia delante, el parche a una vida laboral insípida. Su vida era el trabajo, y sobre él colocaba todo el peso de su felicidad.

"Puesto que amo mi trabajo por encima de todas las cosas, es natural que desee trabajar hasta que me muera. No quiero vacaciones, no hay descanso posible de mis trabajos. Si la gente eligiera una vida laboral en sintonía con sus temperamentos la felicidad mundial se dispararía”.

Su cálculo era sencillo: trabajo más concentración igual a longevidad.

"Muchos están tristes y deprimidos por la brevedad de la vida. Dicen: ¿de qué sirve intentar resolver una tarea? La vida es tan corta que nunca podremos verla terminada. Bueno, esa misma gente podría prolongar sus vidas si realmente se concentraran en esa tarea, pero los seres humanos hacen tantas cosas que solo consiguen allanar el camino hacia una muerte temprana”.

6. Un plan de vida llamado castidad

Como se ve, Tesla estaba cegado por la idea de tocar la eternidad. Su sueño, su alimentación, su trabajo, incluso sus hábitos de vida durante la juventud; todo perseguía el propósito de la longevidad.

"Uno de los hechos más fundamentales y también uno de los más tristes de la vida humana está bien interpretado por un proverbio francés que, traducido libremente, significa:" Si la juventud es el conocimiento y la capacidad de hacer, la vejez no es más que un certificado de cómo hemos pasado nuestra juventud”.

De este modo, sostenía Tesla, el secreto de su fuerza y su anciana vitalidad residía en que durante la juventud llevó una vida virtuosa. "Nunca he desfallecido. Cuando era joven entendí bien el significado de ese viejo proverbio francés, y tuve un entendimiento claro de que debía controlar mis apetitos si quería hacer realidad algunos de mis sueños. Con esa idea me discipliné desde muy temprano y planeé un programa para lo que consideraba una vida sana y valiosa”.

Ya vemos que la vida sana y valiosa de Tesla era, en realidad, un ejercicio exagerado de contención.

Tesla en la vejez (el primero por la derecha)

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