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Michaela: el imperio de la comida que hizo la vida mejor a la comunidad trans

"El cliente siempre tiene la razón… A menos que ataque a mis empleados"

La tasa de desempleo de los transgénero es el doble de la población general en EE.UU. En concreto, más del 44% de los transgénero no tienen trabajo. Así lo testifica el último informe de la organización Movement Advancement Project (MAP) que deja bien a las claras que el colectivo trans paga un precio injusto en América sólo por el hecho de ser trans. Es una verdad silenciada que ni los afectados se atreven a demandar por miedo a las represalias.

Michaela Mendelssohn, empresaria de la restauración y transgénero mediática por su asesoría en la serie Orange is the New Black, ha decidido no quedarse con los brazos cruzados para encabezar la primera gran revolución trans en California. El objetivo: que todos los transgénero encuentren un trabajo digno en un restaurante.

En su cadena de restaurantes fast food El Pollo Loco contrata a transgéneros desde hace años y ahora ha creado el primer programa a gran escala en todo el país: "Soy un dueña trans que apoya a la gente trans”, repite una y otra vez en su web personal.

Razones no le faltan. En sus establecimientos de venta de pollo frito hay una tasa ridícula de despidos. La mayoría de empleados trans llevan años trabajando con ella porque no olvidan quién fue la persona que les dio la oportunidad que el resto del mundo laboral les negó. Esta lealtad laboral se cumple en la mayoría de casos como en el de la general manager Kristy Ramirez que empezó como empleada y ahora ya dirige uno de los locales.

En 1988, antes de su transición a mujer, Michaela Mendelsohn compró su primera franquicia de El Pollo Loco. Ahora posee un total de seis restaurantes en el sur de California, pero no fue hasta 2012 que contrató a su primer empleado trans. En declaraciones a NPR, recuerda perfectamente cómo le explicó lo difícil que era conseguir trabajo.

Desde su posición de privilegio como empresaria decidió ayudar y, actualmente, de los 150 empleados contratados, el 10 por ciento son transgénero.

Un 10% puedo parecer mucho, pero para esta empresaria era poco. Muy poco. Y decidió dar un paso más buscando responder a una pregunta: ¿Qué pasaría si otros restaurantes siguieran su ejemplo?

Respondiendo a esta pregunta creó el primer gran programa que conectaba la Asociación de Restaurantes de California con el colectivo trans. Esta asociación tiene unos 22 mil miembros que buscan regularmente nuevos empleados y el colectivo trans tiene miles de personas que reclaman volver al mercado laboral. Así que era evidente que podía ser una conexión satisfactoria por ambas partes si se superaban los tabúes con los que cada día luchan los transgénero en EE.UU:  

1. Discriminación legal  

2. Falta de reconocimiento familiar  

3. Entornos educativos hostiles

Según el colectivo LGTB, solucionando estos tres temas se aseguraría un futuro mejor para el colectivo transgénero en EE.UU porque los despidos después de las transiciones siguen siendo una gran lacra que los deja en una situación financiera desastrosa.  

El principal problema de los restauradores es que creen que todavía hay una gran mayoría de sus clientes que podrían ver con malos ojos ser atendidos por un camarero transgénero. Al final no es sólo un cambio de los empresarios o de la contratación. Es un cambio de los clientes y, de rebote, de la aceptación en la sociedad. Este es el objetivo que pretende solucionar el California Transgender Workplace Project.

“Ya sabes, es frecuente escuchar eso de que el cliente siempre tiene la razón”, dice la empresaria. "En mis restaurantes, el cliente siempre tiene la razón, a menos que ataquen personalmente a mis empleados".

[Vía NPR]

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