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Food

The New York Times dice NO a "la cena de la década" (y la razón es puro caviar)

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¿Cómo sería el mundo de la gastronomía si los medios no hablaran de chefs famosos ni restaurantes caros?

Marc Casanovas

24 Mayo 2017 16:59

“Noma México me cortocircuita como crítico gastronómico. Escribir sobre una pop-up que agotó todas sus plazas meses atrás me parece espectacularmente inútil. Sería tan útil como reseñar una boda”.

Pete Wells dejaba para la posteridad esta reflexión en The New York Times. En una columna de opinión titulada “Why I’m Not Reviewing Noma Mexico” (Por qué no estoy reseñando Noma México) insinuaba que algo estamos haciendo mal los medios de comunicación dedicados a cubrir el mundo de la gastronomía. "La comida de la década” de René Redzepi era algo supuestamente histórico, y uno de los medios referentes a nivel mundial se bajaba del tren de los elogios gratuitos y mamadas literarias varias para hacer el mejor artículo sobre el evento sin ir al evento.


Foto: Adriana Zehbrauskas (The New York Times)

Algo estamos haciendo mal los medios de comunicación dedicados a cubrir el mundo de la gastronomía.


Cortocircuitarse como crítico gastronómico es algo bueno. Muy bueno. Significa resetear los procesos mentales a sabiendas de que algo se está haciendo muy mal desde hace demasiado tiempo. Pete Wells tuvo una iluminación y se dio cuenta de que su función como crítico gastronómico para incitar al lector a visitar el restaurante Noma México no tenía ningún sentido si las 7 mil sillas y los 750 dólares por cubierto ya estaban vendidos (sin contar billetes de avión y hoteles hasta el resort mexicano de Tulum). Sold out sin cocinar ni un solo plato. Chapeau para el jefe de márqueting.

Se presupone que un buen crítico gastronómico tiene la obligación de provocar algún tipo de reacción en el lector. Ya sea el deseo irrefrenable de coger el teléfono y reservar mesa para esa misma noche u olvidarse de un lugar pretencioso para siempre. Entonces, ¿por qué se escribe tanto sobre restaurantes y chefs que ya tienen el éxito asegurado antes de poner el cartel de “ABIERTO” en la puerta? ¿Qué pasaría si todos los medios dejáramos de hablar de ellos para dar voz a los que realmente lo merecen y lo necesitan para llenar su comedor o vender sus productos?



¿Por qué se escribe tanto sobre restaurantes y chefs que ya tienen el éxito asegurado?


Estoy convencido de que sólo pasarían cosas buenas porque los grandes seguirían llenando sus comedores de oro y los pequeños tendrían su minuto de gloria merecido. Historias de personas poniendo en riesgo sus ahorros por encima de historias de inversores internacionales con hoteles en los 5 continentes.

Por si no fuera suficente el tiempo dedicado a cubrir las movidas de la Guía Michelin, The 50 Best Restaurants y demás premios inventados por grandes marcas, los medios de comunicación tenemos sobredosis de restaurantes de lujo y de chefs que ya no recuerdan su oficio. Es como querer hablar de fútbol sin hablar de Messi o Cristiano Ronaldo. A estas alturas, si Messi se pasara a la cocina, sería el sueño mojado de muchos editores gastronómicos.

Se crea la falsa necesidad de que hay que ir a los restaurantes top para tener una verdadera experiencia gastronómica. “Si eres un buen foodie, estos son los 100 restaurantes donde hay que ir antes de morir”. Falso.



Se crea la falsa necesidad de que hay que ir a los restaurantes top para tener una verdadera experiencia gastronómica.


Puede que el bueno de Pete se equivocara no viajando a México. Pero no le eché de menos por no ir de jiji y jaja al Noma: le extraño por no acercarse al mercado 20 de noviembre de Oaxaca y hacer la crónica gastronómica más maravillosa de los sabores más fabulosos del mundo.

Y por cierto. No se preocupen por René Redzepi y su restaurante. Les irá bien.

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