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Food

Michael Keaton roba ideas y pisa cabezas para crear McDonald’s

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El cine Trump se inaugura con una lección magistral para aprender a ser un gilipollas sin escrúpulos en los negocios

Marc Casanovas

10 Marzo 2017 18:12

Cruz, bandera y arcos dorados. Lo que vendría a ser fe, patriotismo y comida familiar. Nada más y nada menos. Esta es la fórmula mágica con la que McDonald's pasó de algo local a una idea internacional. Con esta premisa fundamental hay que entender la película The Founder dirigida por John Lee Hancockl, ya que la verdadera historia de McDonald’s no tiene nada de verdadera: en verdad, la historia de multinacional de las hamburguesas se construye sobre un gran engaño empresarial contra el romanticismo de dos hermanos que cayeron en la trampa del capitalismo más feroz.  

The Founder es una gran jugada maestra donde lo único 100% cierto es que, entre pan y pan, hay una hamburguesa.

“McDonald’s será la nueva iglesia norteamericana y no abrirá sólo los domingos”. Como atestigua la cinta, fue con esta frase como Ray Kroc (Michael Keaton) se ganó el corazón bonachón de Mac y Dick McDonald, los verdaderos creadores del universo McDonald's en el pueblo californiano de San Bernardino. Mac y Dick cometieron el gran error de dejar entrar al lobo en casa.

Y cuando la bestia entra por la puerta, nada ni nadie está a salvo aunque salga corriendo por la ventana.



McDonald’s será la nueva iglesia norteamericana y no abrirá sólo los domingos.


Pero The Founder no es la historia de McDonald’s. The Founder es el biopic de un hijo de puta de los negocios en el que Michael Keaton monopoliza el 99,9% de los planos. Las malas lenguas, por cierto, dicen que el estreno de la película se retrasó para que pudiera optar al Oscar a Mejor Actor que se le resistió en Birdman. Pero esta vez tampoco hubo suerte.

Sea como sea, Keaton interpreta a un tipo deleznable capaz de hipotecar su casa sin el permiso de su mujer o defender que en un divorcio todo es negociable menos el negocio de uno mismo, pues un empresario sin escrúpulos nunca entona el mea culpa si puede culpar a otro.

Esta es la vida de Michael Keaton en la piel de un comercial en horas bajas, dedicado a vender mesas plegables y batidoras cuando descubre que la comida puede estar lista en 30 segundos. En el preciso momento que ve la luz al final del túnel ya no puede conformarse con ser el tercer socio de un negocio rentable. Un tiburón del capitalismo siempre quiere más cuando huele sangre y la codicia gana la batalla interior sin casi oposición. ¡Franquicias, franquicias, franquicias!


The Founder no es la historia de McDonald’s. The Founder es el biopic de un hijo de puta de los negocios.


Medios de comunicación como The Guardian aseguran que esta película inaugura el cine Trump. El celuloide siempre fue un buen barómetro para valorar la legislatura del presidente saliente al cabo de 4 años. Lo fue para un actor que llegó a presidente (Reagan), lo fue para un padre y su hijo (Bush) y lo fue para el primer presidente negro (Obama).

Ahora es el turno del cine Trump y el pistoletazo de salida arranca con curvas y hedor a grasa. La cinta defiende que en los negocios no hay buenas o malas ideas, sólo hay oportunidades o sacos rotos. Hamburguesas o hoteles de lujo, eso no importa.



Ahora es el turno del cine Trump y el pistoletazo de salida arranca con curvas y hedor a grasa.



Persistencia. Ninguna otra palabra define mejor esta película. Aunque sea una gran mentira, no hay nada que produzca más placer a Michael Keaton que leer la palabra “fundador” en su tarjeta profesional. Borrar de repente a dos hermanos paletos fue mucho más fácil que la decena de negocios frustrantes que no llegaron a nada.

Porque el negocio de tu vida es lo que pasa por delante de tus narices mientras esperas a que te sirven el próximo McMenú en menos de 30 segundos. Así que... atentos.

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